Obama, de nuevo ante Irak
Rueda de prensa de Obama el 13 de junio en la Casa Blanca - efe

Obama, de nuevo ante Irak

El presidente de Estados Unidos siempre ha querido salir del país. Ahora muchos le piden que vuelva a intervenir en él

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«Cuando era candidato al cargo, prometí que terminaría con esta guerra. Como presidente, es lo que estoy haciendo». Son las palabras del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, el 28 de agosto de 2010. Aquel sábado aseguró que la guerra en Irak estaba terminando y que el país árabe ya era «libre de trazar su propio rumbo».

Finalmente, tras una intervención militar que duró casi nueve años, Obama retiró a finales de 2011 a sus últimos soldados de Irak. Más de 1,5 millones de estadounidenses prestaron servicio en el país, más de 30.000 resultaron heridos y casi 4.500 murieron.

Con la retirada cumplía así una de las promesas de su campaña electoral y trataba de reafirmar ante el mundo su distancia con su predecesor, George Bush. Irak fue su primer gran objetivo, su primer gran reto una vez ya convertido presidente: «Apenas asuma el cargo, convocaré a mis jefes de gabinete adjuntos, mi aparato de seguridad nacional, y comenzaremos a ejecutar el plan para disminuir las tropas en Irak», aseguró sólo unos días después de su elección en el año 2008.

Ahora, seis años después de aquellas palabras y pese a aquellas otras en las que anunciaba el final de la guerra, Irak vuelve a ocupar las decisiones de Obama. El presidente llega, además, con la presión y el desgaste de nuevos conflictos que surgieron tras el iraquí, como el sirio o el ucraniano, por los que su figura ha sido muy criticada y cuestionada ante su negativa de intervenir en ambas crisis.

Como ya ocurrió en ante Siria y Ucrania, republicanos y demócratas difieren sobre cómo se debe actuar en la crisis iraquí y todos esperan los pasos del presidente.

Las opciones de Obama

«Tenemos que hacer algo para detener el impulso de los yihadistas. Es demasiado tarde para llevar a cabo un largo proceso de reuniones de reconciliación política», ha afirmado a la cadena Fox el presidente del Comité Inteligencia de la Cámara de Representantes, el republicano Mike Rogers.

Así, Rogers ha hecho un llamamiento para que el Gobierno del presidente Barack Obama trabaje con los socios de la Liga Árabe, que incluye a Egipto, Irak, Jordania y Arabia Saudí, y dé el apoyo militar necesario para ayudar a poner fin a esta «guerra civil sectaria».

Por su parte, el presidente estadounidense estudia diversas opciones para asistir al Gobierno iraquí a repeler el avance del EIIL. Eso sí, el pasado viernes descartó que Estados Unidos vaya a volver a situar tropas sobre el terreno, aunque se barajan otras opciones como los ataques aéreos.

Ante esta decisión, la congresista demócrata Tulsi Gabbard, excombatiente de la guerra de Irak, mostró, tal y como informa la agencia Efe, su «preocupación» ante la posibilidad de un ataque aéreo para detener una «guerra civil» con «raíces religiosas» y abogó porque EE.UU. ayude en un proceso de diálogo entre la insurgencia suní y el Gobierno dirigido por el chií Nuri al Maliki.

De otro lado, el presidente de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner, pidió a Obama que «se implique en Irak y actúe antes de que sea demasiado tarde».

«Lo que debemos hacer es proveer el equipo y asistencia técnica que los iraquíes necesitan, este problema se venía venir, (los rebeldes) están a 160 kilómetros de Bagdad ¿Y qué está haciendo el presidente? Echándose una siesta», dijo a varios medios el congresista. «Estados Unidos tiene y seguirá teniendo un interés nacional vital en Irak, pero el progreso que se ha hecho allá está claramente en riesgo, sentenció.

Ahora, entre críticas, cuestionamientos y el evidente avance yihadista, Obama tiene que tomar una decisión sobre un conflicto que siempre ha querido cerrar.