Una imagen de las estancias con las que cuenta el apartamento de 1.200 metros cuadrados en el número 834 de la Quinta Avenida
Una imagen de las estancias con las que cuenta el apartamento de 1.200 metros cuadrados en el número 834 de la Quinta Avenida - ABC

El villano de «Wall Street» compra el piso de la tía de Sartorius

El as de las finanzas James «Tom» Hill ha pagado 27 millones de euros por el apartamento neoyorquino de la marquesa de Portago

MadridActualizado:

A James «Tom» Hill rara vez se le escapa una presa. No por nada en el mundo de las altas finanzas se le considera el auténtico «lobo de Wall Street», el hombre que en los años 80 inspiró al inolvidable Gordon Gekko de Oliver Stone. Hill, de 67 años, es vicepresidente de Blackstone, el fondo de inversión más grande del mundo, y posee una fortuna que «Forbes» estima en casi 1.000 millones de euros. Según la prensa neoyorquina, este sabueso de la Bolsa tardó casi cuatro meses en hacerse con su último botín: el piso neoyorquino de la ya fallecida marquesa viuda de Portago.

Carroll Petrie
Carroll Petrie- ABC

El apartamento de 1.200 metros cuadrados en el número 834 de la Quinta Avenida cuenta con once habitaciones y vistas al zoológico del Central Park. Salió a la venta el pasado mes de septiembre por 27 millones de euros. Hace pocas semanas, Hill ofreció un millón más para sellar el acuerdo. Según «The New York Times», ha sido una de las operaciones inmobiliarias más caras de los últimos meses en la ciudad de los rascacielos. Pero en el Upper East Side el dinero no lo es todo. El broker también tuvo que superar un examen riguroso ante la comunidad de vecinos, todos ellos «dinero viejo» con apellidos como Rockefeller y Tisch.

La socialite estadounidense Carroll Petrie, XI marquesa de Portago y viuda de Alfonso Cabeza de Vaca, primo carnal de Vicente Sartorius, vivió durante décadas en este piso. En sus últimos años utilizó los opulentos salones como un gran guardarropas para su colección de alta costura. La marchioness era famosa entre las damas de la Gran Manzana por su exquisito gusto para las gemas y sus generosos cheques para la caridad. También hizo correr ríos de tinta por su difícil relación con su única hija, Andrea Cabeza de Vaca, la aristócrata que enamoró a Andy Warhol en los 70.

Herencia evenenada

Poco antes de morir, la marquesa escribió el epílogo de la turbulenta historia con su hija. Tras fallecer, en enero de 2015, se abrió su testamento y con él la caja de los truenos: Petrie estipuló que su fortuna de más de 90 millones de euros fuera a parar a las arcas de la Fundación Carroll and Milton Petrie y a otras obras de beneficencia. Su hija solo recibiría unos 10 millones (antes de impuestos), pero ni un céntimo de la venta del piso de la Quinta Avenida.

Cabeza de Vaca contrató al abogado Harvey E. Corn para que estudiara si era posible impugnar el testamento. Corn, un genio de los juicios testamentarios, ya había defendido a Anthony D. Marshall, hijo de la rica Brooke Astor, en uno de los casos de herencia más escandalosos del sigo XX. Marshall terminó entre rejas por manipular el testamento de su madre. Corn tampoco pudo hacer mucho por la prima de Isabel Sartorius. El testamento de la marquesa estaba blindado por el letrado William Zabel, «el mago de los embrollos sucesorios».

Vecinos VIP

Ahora, los Hill son los nuevos propietarios del piso de la marquesa, aunque no son los más ricos de la finca. En este edificio majestuoso diseñado por el legendario arquitecto Rosario Candela vivieron el actor Bing Crosby, el magnate de los medios Rupert Murdoch y el filántropo Laurance Rockefeller. Uno de los últimos vecinos en llegar ha sido el oligarca ucraniano Leonard Blavatnik, que pagó 77,5 millones de dólares por su dúplex, justo encima del piso de la marquesa de Portago.

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A pocos metros del hotel The Pierre, el número 834 de la Quinta Avenida está a tiro de piedra de Madison, la Milla de Oro neoyorquina donde se apelotonan firmas de lujo como Givenchy, Jimmy Choo o Hermès. Semejante ubicación tiene su coste mensual: según «The New York Times», Hill y su esposa tendrán que pagar una factura de casi 11.000 euros mensuales en concepto de gastos de comunidad, más de 130.000 euros anuales.

Pero el piso bien vale el esfuerzo económico. Y el «lobo de Wall Street» puede permitirse eso y mucho más. Planea decorar su palacio en las alturas con su colección de obras de arte. Posee cuatro piezas de Francis Bacon tasadas en 140 millones de dólares y una «sopa» Campbell de Andy Warhol de 9 millones, además de numerosos bronces renacentistas que pertenecieron a los Reyes de Francia. «Bloomberg» calcula que toda la colección puede ascender a 500 millones. Tesoros dignos de ocupar el regio apartamento en el que alguna vez vivió la marquesa de Portago.