Karl Lagerfeld

Karl Lagerfeld, una encrucijada en la historia de la moda

El modisto, fotógrafo, estilista, creador polifacético, hombre orquesta de la puesta en escena artística de su propia vida, comenzó a contar la leyenda real y parcialmente imaginaria de una familia mucho más que acomodada, desde que llegó a París

Muere Karl Lagerfeld

Corresponsal en ParísActualizado:

Esperada, inconfesablemente, la muerte de Karl Lagerfeld, a los 85 años presumidos, es percibida como una encrucijada para la historia de la alta costura más cosmopolita. Las dudas estallaron a finales de enero, cuando Chanel presentó sus colecciones, en ausencia de su legendario director artístico, desde 1983.

Circularon, desde entonces, muchos rumores, jamás confirmados ni desmentidos. Lagerfeld había comenzado a entrar en la leyenda, definitivamente, que él mismo construyó, con sus manos, su genio creador y su gran arte de vivir siempre a las puertas del infierno o la gloria.

Se supone que Karl Lagerfeld nació el 10 de septiembre de 1933, en Hamburgo, Alemania. El modisto, fotógrafo, estilista, creador polifacético, hombre orquesta de la puesta en escena artística de su propia vida, comenzó a contar la leyenda real y parcialmente imaginaria de una familia mucho más que acomodada, desde que llegó a París, con su madre, durante los primeros años 50 del siglo pasado.

No hay muchos rastros de la situación material y familiar del joven Lagerfeld y su madre, en un París que todavía intentaba curar las heridas de la ocupación alemana, entre 1940 y 1945.

Dibujante excepcional, sin estudios particularmente graves ni importantes, consiguió su primer trabajo como asistente de Pierre Balmain, otro gran modisto. Desbordante de talento creador, pronto comenzó a colaborar con otras grandes marcas y personalidades, como Jean Patou, Chloé, Fendi, donde consiguió su primer título de director artístico, en 1965. Comenzaba a paso de carga una carrera finalmente vertiginosa.

El joven Lagerfeld se cruzó muy pronto con otro joven genio, Yves Saint Laurent. Los unía el talento, la ambición, la geografía parisina de la alta costura de aquella época. Y cosas más profundas y oscuras: el libertinaje sexual, las drogas, el intercambio de amantes, no siempre tarifados.

Del brazo de Pierre Bergé, Saint-Laurent creó pronto su propia marca. Nombrado director de Chanel en 1983, Lagerfeld fue un genio creador de otra naturaleza. Comenzó «transformando» la imagen de Chanel forjada con mano de hierro por la legendaria modista. Para dejarse arrastrar por un torrente de otras actividades, casi siempre relacionadas con la moda, la alta costura.

Director de Chanel, Lagerfeld creó su propia casa y marca un año más tarde. Comenzaba su inmensa carrera cosmopolita. Amigo bastante íntimo de Helmut Newton, uno de los grandes renovadores de la fotografía de moda, en el París de los años 70 del siglo pasado, Lagerfeld comenzó pronto una carrera paralela de fotógrafo y coleccionista, ganándose una fama entre ácida y coqueta.

La creatividad de Lagerfeld tuvo siempre, desde el principio, muchos y diversos rostros. Mientras Saint-Laurent fue víctima de sus demonios íntimos (droga, sexo, abandono a los ataques de angustia más profundos), Lagerfeld rompió con relativa celeridad con todos los puentes que conducían a todos los infiernos de la época, pasando por los pasillos y salas de fiestas más oscuras, a las puertas de la revelación trágica del Sida.

No pocos amigos y conocidos del gran modisto se perdieron por ese laberinto de negros paraísos artificiales. Lagerfeld supo apartarse y comenzar muchas otras vidas. Como creador, como director artístico, como hombre de negocios, como fotógrafo, como coleccionista, como hombre de mundo, a caballo entre París, la Costa Azul y las capitales de la moda, en Nueva York y Tokio, donde supo trabar alianzas comerciales y complicidades artísticas.

Hasta el fin, Karl Lagerfeld defendió e impuso una misteriosa imagen de sí mismo. Siempre de negro, guantes de seda negra, gafas negras, corazón alegre y ardiente, hasta el fin, con una lengua viperina de la mejor escuela del gran arte de la conversación en los salones de un siglo XVIII de leyenda, el siglo de Casanova y Barry Lindon. Un siglo que Lagerfeld «releyó» a su manera, para construir la imagen de un gran creador para el siglo XXI.