Fiona Shackleton y el director delos supermercados ingleses Ocado, Tim Steiner, al que defendió en su divorcio
Fiona Shackleton y el director delos supermercados ingleses Ocado, Tim Steiner, al que defendió en su divorcio - Isabel Infantes

La «baronesa de acero» de los divorcios británicos defenderá a Haya de Jordania en su separación

La princesa y el emir de Dubái Mohamed Bin Rashid batallan por la custodia de sus dos hijos

MadridActualizado:

Cuando la adolescente Fiona Charkham ocupaba uno de los pupitres del elitista internado de Benenden de Kent -a 36.000 libras el año- soñaba con estudiar Medicina y encerrarse en un quirófano durante horas. «Usted no tiene madera para ello», le espetó una avinagrada instructora que de un plumazo dio al traste con sus aspiraciones. Puede que en el momento no resultara el mejor apoyo, pero a la postre se ha confirmado como uno de los mejores consejos que ha recibido. La espigada rubia de 62 años y permanente siempre perfecta -conocida por su nombre de casada Fiona Shackleton- es a día de hoy una de las abogadas de familia, especializada en divorcios, más prestigiosas del Reino Unido. Su elegancia y delicadeza en sus formas contrasta con la fiereza y la solidez de sus argumentos que acaban por desplumar al rival y sumirle en la peor de las situaciones. Y de esa mezcla de sofisticación y dureza deriva el apelativo con el qu e se conoce en el mundo de los tribunales: Steel Magnolia (magnolia de acero).

Su ilustre cartera de clientes aglutina a nombres de la realeza como el Príncipe Carlos, quien la contrató para separarse de Lady Di, después de que los funcionarios del Palacio de Buckingham quedaran impresionados por su eficacia y mano dura en la separación del Príncipe Andrés y Sarah Ferguson. Actualmente sigue manteniendo una excelente relación con la Familia real británica y se dice que aconseja legalmente a los príncipes Guillermo y Enrique, a cuya boda asistió el pasado año. La Reina de Inglaterra la hizo baronesa de Shackleton de Beltravia, se supone que por los servicios prestados a su familia.

El Príncipe Carlos de Inglaterra y Lady Di
El Príncipe Carlos de Inglaterra y Lady Di - ABC

Fortuna en juego

Pero tal vez su actuación estelar llegó cuando representó a Sir Paul McCartney en su divorcio de 2008 de Heather Mills. Mientras Mills había exigido 125 millones de libras al Beatle, Shackleton logró limitar el pago a 24,3 millones de libras, una sentencia que cabreó tanto a Mills que vertió el contenido de una jarra de agua sobre la cabeza de la abogada en la sala del tribunal. Dentro del ámbito musical también ha representado a Madonna o al líder del grupo Oasis, Liam Gallagher.

Shackleton acaba de recibir ahora una nueva misión. Y no será tarea fácil. Defenderá a Haya de Jordania en el que se perfila como uno de los divorcios más sonados de la década. La princesa batalla contra su futuro ex el poderoso emir de Dubái Mohamed Bin Rashid por la custodia de sus dos hijos: Sheikha Jalila de 11 y Sheikh Zayed de 7 años. El emir quiere que los niños regresen a su país, mientras que Haya defiende que permanezcan con ella en Europa. La audiencia está prevista para los días 30 y 31 de julio

El emir de Dubaí y Haya de Jordania, cuyo proceso de divorcio arrancará a finales de julio en Londres
El emir de Dubaí y Haya de Jordania, cuyo proceso de divorcio arrancará a finales de julio en Londres - MARK CUTHBERT

Otro de los aspectos más notorios de la gran carrera de Shackleton es su éxito tardío. Hija de los economistas Jonathan Charkham y Moira Salmon estudió para ser chef en la Escuela de cocina de Cordon Bleu y montó un catering de lujo. Posteriormente tuvo dificultades para terminar Derecho en la Universidad de Exeter, obteniendo unas calificaciones poco brillantes. A los 28 años por fin comenzó a trabajar para el despacho Farrer & Co del que se convirtió en socia dos años después. Y en el año 2001 dio el salto definitivo al despacho Payne Hicks Beach en el que continúa hoy.

A pesar de que su principal fuente de ingresos proviene del desamor ajeno es una ferviente defensora del matrimonio y cree que el divorcio debe ser siempre la última solución. Sus honorarios ascienden a 700 euros la hora y los que contraten sus servicios deben tener en cuenta que a las 17.30 horas cierra el despacho para llegar a cenar a su casa de Kensington con sus hijas.