Las seis soluciones para que conciliar en verano no sea misión imposible

Pilar Hernández, maestra y preparadora de opositores, da las claves para que padres e hijos saquen partido a las vacaciones

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El verano aterrizó hace un par de meses y con él, el encaje de bolillos para poder conciliar la vida laboral y familiar. «La primera semana ya está arreglada porque los niños se van a un campamento, la segunda semana nos bandeamos repartiendo turnos por doquier para no cargar demasiado a los abuelos...», son muchas las personas que han pronunciado o escuchado frases similares a las anteriores durante estos meses.

Con la llegada de la época estival, llega también el tetris que supone la conciliación familiar. ¿A quién no le gusta el verano? A todos. Pero todo cambia un poco cuando la palabra «vacaciones» va acompañada de la palabra «niños» en una misma oración.

Despertadores apagados, falta de preocupaciones, ausencia de prisas, comidas que se alargan, siestas que no terminan… Con los años todo cambia mucho. Los veranos siguen teniendo tres meses para los pequeños, pero los adultos solo disponen de un mes de vacaciones al año. Entonces, ¿cómo lo hacemos? La conciliación en verano es una tarea complicada que sigue siendo la asignatura pendiente de muchas familias en nuestro país cuando se acercan estos días de calor.

Sacar partido a las vacaciones

Pilar Hernández Dopico, maestra y preparadora de oposiciones, detalla las seis soluciones para que padres e hijos saquen el mejor partido a las vacaciones de verano y conciliar no se convierta en una misión imposible:

Acudir a los súper abuelos: Pieza indispensable en este tetris de la conciliación, pero hay abuelos que tienen más de dos nietos, por lo que es importante poder contar con otros familiares que puedan ayudar con los chicos. Es importante aprovechar esta época del año para reforzar las relaciones familiares entre mayores y pequeños, tienen mucho que aportar los unos a los otros.

Campamentos urbanos: Los niños y niñas que asisten a un campamento urbano, pernoctan en casa en vez de hacerlo en las instalaciones del campamento, y a la vez realizan actividades similares a las que se llevan a cabo en un campamento al uso. Es una buena opción para quienes estén buscando opciones más económicas.

Campamentos: Los campamentos son algo muy recomendable a partir de los siete años. Muy beneficiosos para la sociabilización y crecimiento de los pequeños, trae consigo días repletos de actividades en la que los jóvenes no piensan en otra cosa que en divertirse. Excursiones, rutas, actividades deportivas, acuáticas, paseos a caballo, concursos, talleres, escalada, el abanico de posibilidades es muy amplio.

Contratar a un «au-pair»: Los «au-pair» son jóvenes estudiantes de otro país que vienen a España para aprender nuestro idioma a cambio de alojamiento, cuidar a los niños y enseñarles su idioma. Lo que recomienda la especialista es que «la organicéis con tiempo y que contactéis con varias agencias para elegir el perfil de la persona que va a estar en vuestra casa que más se asemeje a vosotros». Los niños podrán disfrutar de una experiencia totalmente diferente y que cada vez está más en auge.

Coger las vacaciones en quincenas o semanas diferentes: Esto requiere mucha organización y, por supuesto, anteponer a los más pequeños antes que a las propias necesidades. Esta opción es muy sacrificada ya que la familia no coincide. Por ello, Hernández aconseja estudiar pros y contras antes de decantarse por esta opción.

Y como última solución, solicitar una licencia sin sueldo: Esta alternativa es en «ultimísimo» recurso, y para ello la familia tiene que sentarse a hacer números. Pero es que muchas veces, nos compensa más quedarnos nosotros con los niños, que contratar a alguien, aunque dejemos de cobrar un par de semanas.

Como podemos ver, existen varias opciones para la conciliación, pero siempre es la familia la que debe tener la última palabra y hacer los esfuerzos correspondientes. Por lo tanto, ¿dónde queda exactamente la conciliación aquí...? ¿Realmente existe?

«Las empresas deberían dar más opciones al empleado, como por ejemplo reduciendo los horarios, dando la posibilidad de teletrabajo y haciendo convenios con campamentos urbanos para los familiares durante el horario laboral. Estamos en una sociedad donde el 100% de las mujeres trabajan y parece que no nos hemos dado cuenta que debemos adaptar la situación a nuestro ritmo de vida», concluye.

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