Uno de los líderes de AQPA, Nasser bin Ali al-Ansi, reivindicó los ataques yihadistas de París
Uno de los líderes de AQPA, Nasser bin Ali al-Ansi, reivindicó los ataques yihadistas de París - reuters

¿Por qué Al Qaida saca provecho de la crisis de Yemen?

Cerca de 1.000 víctimas mortales y 15.000 personas heridas es el saldo del conflicto, tras dos semanas de bombardeos en el país

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Al menos mil personas han muerto y 15 mil han resultado heridas en Yemen, según las autoridades hutíes, cuando se cumplen dos semanas desde que comenzara la ofensiva aérea de la coalición liderada por Arabia Saudí. En este tablero geopolítico, pese al avance saudí, un actor a priori secundario está sabiendo muy bien cómo sacarle provecho al caos yemení. Al Qaida en la Península Arábiga (AQPA) está extendiendo sus tentáculos en el este de Yemen con más facilidades que nunca.

Desde que la rama yemení de Al Qaida fue fundada en 2009, nunca había avanzado con tan pocos problemas, explica Bruce Riedel, analista del portal especializado en Oriente Próximo « Al Monitor». Así, el pasado 2 de abril, militantes de AQPA atacaron la prisión de Mukalla, la capital de la provincia de Hadramawt, en el este yemení, liberando a más de 300 prisioneros, muchos con pasado en la organización yihadista. Los asaltantes también destruyeron instalaciones del Gobierno y debilitaron aún más el entramado defensivo de Hadramawt, el hogar del padre de Osama Bin Laden, fundador de Al Qaida.

El este de Yemen siempre había sido terreno fértil para la captación yihadista de Al Qaida. Pero ahora, con el caos reinando en la zona por los ataques cruzados de los distintos actores de la contienda, AQPA puede reclutar y entrenar a sus «soldados» con plena libertad, de facto.

«La amenaza terrorista a Occidente, incluyendo EE.UU., de Al Qaida en la Península Arábiga es permanente y muy seria», ha reconocido el secretario de Defensa de Estados Unidos, Ashton Carter, ante el avance yihadista en Yemen.

Arabia Saudía vs Irán

Dos semanas de conflicto, encabezado por los hutíes, con el apoyo de Irán (chiíes), y Arabia Saudí (suníes), aliado estadounidense en la región. El gigante suní lidera una coalición de nueve países árabes que declaró el pasado 26 de marzo la guerra al grupo rebelde chií (hutíes), después de que este lanzara una ofensiva contra la ciudad meridional de Adén, donde se refugiaba el presidente Abdo Rabu Mansur Hadi.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) también ha ofrecido su recuento de víctimas, en este caso más conservador y desde el pasado 19 de marzo, cuando los hutíes bombardearon el palacio presidencial de Adén. Según la OMS, al menos 643 personas han muerto y 2. 226 han resultado heridas por el conflicto, que ha convertido además en refugiados y desplazados internos a cerca de 600 mil civiles.

Con estos datos sobre la mesa, el líder supremo de Irán, el ayatollah Alí Jamenei, ha aprovechado para denunciar el «genocidio» llevado a cabo por la coalición árabe liderada por Arabia Saudí contra los rebeldes de Yemen, pidiendo que cesen esos «actos criminales». De hecho, Irán ha anunciado que estaba enviando barcos de guerra a las costas de Yemen.