Berlusconi pide cumplir su pena trabajando con discapacitados
Berlusconi gesticula durante un acto político en Roma el verano pasado - reuters

Berlusconi pide cumplir su pena trabajando con discapacitados

Cree que es humillante realizar servicios sociales en una residencia de ancianos

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El ex primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, no cumplirá la pena en arresto domiciliario como temía, sino en servicios sociales. Berlusconi, no obstante, rechaza cumplir la pena impuesta por fraude fiscal en una residencia para ancianos discapacitados, como pidió la Oficina de Ejecución Penal (UEPE). Sus abogados presentaron ayer al Tribunal de Vigilancia de Milán una petición en la que el ex primer ministro propone ocuparse de «discapacitados psíquicos y físicos en un centro terapéutico» próximo a su residencia de Arcore, con el fin de «ayudarles a encontrar nuevos estímulos y esperanza».

Esta es la alternativa ofrecida por el líder de Forza Italia a la propuesta realizada por la UEPE, el departamento encargado de los condenados que deben cumplir una pena en servicios sociales. La UEPE había pedido que el ex primer ministro acudiera media jornada por semana a un asilo de ancianos. Pero Berlusconi, de 77 años, que siempre jugó la carta de su energía física y de «latin lover», considera humillante tal castigo. De hecho, los medios han hecho infinidad de chistes sobre el asunto, como la viñeta en primera página de «Il Corriere della Sera», en la que Berlusconi aparece rodeado de ancianos y con una viejecita en brazos que le pregunta: «¿Por qué no hacemos una cenita elegante?». Así denominaba el ex Cavaliere sus célebres festines del bunga bunga: «cenas elegantes».

Amenaza infernal

Teniendo en cuenta que por su edad Berlusconi no puede ser enviado a prisión, el Tribunal de Milán tenía dos opciones: condenar a Berlusconi a un año de arresto domiciliario o a servicios sociales. El ex primer ministro advirtió horas antes de celebrarse la audiencia de que «desencadenaría un infierno» si la pena era de arresto domiciliario, porque en la práctica tal castigo sería como la cárcel en casa propia, impidiéndole realizar la campaña electoral para las próximas elecciones europeas. El temor de Berlusconi de verse encerrado en su lujosa residencia quedó ayer al menos despejado: la Fiscalía acogió la petición de los abogados del magnate para que sea asignado a servicios sociales.

La última palabra la tiene el Tribunal de Vigilancia que se pronunciará definitivamente en un plazo de entre cinco y quince días. En general los condenados a servicios sociales gozan de una libertad casi total, limitada por algunas obligaciones: permanecer en casa entre las 11 de la noche y las 6 de la mañana, no frecuentar a otros condenados ni viajar al extranjero.