ESCALADA MILITAR EN ASIA

Corea del Norte celebra el Día del Sol en honor de su fundador, Kim Il-sung

El secretario de Estado norteamericano, John Kerry, ofrece a Pyongyang retomar el diálogo para rebajar la tensión

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Con una gran movilización popular, pero sin sus habituales desfiles militares al paso de la oca, Corea del Norte ha celebrado este lunes el Día del Sol, la fiesta más importante de su calendario al conmemorarse el 101 aniversario del nacimiento de Kim Il-sung, el fundador de la patria y abuelo de su actual dictador, Kim Jong-un. Aunque Kim Il-sung falleció el 8 de julio de 1994 a los 82 años, sigue siendo el jefe del Estado porque la Constitución lo reconoce como "Presidente Eterno”.

Endomingados con sus trajes tradicionales, los norcoreanos han demostrado su adhesión al régimen con multitudinarias ofrendas florales ante las estatuas de Kim Il-sung que pueblan el país, que ha entrado en año 102 de la era “juche”, la particular filosofía comunista ideada por el “padre de la patria”. De todas las estatuas suyas que hay en Corea del Norte, la mayor es la de bronce que, con sus 30 metros de altura, preside en Pyongyang la colina de Mansudae, junto a la que se ha erigido otra de su hijo, el “Querido Líder” Kim Jong-il.

Como ambos se exhiben embalsamados en el mausoleo de Kumsusan, Kim Jong-un los visitó anoche para “rendir su más alto tributo y su más humilde reverencia”, según informó la agencia estatal KCNA. En plena escalada de la tensión con Corea del Sur por sus amenazas casi diarias, el joven dictador acudió acompañado de la cúpula militar, entre la que destaca el general Choe Ryong-hae, director de la Oficina Política del Ejército; Hyong Yong-chol, jefe del Estado Mayor; Kim Kyok-sik, ministro de Defensa; y, finalmente, su tío Jang Song-thaek, considerado el número dos del régimen.

Continuando con el torrente de provocaciones del último mes, en el que ha declarado el estado de guerra, los servicios secretos y expertos esperaban que el régimen estalinista de Pyongyang disparara este lunes los misiles Musudan de medio alcance que había emplazado en su costa oriental para llevar a cabo un ensayo balístico con motivo de tan señalada efeméride. Pero finalmente ha optado por no lanzarlos a pesar de que, según explicó a un comité parlamentario el ministro de Defensa surcoreano, Kim Kwan-jin, los proyectiles están preparados para ser disparados.

China como mediador

“Todas estas provocaciones tienen como objetivo reforzar la figura de Kim Jong-un entre su pueblo y cohesionarlo en torno a su líder porque es muy joven y no tiene las credenciales militares de su abuelo ni de su padre”, explica a ABC Bong Young-shik, director del Centro de Política Exterior del Instituto Asan. A su juicio, “todo parece indicar que hay conversaciones secretas, pero no directas sino a través de China, para rebajar la tensión y devolver a Corea del Norte a la mesa de negociaciones”.

Así se desprende de la oferta de diálogo que, tras pasar por Corea del Sur y China, ha lanzado desde Japón el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, quien se ha mostrado dispuesto a retomar las negociaciones de desarme nuclear si el régimen de Kim Jong-un “toma los pasos apropiados para cumplir los compromisos que ya adquirió” en el pasado. En concreto, Kerry se refería a los acuerdos alcanzados en febrero de 2007 dentro de las conversaciones a seis bandas de Pekín, que preveían la renuncia al programa nuclear norcoreano a cambio de petróleo, ayuda humanitaria y reconocimiento diplomático.

Por su parte, la presidenta de Corea del Sur, Park Geun-hye, también ofreció la semana pasada retomar los contactos, pero Pyongyang lo ha rechazado al tildar su propuesta de “astuta estratagema para ocultar su política de confrontación y su responsabilidad en el cierre del polígono industrial de Kaesong”. Por primera vez desde su apertura en 2004, Corea del Norte retiró la semana pasada a los 53.000 operarios que trabajaban para 123 empresas del Sur en dicho parque industrial, que ambos países gestionaban de forma conjunta en plena frontera del Paralelo 38.

Según el experto Bong Young-shik, “en los próximos días se verá si Kim Jong-un dispara los misiles, lo que podría enfrentarle de nuevo a China, o no, lo que indicaría su voluntad de diálogo, pero el patrón de Corea del Norte siempre ha sido el mismo: elevar la tensión a niveles muy peligrosos para forzar las negociaciones”.