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Las directivas españolas, conscientes cada vez más de la desigualdad laboral que sufren

Según un estudio presentado por Esade, las mujeres perciben más las barreras de género en sus empresas, que no lo fijan como una prioridad

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España cuenta, según los últimos datos publicados por el INE, con algo más de 18 mil mujeres directivas en sus empresas. De ellas, cada vez son más las que encuentran barreras en su carrera profesional por el hecho de ser mujer, donde resaltan, sobre todo, la dificultad para conciliar la vida laboral y la familiar. Así lo destacan el 46 por ciento de las encuestadas en el «Esade Gender Monitor», el tercer estudio de este tipo que realiza Esade. En su análisis, para el que se ha consultado a más de 500 directivas en relación a las políticas de igualdad de sus compañías, se refleja un incremento en la proporción de las que perciben la desigualdad salarial (hasta un 40 por ciento, cuando en la oleada anterior se situaba en el 33) y en el reconocimiento de sus tareas (aumenta del 26 hasta el 34%).

Sí que ha disminuido, en cambio, la percepción de que hay un trato desigual a favor del hombre para ocupar puestos de alta responsabilidad, donde se ha pasado del 71 por ciento que pensaba que sí al 60 por ciento. La medida estrella de las empresas para favorecer la igualdad de oportunidades es la posibilidad de acogerse a horarios flexibles, seguido de la formación en habilidades directivas y el mentoring. En opinión de las consultadas, el mayor obstáculo para alcanzar la alta dirección es, tanto que no se identifica con los valores de la alta dirección y opta por puestos medios, como que existe una dificultad real para combinar el cuidado de los hijos con el puesto de responsabilidad (ambas respuestas las ofrecen el 23% de las encuestadas).

En cuanto a la flexibilidad laboral, en este tercer estudio han disminuido las mujeres que consideran que su empresa está avanzando (un 51 por ciento frente al 56 anterior). Destaca un dato de estos resultados: casi el 22 por ciento de las encuestadas considera que su empresa premia el «presencialismo», frente al 16 por ciento de la oleada anterior.

Otro de los ámbitos que han querido destacar en el estudio presentado por Esade, es el aumento, cada vez más, del asociacionismo. Sin embargo, estas redes informales de apoyo se crean, en su mayor parte, con otras mujeres de fuera de la propia empresa. De las consultadas, el 58 por ciento ya es miembro de, al menos, una asociación y al 18 por ciento le gustaría involucrarse en alguna. El 62% de las directivas reconoce no poder dedicar el tiempo que le gustaría a establecer una red de contactos en el entorno laboral, lo que impide la eliminación del famoso «techo de cristal». Muchas mujeres no consiguen romperlo y solo un 42% de las encuestadas afirma relacionarse con sus jefes o personas influyentes de su organización.

Patricia Cauqui, responsable del estudio, hace hincapié en la importancia de que las empresas cuenten con planes de igualdad claramente definidos: «No vale con alguna medida. Hay que pensar qué se quiere conseguir». Destaca también la importancia del 8M, «positivo pero no suficiente» y la lentitud con la que las empresas empiezan a trabajar pensando en al igualdad. Eugenia Bieto, exdirectora de la escuela, destaca también la importancia, tanto para la sociedad como para las empresas de que las mujeres ocupen más altos cargos directivos: «La sociedad es diversa, y por tanto, las empresas deberían serlo también. Cuando los equipos son diversos, hay más innovación, diferentes tipos de liderazgo y mejores resultados económicos».

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