Los duques de Sussex
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Las estrictas normas que el Príncipe Harry y Meghan Markle han impuesto a sus nuevos vecinos

El pasado mes de marzo, los duques de Sussex abandonaron el Palacio de Kensington para instalarse en su nuevo hogar: Frogmore House, en Windsor

ABC
MadridActualizado:

La última vez que el Príncipe Harry y Meghan Markle aparecieron en un acto público fue durante el estreno europeo de la película «El Rey León», celebrado en Londres. Esta fue la primera vez que Meghan Markle asistía a un estreno de alfombra roja –esta vez instalada en amarillo– desde que pasó a formar parte de la Familia Real Inglesa. Hasta el momento, más de un año después de casarse con Harry y de dar la bienvenida a su primer hijo Archie, aún no se la había podido ver asistiendo a una gala relacionada con la interpretación.

El pasado mes de marzo, los duques de Sussex abandonaron el Palacio de Kensington para instalarse en su nuevo hogar: Frogmore House, en Windsor. El traslado no tiene precedentes en la historia reciente de la Casa Real británica, ya que han sido la primera pareja en décadas en abandonar el complejo para establecerse fuera del centro de Londres. La decisión de alejarse de Kensington en su día fue muy comentada y contribuyó a alimentar los rumores del distanciamiento entre los nietos de la Reina Isabel de Inglaterra, quienes siempre estuvieron muy unidos. Desde entonces, los tabloides británicos no han dejado de analizar los gestos y palabras de ambos hermanos y sus respectivas esposas, para indagar en esa supuesto «deterioro» de su relación a raíz de la llegada de Meghan Markle a la familia.

La mudanza se enmarca dentro de la petición de los Duques de Sussex de disfrutar de mayor tranquilidad con la llegada de su primer hijo Archie. Además, el significado que Frogmore Cottage tiene para los Harry y Meghan es especial, ya que allí se tomaron las fotos con las que anunciaron su compromiso y también allí celebraron la recepción de su boda.

Sus nuevos vecinos han recibido una serie de reglas para no molestar a los Duques de Sussex. Según informó esta mañana el diario británico «Daily Mail», desde Buckingham han avisado a los habitantes de Frogmore Cottage -en su mayoría funcionarios y trabajadores de la Familia Real británica- que tienen prohibido hablar con el matrimonio si se la encuentran por los alrededores y tampoco podrán pedirles ver a su bebé ni tocar a sus perros. Tampoco pueden ofrecerse para cuidar al pequeño Archie ni a otros hijos que puedan venir en el futuro ni hacerles llegar ningún tipo de correspondencia a su domicilio.

Unas estrictas normas que llegaron en febrero, poco antes de la llegada de Harry y Meghan a su nueva casa, y sentaron como un jarro de agua fría a sus vecinos que consideran «exageradas» las advertencias pues que como muchos de ellos trabajan para la Familia Real, «saben comportarse respetuosamente». Desde Buckingham han asegurado que esta medida no ha sido idea del matrimonio, es más, ellos no eran conscientes de estas restricciones.

La casa

El nuevo hogar de los Duques de Sussex es una casa de campo del siglo XVIII, situada en el recinto del Castillo de Windsor y ha sido sometida a varias obras de renovación que han sido supervisadas por la pareja y que habrían costado al erario público casi 4 millones de euros. Entre otras cosas, se ha instalado una unidad de energía verde y una guardería ecológica para su primogénito. La que será nueva residencia de los Duques de Sussex tiene cinco habitaciones y se utilizaba como alojamiento para el personal del Castillo de Windsor, aunque anteriormente fue la morada de miembros de la Familia Real como la Reina Carlota o la Princesa Elena, hija de la Reina Victoria. En la nueva casa, también se espera que se instale Doria Ragland, madre de Meghan, para ayudar a la pareja a tiempo completo después del nacimiento de su primer nieto.