Philip Seymour Hoffman
Philip Seymour Hoffman - Fotograma

La viuda de Philip Seymour Hoffman le advirtió de que moriría de una sobredosis de heroína

Mimi O’Donnell escribió una carta en la que asegura que sabía que su esposo se la estaba jugando con las drogas: «Cada noche, cuando él salía, me preguntaba: ¿Lo volveré a ver?»

MadridActualizado:

El icónico actor estadounidense Philip Seymour Hoffman fue hallado sin vida en su apartamento de Manhattan en febrero de 2014. El intérprete tenía 46 años y había sufrido en el pasado episodios de problemas con las drogas. El cadáver apareció en ropa interior con una aguja en el brazo, según aseguraron fuentes policiales. Todo apuntaba a una sobredosis como causa de la muerte, y no se equivocaron. El cadáver se hallaba en el cuarto de baño de la vivienda y tenía una aguja hipodérmica clavada en el brazo. Fue su amigo y guionista David Bar Katz halló el cuerpo y llamó a los servicios de emergencia.

El guionista y su novia habían acudido al domicilio de Seymour Hoffman después de que el actor no fuera como estaba previsto a recoger a sus tres hijos, que nacieron de su relación con una antigua novia, Mimi O’Donnell. Le encontraron en ropa interior, tendido en el suelo. No ha dejado ninguna nota, así que se cree que la muerte le ha sobrevenido accidentalmente por causa de la droga.

Hoy, tres años después, su viuda habla por primera vez sobre la situación que vivió el actor durante sus últimos años de vida. «Tan pronto como Seymour empezó a consumir heroína de nuevo, lo sentí, aterrorizado», así comienza la carta que Mimi O’Donnell escribe para la revista Vogue. «Le dije: ‘Vas a morir. Eso es lo que pasa con la heroína’. Cada día estaba lleno de preocupación. Cada noche, cuando él salía, me preguntaba: ¿Lo volveré a ver?».

Nacido en Rochester, Nueva York, Seymour Hoffman reconoció en la primavera de 2013 que había acudido a tratamiento por su uso de los narcóticos. El actor admitió públicamente su consumo ocasional de heroína y de fármacos sin receta y se sometió a una terapia que se prolongó durante diez días. No era la primera vez que necesitaba asistencia especializada para superar sus adicciones. Hacía 23 años había dado por superado su primer episodio. «Le hicieron preguntas, que él respondió con su habitual honestidad. Él nunca dijo, ‘me estoy inyectando heroína’, pero les dijo lo suficiente para que ellos lo supiesen, y ellos estaban simplemente felices de verle. Fue duro cuando nos marchamos, porque todos querían saber por qué él no podía irse con nosotros. Pero fue sano para nosotros lidiar con ello juntos, como una familia», confiesa su entonces novia a través de la revista.