Oskar Groening admitió su responsabilidad «moral» en los asesinatos
Oskar Groening admitió su responsabilidad «moral» en los asesinatos - aRCHIVO abc
Segunda Guerra Mundial

Cuatro años de cárcel para el «contable de Auschwitz» por ser cómplice de más de 300.000 asesinatos

El tribunal germano de Lueneburg ha declarado culpable a Oskar Groening, de 94 años de edad, por colaborar en el exterminio masivo de judíos

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Después de casi tres meses, el juicio contra Oskar Groening -más conocido como el «contable de Auschwitz» por su labor en ese campo de concentración- ha llegado a su fin. Este miércoles, el tribunal de Lueneburg (al norte del país) ha dictado sentencia y ha determinado que este alemán de 94 años es culpable de haber colaborado en el asesinato indiscriminado de los más de 300.000 judíos que fallecieron en este centro de exterminio entre el 16 de mayo de 1944 y el 11 de julio de ese mismo año. Su castigo serán cuatro años de prisión.

De esta forma tan tajante se ha puesto fin a un proceso que comenzó a finales de abril y que estuvo basado en la acusación de 55 supervivientes de este campo de concentración nazi y en otros tantos parientes de las víctimas. A su vez, de esta forma se castiga a uno de los pocos oficiales de las temibles SS (las tropas más ideologizadas de Adolf Hitler) que participaron de alguna forma en la «Solución final», el plan del «Führer» para acabar de forma masiva con los judíos europeos y aquellas personas con cualquier deficiencia mental o física.

Durante el juicio, Groening confirmó su culpabilidad moral en los asesinatos, aunque hizo hincapié en que, como atestigua a su trabajo como contable, nunca acabó con la vida de ningún preso. «Para mí está fuera de toda duda que soy moralmente cómplice», explicó durante el proceso. A pesar de ello, en una de las primeras sesiones pidió perdón a las víctimas del Holocausto por el horror nazi e, incluso, se levantó de su silla de ruedas para abrazar a una superviviente que había acudido a la sala. A su vez, ha sido uno de los pocos supervivientes que ha admitido el horror perpetrado por los germanos: «Yo vi las cámaras de gas y los crematorios», señaló en 2005.

Este miembro de las SS podría ser uno de los últimos en ser enjuiciados pues, debido a su avanzada edad, muchos oficiales germanos dejan este mundo sin ser juzgados. Así ha sucedido, por ejemplo, con Vladimir Katriuk, un apicultor de 93 años que -a finales de mayo- dejó este mundo tras haber participado presuntamente en la masacre de Khatyn. En la misma, una unidad alemana acabó con la vida de 149 hombres, mujeres y niños, quemándoles vivos en un cobertizo de la zona.

Un contable en Auschwitz

Groening, de origen alemán, nació en 1921 en la Baja Sajonia (al norte de Alemania). Con apenas 12 años se unió a las juventudes Hitlerianas en el mismo año en que Hitler ascndió al poder en Alemania. Posteriormente, este germano se alistó en las SS (unas tropas auxiliares que, a efectos prácticos, terminaron siendo parte de la « Wehrmacht»). Cuando sumaba 21 veranos a sus espaldas, fue trasladado a Auschwitz como contable. Allí sirvió, precisamente, durante la denominada «Operación Hungría», el exilio masivo de 440.000 judíos hasta el campo de concentración con un único objetivo: su masacre.

Con todo, este alemán siempre se ha defendido afirmando que, aunque sabía de la existencia de las cámaras de gas y los asesinatos en masa que se realizaban (durante la «Operación Hungría» fallecieron 320.000 de ellos y el resto tuvieron que realizar trabajos forzados), él únicamente se dedicó a cuantificar las pertenencias (desde maletas hasta cheques pasando por muelas de oro) que les robaban a los reos. Sin embargo, ha sido precisamente eso por lo que ha sido condenado, pues colaboró activamente enviando dinero a Hitler y sufragando al Tercer Reich.

El «contable de Auschwitz» sobrevivió a la Segunda Guerra Mundial. Tras la contienda, y después de los juicios de Nuremberg, fue acusado oficialmente por un tribunal. Sin embargo, el caso se cerró en 1985 (como el de tantos otros oficiales germanos de esa época). Hubo que esperar hasta hace unos meses para que una acusación particular interpusiera una denuncia contra él y comenzase, de nuevo, el juicio.