¿Llega tarde la ONU a Siria en busca de armas químicas?
Técnicos de la ONU recaban pruebas del presunto ataque químico en un suburbio damasceno - efe
conflicto en siria

¿Llega tarde la ONU a Siria en busca de armas químicas?

ABC recoge la opinión de expertos sobre las posibilidades del equipo de Naciones Unidas de encontrar pruebas concluyentes que incriminen al régimen de Al Asad

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En los últimos días han crecido las dudas sobre la capacidad que tienen los observadores de la ONU destinados en Siria de obtener pruebas concluyentes sobre el presunto ataque químico por parte del régimen de Bashar al Asad. El equipo de expertos del mayor organismo internacional arribó a tierras sirias cinco días después de que tuviera lugar dicho bombardeo, que se cobró la vida de varios centenares de civiles. ¿Demasiado tarde? Expertos consultados por ABC aseguran que no.

El comandante René Pita nos cuenta que el rastro dejado por un ataque de estas características no desparece tan rápido, y cita el ejemplo del ataque con gas sarín en el metro de Tokio en 1995. Este oficial español del Ejército de Tierra recuerda que las autoridades niponas hallaron metabolitos que coincidían con los que produce el organismo tras ser expuesto al gas sarín en la sangre de varias de las víctimas del atentado «hasta siete u ocho días después» del ataque. Aunque admite que este gas nervioso es uno de los que más velozmente desaparece, señala que la velocidad con la que este se disipa depende en gran medida de factores como la concentración, el tiempo de exposición a la sustancia tóxica o las condiciones meteorológicas.

Aun así, el comandante Pita asegura que en Irak se llegó a registrar la presencia de agentes químicos, entre ellos el gas sarín, incluso varias semanas después de su utilización. En este caso, apunta el oficial, se hizo uso de muestras medioambientales -presentes en el suelo, el agua, la vegetación, la fauna e incluso los posibles restos de la munición utilizada-, que perduran más que las muestras biomédicas -sangre, orina,...-. Estas últimas pueden ser halladas tanto el organismo de los supervivientes como en los cadáveres de las víctimas mortales.

Examen de laboratorio

De cualquier modo, «las pruebas de laboratorio son las únicas que con certeza absoluta pueden verificar el uso de armas químicas», subraya el comandante Pita, ya que así se evita caer en las imprecisiones que a menudo ocasiona el análisis de los síntomas que presentan las víctimas -jaquecas, abundantes secreciones nasales, pupilas contraídas, dificultades respiratorias, convulsiones, náuseas y vómitos-.

Exactamente los mismos signos que, según Médicos sin Fronteras, presentaban muchos de los afectados por el bombardeo de la semana pasada en Damasco. Los síntomas de los pacientes, además del patrón epidemiológico de los hechos -la llegada masiva de «No se puede encubrir el uso de armas químicas», dice un experto a ABCpacientes en un corto período de tiempo-, «apuntan claramente a una exposición masiva a agentes neurotóxicos», aseguraba Marta Cañas, subdirectora de operaciones de MSF. No obstante, matizaba que la organización no ha podido confirmar «científicamente» la causa de dichos síntomas. Para ello habrá que esperar al dictamen de dos de los únicos 21 laboratorios que, a nivel mundial, están dotados del equipamiento necesario para realizar este tipo de análisis -uno de ellos se encuentra en España; el Instituto Tecnológico de La Marañosa, cerca de San Martín de la Vega (Madrid)-.

Las encuestas orales a los supervivientes y a otros testigos que, sobre el terreno, harán los enviados de Naciones Unidas servirán para complementar las muestras recogidas en el lugar. El comité de expertos «comprobará la veracidad de los testimonios para descartar un montaje» y, de esta forma, blindarse ante la «guerra de propaganda» que, según Félix Arteaga, investigador de Seguridad y Defensa del Real Instituto Elcano, tiene lugar actualmente en la zona. Harán uso de una exhaustiva batería de preguntas que, en ningún caso, puede refutar las conclusiones que se obtengan del análisis de laboratorio.

Preguntado sobre la posibilidad de que el régimen sirio pudiera borrar las huellas de ataques químicos, Arteaga sentencia tajantemente: «No se puede».