Globos de Oro

Del desquite de DiCaprio a las nuevas parejas de Hollywood

Más allá de los premios, el interés estuvo en qué hacían y con quién hablaban los invitados

Los ÁngelesActualizado:

La resaca de los Globos de Oro, de los que el director mexicano Alejandro González Iñárritu y el actor Leonardo DiCaprio (por fin) salieron triunfantes, ha dejado una pregunta en el aire: ¿por qué la Asociación de Prensa Extranjera se empeña en seguir contando con Ricky Gervais para presentar la gala? Con esta, ya van cuatro; y aunque el humorista británico no se salió del previsible guión trufado de chistes zafios e insultos, a lo largo de las tres horas de ceremonia sorprendió por resultar más aburrido que nunca. Hubo bromas sobre Sean Penn y su entrevista con El Chapo Guzmán, referencias a las infidelidades de Ben Affleck y un encuentro con Mel Gibson, una de sus bestias negras, que acabó en chanza: «Voy a decir algo bueno de Mel Gibson. Preferiría tomarme algo con él que con Bill Cosby», proclamó con un vaso de whisky en la mano. Las pésimas críticas a su intervención invitan a pensar que el cómico Andy Samberg, presentador de los últimos premios Emmy, podría arrebatarle el puesto.

Y mientras eso sucedía en el escenario de la 73 ceremonia de los Globos de Oro, en las mesas los invitados que se quedaron con hambre tras la cena servida por el chef Troy N. Thompson (ensalada asiática y trucha al ajo) daban buena cuenta de unas hamburguesas servidas por la cadena «In-And-Out». Así, masticando a dos carrillos, aplaudieron a Silvester Stallone, cuya reencarnación en Rocky Balboa para la película «Creed» le ha valido un galardón. Al bueno de Stallone se le olvidó incluir al director de la cinta en sus agradecimientos, así que regresó corriendo al micrófono y dijo: «Ryan Cooler eres brillante, brillante». Pese a sus esfuerzos, recibió una buena tunda de criticas en las redes sociales. Samuel L. Jackson, por ejemplo, le dio un tirón de orejas en Twitter.

Los presentes fueron testigos de cómo Jennifer Lawrence, en cada pausa para la publicidad, se levantaba de su asiento y buscaba a su exnovio, Nicholas Hoult, para charlar con él. La ganadora del Globo como mejor actriz de comedia por «Joy» ha mantenido con Hoult una relación intermitente desde 2011.

Quienes debutaron oficialmente como pareja fueron dos grandes de la interpretación: Michael Fassbender y Alicia Vikander. Durante toda la velada, no dejaron de besarse, abrazarse y sonreírse. «Estoy muy orgulloso de ella», admitió el protagonista de «Steve Jobs» sobre la actriz sueca, doble nominada por «La chica danesa» y «Ex machina». A la salida del Beverly Hilton Hotel, cuando el frío arreciaba en la cola de las limusinas, Fassbender se quitó la chaqueta y se la puso a Alicia sobre los hombros. Todo un caballero.

Cuando la gala acabó y las celebraciones comenzaron, se disparon los rumores de romance entre la cantante Katy Perry y el actor Orlando Bloom. Fueron tantos los jugueteos y arrumacos que la pareja se prodigó en la fiesta de Harry Weinstein, que los fotógrafos no dejaron de perseguirles por los rincones donde trataban de esconderse.

Precisamente cuatro actrices coparon el interés de los reporteros gráficos. Jennifer Lopez, con su espectacular vestido de color mostaza de Giambattista Valli. Lady Gaga, ataviada con un Versace y acompañada por su marido, el actor Taylor Kinney; más de uno se preguntó si el empujón de Gaga a DiCaprio cuando se dirigía al escenario para recoger su Globo por «American Horror Story» fue intencionado. Kate Hudson, que brilló como una reina con diamantes valorados en más de un millón de euros, al tiempo que desmentía una relación con Nick Jonas. Y la jovencísima actriz y cantante Zendaya: en la fiesta de «InStyle», embutida en un vestido de Marchesa, bailó sin descanso ante unos distraídos Alejandro González Iñarritu y Quentin Tarantino, más dedicados a charlar de cine entre ellos que a observar lo que sucedía a su alrededor.