Fotografía de archivo de la sede de la CIA
Fotografía de archivo de la sede de la CIA - AFP

Las torturas «brutales» de la CIA «no han sido eficaces», según el Senado de EE.UU.

El texto, que estudia el programa de interrogatorios autorizado por Bush tras los ataques del 11-S, concluye que no evitaron «una amenaza terrorista inminente»

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Un informe de seis mil páginas, de las que sólo se han hecho públicas quinientas, denuncia que las técnicas utilizadas por la CIA en sus interrogatorios tras los ataques del 11-S de 2001 fueron «más brutales» de lo que hasta ahora se sabía. El informe, elaborado durante cinco años por el Comité de Inteligencia del Senado y presentado este martes en el Capitolio, asegura que en aquellos duros años de la lucha antiterrorista la CIA engañó a la Casa Blanca sobre la efectividad de su programa de «interrogatorios reforzados».

La publicación del informe se ha demorado en los últimos meses por el deseo de la Administración Obama de rebajar el tono de denuncia del informe, restringiendo los aspectos que iban a hacerse públicos. La redacción ha sido prácticamente obra de los demócratas, pues los republicanos se retiraron hace tiempo de los trabajos, aunque algunos aprobaron su publicación. La pugna entre la CIA y el Senado llegó al borde de los tribunales, pues los senadores acusaron a la central de inteligencia de espiar sus trabajos.

Las nuevas revelaciones sugieren que la técnica de ahogamiento simulado («waterboarding»), la peor técnica utilizada, catalogada generalmente como tortura, pudo ser utilizada más allá de los tres casos reconocidos. La presencia de sus utensilios en una prisión de Afganistán indica que puso ser usada allí, a pesar de que la CIA asegura que no fue así.

En otras ocasiones los detenidos fueron privados hasta una semana de sueño y fueron advertidos de que iban a ser ejecutados. Con aprobación de personal médico de la CIA, algunos prisioneros fueron sometidos a prácticas innecesarias médicamente como «alimentación e hidratación rectal». También se describen otras situaciones, como la de tener desnudos a los prisioneros, someterles a amenazas sexuales e introducir en las celdas insectos, que ya fueron publicadas cuando Barack Obama llegó a la presidencia a comienzos de 2009. En sus primeros días en la Casa Blanca, Obama prohibió esos «interrogatorios reforzados», que ya hacía unos años que se habían dejado de lado.

Obama: «Ninguna nación es perfecta»

Obama ha acogido el informe con palabras primero de agradecimiento a la CIA por su labor. «Desde los horrorosos atentados del 11-S, esos servidores públicos han trabajado de manera incansable para destruir el corazón de Al Qaida, aplicar justicia a Osama Bin Laden e impedir operaciones terroristas. Nuestros profesionales de inteligencia son patriotas y estamos más seguros debido a su servicio heroico y sus sacrificios».

El presidente admitió que el 11-S provocó «legítimos miedos» y que la Administración Bush afrontó «decisiones agonizantes» sobre las medidas que debían tomarse. Con todo, algunas de ellas «fueron contrarias a nuestros valores». Por ello, según Obama, nada más llegar a la Casa Blanca prohibió «inequívocamente» el programa de «interrogatorios reforzados», que incluía elementos de «tortura», pues «no eran coherentes con nuestros valores como nación y no servían para nuestros esfuerzos antiterroristas generales ni para nuestros intereses nacionales de seguridad». El contenido del informe ha «reforzado» ese punto de vista, aseguró. «Esas técnicas hicieron significativo daño a la posición de Estados Unidos en el mundo e hicieron más difícil perseguir nuestros intereses con nuestros aliados y socios».

Prometió que ese capítulo queda del todo atrás, y que el hecho de afrontarlo ahora es para «hacer cambios y mejorar». «Ninguna nación es perfecta, pero uno de nuestras fuerzas que nos ha hecho excepcionales es nuestra disposición a confrontar abiertamente nuestro pasado» para poder avanzar.

Bush cerró varias partes del programa antes de dejar el cargo y Obama prohibió rápidamente las denominadas «técnicas mejoradas de interrogatorio», consideradas torturas por sus críticos, tras su toma de posesión en 2009.

La conclusión final del comité es que las duras sesiones no aportaron ningún dato vital que no pudiera haber sido obtenido por otros medios, algo fuertemente disputado por muchos funcionarios de Inteligencia y antiterrorismo, que aseguran que no hay duda de que sí sirvieron.