Obama promete controlar el espionaje de la NSA y la CIA
Barack Obama - AFP

Obama promete controlar el espionaje de la NSA y la CIA

Pide reformar la «Ley Patriótica» de los tiempos de George Bush para dar mayores garantías sobre la actuación de las agencias de vigilancia

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Con la intención de preservar la actuación de los servicios de espionaje de la NSA y la CIA pero a la vez garantizar que estas agencias no se extralimitarán en el futuro, Barack Obama anunció ayer una serie de reformas para hacer más acordes con el respeto a los derechos civiles los polémicos programas de espionaje de las comunicaciones telefónicas y digitales revelados por Edward Snowden.

«No es suficiente que esos programas tengan mi confianza, también el pueblo estadounidense debe confiar en ellos», indicó Obama en una rueda de prensa celebrada antes de partir de vacaciones. El presidente insistió en que el objetivo de su Gobierno no es «espiar» a los ciudadanos ni invadir su privacidad. Tras lo que anunció su intención de reformar la «Ley Patriótica» de los tiempos de Bush con la intención de dar más garantías, «más transparencia y supervisión».

El caso Snowden ha provocado una pequeña guerra fría entre Rusia y Estados Unidos. Y Obama ayer moduló la tensión con el Kremlin, al afirmar que está «reevaluando» las relaciones con Moscú. «Hay una pausa», dijo. Con el regreso de Putin a la presidencia, señaló, ha habido «un aumento de la retórica antiamericana», pero sus relaciones personales «no son malas» y, en todo caso, él no tiene la intención de boicotear los Juegos de Invierno de Invierno de Sochi.

De hecho, los ministros de Exteriores y de Defensa de Estados Unidos y de Rusia se reunieron ayer en Washington para indicar que aún confían en aproximar posiciones en diversos asuntos -«tenemos mucho pescado que freír con los rusos», aseguró la Casa Blanca-. La celebración misma del encuentro fue una señal de que no hay deseos de una confrontación seria, a pesar de la decisión de Barack Obama anunciada el miércoles de no acudir a Moscú para una entrevista programada con Vladimir Putin.

No hubo avances espectaculares. Pero el ministro de Exteriores ruso, Serguei Lavrov, anunció que sí hubo un acuerdo sobre la necesidad de celebrar «lo antes posible» una conferencia de paz sobre Siria en Ginebra.

La cancelación unilateral de la cumbre entre EE.UU. y Rusia, que debía tener lugar el 4 de septiembre, el día antes de la reunión del G-20 en San Petersburgo, se debió a la falta de acuerdos sobre materias que debían tratarse y que Obama atribuye directamente a un obstruccionismo de Putin.

Intereses y conflictos

«Las relaciones entre EE.UU. y Rusia, no hay necesidad de decirlo, son muy importantes, y están marcadas tanto por intereses compartidos como, en ocasiones, intereses que chocan y en conflicto» declaró a la prensa John Kerry, secretario de Estado norteamericano, minutos antes del comienzo de la reunión con la contraparte rusa.

En referencia a que su homólogo ruso, Sergei Lavrov, como él mismo, fue jugador de hockey sobre hielo, Kerry dijo que la diplomacia, como ese deporte, «puede a veces resultar en colisión ocasional, así que somos muy francos acerca de las áreas en las que estamos de acuerdo y en las que no». «No es un secreto», añadió, «que hemos experimentado algunos retos y obviamente no solo sobre el caso Snowden».

Por su parte, Lavrov, repitió la «decepción» que ha supuesto para Moscú la cancelación de la cumbre bilateral. «Estábamos preparados para llevar nuestras propuestas a la mesa de los dos presidentes», aseguró, negando así que Rusia esté adoptando una posición inmovilista en la agenda compartida. «Por supuesto que tenemos desacuerdos. Pero vamos discutir sobre ellos con calma y de manera franca. Tenemos que trabajar como personas adultas. Eso es lo que hacemos, y esperamos que esto sea recíproco», manifestó.

La Casa Blanca ha situado la falta de avances en asuntos como el plan estadounidense de defensa de misiles para Europa, la seguridad global, el comercio, y los derechos humanos. También ha señalado el asilo concedido por Rusia a Snowden, y ha contrapuesto los progresos logrados entre Obama y el anterior presidente ruso, Dimitri Medvedev, a los problemas que está teniendo la relación entre Obama y Putin.

El portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney, indicó que las cumbres de líderes «están diseñadas para hacer progresos en asuntos significativos. Y nosotros no hemos visto suficiente progreso en una serie de cuestiones que mereciera la celebración de una cumbre». Carney aseguró que el caso Snowden no es el asunto prioritario entre ambos países, «aunque no es en absoluto algo para dejar de lado; nuestra posición es que hay una justificación legal amplia para que Snowden vuelva a Estados Unidos».

El martes por la noche, Obama había acusado a Putin de tener tics mentales de la guerra fría. «Hay veces en que [los rusos] se deslizan de nuevo en el pensamiento de la guerra fría, vuelven a la mentalidad de la guerra fría», declaró. Obama indicó que el asilo temporal concedido a Snowden «refleja algunos de los retos subyacentes que últimamente hemos tenido con Rusia».Destacó que Putin fue un alto cargo del KGB, y lo presentó como alguien poco cómodo con las normas de la democracia.

Desde el Kremlin se acusa a Washington de incapacidad de mantener una relación de igualdad entre los dos países, y se advierte de que el caso Snowden no es algo que haya buscado Rusia, sino que es un problema estadounidense con el que Moscú se ha encontrado.