Pakistán desafía la amenaza talibán en unas elecciones históricas
Oración del viernes en una mezquita de la ciudad de Lahore - reuters

Pakistán desafía la amenaza talibán en unas elecciones históricas

Por vez primera un gobierno civil dará el relevo a otro sin que medie un golpe de Estado

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Las fuerzas de seguridad de Pakistán están en alerta máxima. 86 millones de ciudadanos con derecho a voto tienen una cita con las urnas que Tehrik e Taliban Pakistan (TTP), franquicia de los talibanes en el país asiático, amenaza con reventar a base de atentados. «No aceptamos el sistema de los infieles llamado democracia», señaló Hakimula Mehsud, líder del grupo, según un mensaje obtenido por la agencia Reuters.

600.00 hombres velarán por la seguridad de los 73.000 centros de voto en los que los paquistaníes elegirán la formación de la nueva Asamblea Nacional. Aunque los ataques a los actos de campaña han costado la vida a más de 110 personas durante la campaña electoral el terrorismo es una especie de tema tabú entre unos candidatos que protagonizan un momento histórico porque es la primera vez en los 66 años de historia del país que se realiza una transición entre gobiernos civiles, sin golpe de estado militar de por medio. No hablan del terror, pero los mítines desde cabinas con cristales blindados, la presencia masiva de guardaespaldas o las apariciones en vídeo para evitar el riesgo de mostrarse en público muestran el miedo de las grandes figuras a sufrir un ataque.

«El terrorismo o la terrible situación que viven las minorías en el país son auténticos tabúes y los candidatos no hablan sobre ello por miedo y por pura estrategia electoral, para no perder votos», opina Ana Ballesteros, investigadora en el Taller de Estudios Internacionales Mediterráneos de la Universidad Autónoma de Madrid y autora del libro ‘Pakistán’. La violencia política no es nueva, pero esta vez son los talibanes quienes la monopolizan y «especialmente contra los partidos considerados liberales, que han sido los que más ataques han sufrido en el último mes», subraya Ballesteros. Partidos como el Partido Popular de Pakistán (PPP) liderado por Bilawal Bhutto, último heredero de esta familia de larga tradición política, que además de estos ataques el jueves sufrió el secuestro de Alí Haider Guilani, hijo del ex primer ministro. El propio Bilawal seguirá la jornada electoral desde fuera de Pakistán para evitar cualquier riesgo.

Sharif y Khan, favoritos

Junto a los atentados terroristas, la campaña ha estado marcada por el regreso de Musharraf para participar en las elecciones y su posterior arresto domiciliario, el asesinato del fiscal del caso de Benazir Bhutto y la caída en un mitin de Imran Khan, uno de los candidatos principales que permanece ingresado en un hospital de Lahore recuperándose de las heridas en cabeza y espalda. Las encuestas realizadas a lo largo de la semana apuntan a la victoria de la conservadora Liga Musulmana de Pakistán Nawaz (PML-N) liderada por el ex primer ministro Nawaz Sharif, que de esta forma podría volver a asumir el poder catorce años después de abandonar el país tras el golpe de estado de Pervez Musharraf, entonces jefe del Ejército. Otra de las fuerzas que irrumpiría con fuerza en la cámara sería el Partido de la Justicia de Pakistán (PTI) del ex jugador de críquet Imran Khan, que «tras su caída se vería favorecido por el voto de simpatía de última hora» , según recoge el analista Tahrir Mehdi en el diario Dawn.

El PPP, en el poder desde las elecciones de 2008 que venció con claridad tras la enorme oleada de solidaridad y apoyo popular cosechados a consecuencia del asesinato de Benazir Bhutto, sería la tercera fuerza y los analistas lo justifican debido al gran desgaste sufrido por las críticas de sus opositores que le acusan de «vender el país a Estados Unidos» en su guerra contra el terror. Sharif y Khan prometen políticas más duras hacia Washington, lo que les ha servido para ganar voto conservador y supone todo un desafío teniendo en cuenta que el repliegue de la OTAN de Afganistán es en 2014 y la principal ruta de salida de las tropas pasa por suelo paquistaní.

Punjab, la clave

El tipo de partido personalista y familiar y el sistema social basado en el feudalismo, hace que cada una de las formaciones tenga claros sus nichos de voto. La distribución de escaños se realiza en función al número de habitantes, de ello resulta que sea la provincia de Punjab el auténtico escenario donde se decide el futuro del país ya que aquí reside más de 60 por ciento de ciudadanos de un país de más de 180 millones de habitantes. Hay un refrán que reza «quien gana en Punjab, forma gobierno en Islamabad». En el sistema electoral resulta casi imposible para los grandes partidos obtener una mayoría absoluta porque es necesario alcanzar los 172 escaños para formar gobierno y para ello las distintas formaciones precisan el apoyo de los grupos nacionalistas e islamistas, así como de los candidatos independientes. Los analistas coinciden una vez más en que el gobierno saliente será débil y le costará sacar adelante grandes proyectos.