Así recela Oriente Próximo de Obama y su «operación castigo» en Siria
El presidente de EE.UU., Barack Obama, el pasado miércoles - afp

Así recela Oriente Próximo de Obama y su «operación castigo» en Siria

La idea del presidente estadounidense de acudir al Congreso ha puesto en duda, para muchos, la credibilidad de la que goza

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Las cifras y la actualidad siria cada vez acompañan menos al presidente de Estados Unidos, Barack Obama. Él mismo instó el pasado martes al Congreso a aprobar pronto una acción militar estadounidense contra Siria, mientras aún queda pendiente el informe de la ONU sobre el uso de armas químicas por parte del régimen de Bashar Assad y el mismo día que la organización internacional anunció que dos millones de sirios han huído de un conflicto que presenta la mayor amenaza a la paz mundial desde la guerra de Vietnam.

La tardanza ha generado que tanto aliados y como enemigos en Oriente Próximo estén sorprendidos por el retraso de un ataque punitivo contra el presidente sirio, que no tendrá lugar, en el caso de que se lleve a cabo, hasta que el Congreso estadounidense se reúna y llegue a un acuerdo.

El punto de vista mayoritario lo recoge el periódico de Algeria « El Watan», que asegura que los enemigos de Assad tienen dudas sobre los frutos que puede dar el enfrentamiento entre los rebeldes y las tropas del líder sirio, ya que temen que la intervención internacional quede finalmente en un «fiasco» y el conflicto sirio se estanque sin salida. Es más, la decisión de pedir autorización al Congreso por parte de Obama también ha sido interpretada como un signo de debilidad que genera la duda de si sienta un precedente en la credibilidad de su Gobierno.

¿Debilidad de Obama?

Tal y como explica la agencia Reuters, los países árabes, acostumbrados a cómo gestionaba las actuaciones exteriores el anterior presidente de EE.UU., George W. Bush, quien proclamó «o estás con nosotros o estás con los terroristas» tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, ven el acto de Obama y su rechazo hacia los conflictos bélicos como algo inusual e, incluso, excepcional.

Wathiq al-Hashimi, del Grupo de Estudios Estratégicos de Irak, citado por esta agencia, explica que los árabes asocian las guerras en la región con los republicanos más que con los demócratas de Obama. No obstante, los últimos movimientos del presidente de EE.UU. son confusos para los habitantes de Oriente Próximo y, según Hashimi, representan una «retirada».

Mohammed Yassin, un palestino de 45 años en Gaza asegura que Obama no parece el «tipo tosco que era Bush». Y afirma que Assad merece castigo, pero no de los extranjeros. En Estambul, Mustafa Toprak, un vendedor de 37 años, defiende que la postura de Obama parece «débil y falsa». Por su parte, Mohsin Ahmad El-Tayeb, de 38 años, cree desde el centro de El Cairo que «definitivamente Obama no atacará a Siria ahora». Y esto, precisamente, es lo que temen los rebeldes sirios. Con todo, algunas figuras de la oposición siria siguen confiando en que Obama inicie un ataque contra las fuerzas de Assad. Algunos veteranos, como Fawaz Tello, indica desde Berlín que «sería bizarro que Obama movilizara a todo su arsenal militar sólo para dar un tirón de orejas a Asad, sin más».