El líder de la Izquierda alemana Bodo Ramelow (c), jura el cargo en el Parlamento regional (Landtag) en Erfurt, Turingia (Alemania)
El líder de la Izquierda alemana Bodo Ramelow (c), jura el cargo en el Parlamento regional (Landtag) en Erfurt, Turingia (Alemania) - efe

Los poscomunistas gobernarán un Estado federado por primera vez en la historia de Alemania

Bodo Ramelow, de La Izquierda, es elegido primer ministro por el Parlamento regional de Turingia

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Los medios alemanes no dudan en calificarlo de día histórico para el país: el parlamento regional de Turingia ha elegido a Bodo Ramelow, del partido de La Izquierda, como primer ministro de ese Estado federado oriental. Ramelow es el primer primer ministro regional de La Izquierda, formación nacida en 2007 de la fusión entre poscomunistas orientales y socialdemócratas occidentales desencantados con las reformas introducidas por el excanciller Gerhard Schröder.

La votación en el Parlamento de Turingia ha sido una metáfora del atropellado camino que ha tenido que recorrer Ramelow desde las elecciones regionales celebradas el pasado 14 de septiembre: Ramelow ha sido elegido con 46 votos a favor (frente a los 45 en contra de la oposición) y en una segunda votación, pues en la primera le falto un apoyo; esto último ha sido interpretado como un posible toque de atención de algún diputado de las tres formaciones que conforman el tripartito de centro-izquierda (La Izquierda de Bodo Ramelow, los socialdemócratas del SPD y los ecoliberales de Los Verdes) que deberá gobernar Turingia durante los próximos años.

Los democristianos de la CDU fueron el partido más votado en las últimas elecciones regionales y consiguieron 34 escaños; sin embargo, La Izquierda de Turingia se erigió como el principal partido de la oposición con 28 diputados. Ramelow convenció a socialdemócratas y ecoliberales para formar un coalición que acabase con los 24 años de Gobierno ininterrumpido de la CDU en Turingia. Los democristianos formarán así oposición junto a los euroescépticos de Alternativa para Alemania (AfD), que entraron con fuerza en el parlamento regional con 11 diputados y se asienta cada vez como una clara opción a la derecha del partido de Angela Merkel.

Críticas a La Izquierda

Recién cumplido el 25 aniversario de la caída del Muro de Berlín, las suspicacias respecto a su pasado autoritario siguen acosando al joven partido de la Izquierda. Suspicacias expresadas mejor que nadie por dos relevantes figuras de la historia reciente de Alemania: el actual presidente federal y exciudadano de la desaparecida República Democrática Alemana, Joachim Gauck, y el cantautor y también exciudadano de la dictadura socialista oriental Wolf Biermann.

Sobrepasando su pura función simbólica, el presidente federal, Joachim Gauck, expresó recientemente en una entrevista con la televisión pública ARD sus dudas sobre que un Estado federado debiera estar gobernado por un primer ministro de La Izquierda, principal heredero del lastre político de la desaparecida dictadura oriental.

Wolf Biermann, a quien el régimen de corte estalinista germanooriental le retiró la ciudadanía por sus duras críticas, ofreció un recital en el Parlamento alemán el pasado 9 de noviembre que ya ha pasado a la historia: en él, y antes de interpretar una de sus míticas canciones protesta, Biermann aprovechó para arremeter contra la bancada de La Izquierda (primer partido opositor a nivel federal) acusándolo de no ser «ni de izquierdas ni de derechas, sino simplemente autoritario».

Programa socialdemócrata

Más allá de las críticas a las que La Izquierda tiene que seguir haciendo frente cada vez que opta a ocupar poder institucional, diarios referenciales del país como el liberal «Süddeutsche Zeitung» y el conservador «Frankfuter Allgemeine Zeitung» coinciden en que el Gobierno regional de Ramelow, aupado al poder gracias a una mayoría simple, no supondrá la aplicación de un programa comunista, sino más bien socialdemócrata y moderado.

El mismo Ramelow, quien por cierto es germanoccidental y por tanto no tuvo nada que con la dictadura de la RDA, dijo hace poco que antes que su partido está el Estado de Turingia, en un claro mensaje a su formación: desde el Gobierno regional no hará política para conseguir que La Izquierda consiga algún día entrar en un Gobierno federal (posibilidad descartada de plano por la cúpula del SPD), sino para darle un giro social a un Estado gobernado durante más dos décadas por los democristianos.

En su primer discurso como primer ministro electo, Ramelow dijo que su Gobierno estará abierto al diálogo y volvió a pedir disculpas a aquellos ciudadanos que sufrieron la represión de la dictadura socialista de la RDA haciendo referencia directa a las torturas que sufrió un amigo personal en una cárcel de la Stasi (la temida policía política de la RDA). El principal mensaje que quiso mandar Ramelow se puede resumir en sus siguientes palabras: «reconciliar en lugar de dividir».