Sassa de Osma posa para ABC en la terraza Picalagartos
Sassa de Osma posa para ABC en la terraza Picalagartos - Belén Díaz

Sassa de Osma, una princesa con miedo a hablar

La esposa de Christian de Hannover se embolsó unos 10.000 euros por protagonizar su primer evento promocional

MadridActualizado:

Entrevistar a una princesa conlleva siempre ciertas concesiones. Uno sabe que quedarán algunas preguntas en el tintero, primero por la imposición de su séquito de representantes y segundo, por puro respeto. Pero existe un límite. Y con Sassa de Osma (28 años) uno tiene la sensación de dar contra un muro infranqueable, a pesar de su educación exquisita y gesto dulce. Cuesta arrancarle las palabras. Se dan dos circunstancias: cierta timidez e inseguridad, pero sobre todo, inexperiencia. «Soy primeriza en esto, no estoy acostumbrada», se disculpa. Es su primer encuentro con la prensa y eso se nota desde el momento en que al sentarse en la mesa frente a su interlocutora lo primero que hace es mirar de reojo y con desconfianza el guión donde hay esbozadas algunas cuestiones que se pretenden abordar. Tan solo leer el apellido Hannover en el papel le cambia el semblante y aclara con voz preocupada: «No voy a hablar de nada relacionado con mi vida íntima». Un clásico entre los que nos dedicamos a esto.

Sassa de Osma, la mujer de Christian de Hannover, el segundo hijo de Ernesto de Hannover, se embolsó unos 10.000 euros por prestar su imagen a la marca de champán francesa Bollinger durante una fiesta y conceder tres entrevistas. La cita fue el pasado martes por la tarde en la terraza Picalagartos del hotel NH Collection de Gran Vía de Madrid. «Es una bebida perfecta para celebrar alguna ocasión especial. Me gusta beber champán con mis amigas, aunque soy un persona muy diurna que disfruta más con los planes de día, la luz, el sol», relata. Todo lo contrario a su suegro Ernesto, amante de la jarana interminable, que bien a gusto se tomaría más de un copa de champán.

Sassa de Osma y Christian de Hannover el día de su boda, el pasado 16 de marzo
Sassa de Osma y Christian de Hannover el día de su boda, el pasado 16 de marzo - AFP

Dos tiendas en Lima

El ritmo vital de Sassa está marcado por el huso horario de Perú. «Me conecto en Skype para trabajar con mis proyectos en Lima, tengo dos tiendas, pero, claro, con el desfase horario al final empiezo muy tarde. Estoy intentando montar algún negocio relacionado con la moda aquí en Madrid, porque es donde nos vamos a establecer definitivamente».

Sassa estudió Derecho en Lima, aunque un año lo cursó en París. Mientras hacía las prácticas se dio cuenta de que las leyes no eran lo suyo. «Me gusta la moda desde muy chica. Hice prácticas en Londres con Mario Testino y, aquí en Madrid, en Sotheby’s. Después cursé un máster ejecutivo de Dirección de empresas de moda». Sobre Testino, solo tiene elogios. «Es una persona fantástica, muy profesional. Fue una linda experiencia trabajar con un compatriota tan exitoso».

A pesar de haber protagonizado alguna portada y varias páginas en numerosas revistas, por su reciente enlace con Christian, confiesa que nada ha cambiado. «Mi vida continúa siendo la misma, anónima, tranquila y privada. Nunca se me ha acercado nadie porque me haya reconocido». No se considera una influencer, ni una it girl. «Soy muy mala para las redes sociales. No me nace. Soy más de disfrutar del momento, que de capturarlo». Recurrimos a las preguntas fáciles para que se suelte. «¿Su mayor virtud?». Piensa 30 segundos la respuesta. Titubea. «Soy una persona bastante tolerante» «¿Y un defecto?». «Me cuesta ser amiguera, soy tímida». ¿«Y de Christian que te enamoró?» Interviene la representante, se hace el silencio. Había que intentarlo.