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La boda de Pastora Imperio y «El Gallo»: así fue la primera gran unión entre un torero y una folclórica

Su matrimonio no duró ni un año. Ella tuvo una hija fuera del matrimonio con Fernando de Borbón, primo de Alfonso XIII

MADRIDActualizado:

«La boda de gallito y la imperio». El 21 de febrero de 1911, el diario ABC llevaba a portada una foto de familia con dos protagonistas indiscutibles: Pastora Rojas y Rafael Gómez. Ellos eran la bailaora gitana Pastora Imperio y el torero «El Gallo» (hermano de Joselito), dos de las figuras más conocidas de la España de principios del siglo XX. El Isabel Pantoja y Paquirri de entonces. O Rocío Jurado y Ortega Cano. Porque Imperio y Gómez estrenaron uno de esos tándem que tanto gustan a las revistas: la de la folclórica y el torero.

Aunque crearon escuela, su matrimonio duró menos de un año. Ella se llevó a la tumba por qué puso punto y final a su unión, aunque siempre se rumoreó que los malos tratos del torero fueron el detonante de su ruptura. Sin embargo, la periodista María Estévez, autora de «Reina del duende», libro que repasa la vida de Pastora, tiene claro que Rafael fue «el amor de su vida».

Tras separarse, Pastora Imperio se enfrentó a los seguidores de su marido, y durante la II República consiguió divorciarse de «El Gallo». Hasta el final de su vida se acordó de su único marido, pero fue el nombre de otro el que siempre quedó ligado a la bailaora: el de Fernando de Borbón, duque de Dúrcal y primo de Alfonso XIII.

Pastora Imperio, Lola Flores y Concha Piquer en la comunión de Antonio Flores
Pastora Imperio, Lola Flores y Concha Piquer en la comunión de Antonio Flores

Fue el propio Alfonso XIII quien presentó a la pareja en 1915, el mismo día que Pastora estrenaba «El amor brujo». Ella ya estaba separada de «El Gallo», y él estaba casado con una dama de la Reina Victoria Eugenia. Dos motivos más para vivir su amor en secreto.

De sus encuentros clandestinos nació Rosario, una niña que llevó los apellidos maternos porque Pastora Imperio se negó a que llevara los del duque. Esa niña era Rosario Vega, abuela de la actriz Pastora Vega, y futura esposa del torero Rafael Vega de los Reyes «Gitanillo de Triana», con quien tuvo cinco hijos.

Pastora Imperio tuvo una vida turbulenta, como los tiempos que le tocaron vivir. La bailaora atravesó la Monarquía, la República y el Franquismo adaptándose a cada momento: pasó de codearse con la monarquía a divorciarse y pedir el voto femenino para más tarde bailar ante las Brigadas Internacionales. Un carácter y una personalidad que bien definió Jacinto Benavente: «Bien vale un imperio».