Los hermanos Ruiz-Mateos durante el juicio en el que se les acusa de estafa e insolvencia
Los hermanos Ruiz-Mateos durante el juicio en el que se les acusa de estafa e insolvencia - EFE

Los Ruiz-Mateos no quieren conocer a su nueva hermana

El ADN obtenido con los restos del patriarca ha confirmado que Patricia Montes de Oca es su hija

Madrid Actualizado: Guardar
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Las malas noticias no cesan en el clan Ruiz-Mateos. Después de que la Audiencia Provincial de Palma acogiera este martes la última jornada del juicio contra los seis hijos varones del empresario José María Ruiz-Mateos por una presunta estafa en la compraventa de dos hoteles (uno en Mallorca y el otro en Canarias), la familia del fundador de Nueva Rumasa recibía los resultados de la prueba de cotejo de ADN realizada al cadáver del patriarca en los que se confirmaban que Adela Montes de Oca (25) es hija biológica del empresario y, por lo tanto, hermana de los Ruiz-Mateos.

Nacida en 1991 en Chicago, donde reside actualmente, en el año 2006 Adela buscó la ayuda de una abogada norteamericana para estudiar una posible demanda de filiación contra el que aseguraba que era su padre, José María Ruz-Mateos. Su intención fue denegada en EE.UU., sin embargo Adela no se dio por vencida y, en marzo de 2014, acudió a la letrada Teresa Bueyes, que la representó ante la Justicia española. Durante la celebración del juicio, Adela aseguró que siempre mantuvo contacto con su progenitor, tanto personal como telefónico, algo que este negó en su día.

Se cierra un proceso que ha durado más de cuatro años. Una odisea que comenzó en octubre de 2014 y estuvo marcada por las constantes negativas para someterse a las pruebas de extracción de ADN del empresario, citado hasta en tres ocasiones por el juez, sin comparecer ninguna de ellas. Una vez falleció, en septiembre de 2015 a los 84 años, el mismo juez impidió la voluntad de su familia de incinerar el cuerpo hasta que no terminase el procedimiento.

Adela Montes de Oca junto a su hija Patricia
Adela Montes de Oca junto a su hija Patricia- Facebook

Lucharon durante dos años, pero finalmente el pasado mes de abril los restos del empresario jerezano fueron exhumados y trasladados desde el columbario de la iglesia Nuestra Señora de la O de Rota, en Cádiz, hasta el cementerio municipal donde dos médicos forenses extrajeron cuatro molares y restos del fémur del fallecido para enviarlas al Instituto Nacional de Toxicología y analizarlos. «Es una victoria agridulce», afirmaba aquel día Patricia Montes de Oca, madre de Adela, a través de conversación telefónica con este diario. «Mi hija tiene derecho a conocer su verdad. Hasta la muerte de José María no hice nada, porque le quería mucho y no deseaba arruinarle la vida, pero ahora ella quiere demostrar que es su padre». En esta ocasión, la examante de Ruiz-Mateos no ha querido realizar declaraciones, aunque sí lo ha hecho su abogada, Teresa Bueyes, que ha asegurado a ABC que su clienta está «muy feliz» por los resultados obtenidos porque «por fin se ha hecho justicia», y ha reiterado que Adela tan solo «busca los derechos de cualquier persona de llevar el apellido de su padre». La letrada ha sido firme a la hora de hablar de los hermanastros de su clienta: «Ella siempre ha querido conocer a sus hermanas, a los chicos no porque han hecho daño a mucha gente, pero ellas siguen las directrices de su madre y desde el primer momento le han cerrado las puertas».

Familia paterna

Por su parte, la familia Ruiz-Mateos ha preferido mantenerse al margen «por respeto a Teresa Rivero -mujer del empresario y madre de los 13 hijos en común del matrimonio, unos de ellos, Socorro, ya fallecida-, que está pasándolo muy mal en estos momentos», aseguraban fuentes cercanas a la familia. Y es que la matriarca tiene «problemas más importantes», como la situación de sus dos hijos menores, que se encuentran en la prisión de Navalcarnero por otros delitos menores, y sus seis hijos en conjunto, Zoilo (57), José María (50), Alfonso (48), Pablo (46), Javier (45) y Álvaro (40) están siendo juzgados por estafa e insolvencia, al haber sido condenados por la compra de los dos hoteles, un hecho que ellos atribuyen a su desaparecido padre.

Respecto a este asunto, Teresa Bueyes se muestra tajante: «Siempre se acusa al muerto, al que no se puede defender. Encima es su padre, les parecerá bonito», declara de forma contundente. «Las deudas que ahora tiene la familia las han organizado ellos, por eso están en juicio y entrando y saliendo de la cárcel. Delitos de los que no es responsable mi cliente», cuenta en referencia a las declaraciones realizadas por Álvaro, el menor de los varones, en las que aseguraba que «el que compraba era mi padre», y por lo tanto no tenía constancia de las dificultades que atravesaba la empresa hasta que en 2011 el patriarca reunió a la familia para informar de la situación. «Ellos son los que están detrás de todos los negocios y los primeros que deberían pagar son los bonistas de los pagarés que son a los que han estafado», concluye la abogada de Adela.