Adrián Lastra
Adrián Lastra - isabel Permuy

Adrián Lastra: «No existe un personaje pequeño sino un actor mediocre»

El actor deja de ser Pedro en «Velvet» durante unas horas para acompañar a ABC por algunos de los bares más míticos del adinerado barrio de Salamanca, en Madrid

MadridActualizado:

El actor Adrián Lastra (33 años) deja de ser Pedro en «Velvet» durante unas horas para acompañar a ABC por algunos de los bares más míticos del adinerado barrio de Salamanca, en Madrid. Aprovechando la semana gastronómica organizada por Mahou, «Barrios para comérselos», que se puede disfrutar hasta el 1 de octubre, el actor se pasea por una de las calles más legendarias de la ciudad, Ortega y Gasset.

Llega bastante acalorado «¿pero no se había acabado el verano ya?», dice riendo mientras se quita la chaqueta de cuero. Acaba de llegar de Barcelona en el último AVE, donde ha estado promocionando la nueva temporada de «Velvet» y en cuanto nos deje se va al teatro para continuar con los ensayos del musical «Billy Elliot», que se estrenará en el Nuevo Teatro Alcalá el próximo 3 de octubre.

Ha hecho teatro, cine y televisión. ¿Con qué se quedas?

Siempre contesto lo mismo: me quedo con trabajar, me considero un currito. Lo bueno que tiene el teatro es que tienes el 'feedback' de la gente, en la tele y más en el cine, haces tu trabajo y luego tarda meses e incluso años en ver el resultado. También es más presión, pero a mí me pone más.

¿Cómo lleva el tener que compaginar varios proyectos a la vez?

Estoy muy acostumbrado porque llevo 13 años en teatro musical y siempre lo he compatibilizado con el cine o la televisión. Me gusta salir de un sitio siendo un personaje y meterme en otro siendo otra persona completamente diferente. Para mí esto es un juego. Haces que eres, haces que expresas y expresas algo que de verdad estás sintiendo. Es cierto que cuando se llora interpretando se sufre, pero me divierte sufrir en esto.

¿Le queda tiempo libre?

(Ríe). Mis amigos me echan la bronca muchas veces porque no les puedo ver todo lo que quisiera. Uno en concreto, Ángel, que el pobre me echaba en cara que no les veía nunca. Y es cierto que hay veces que olvido el teléfono, recibo un whatsapp y pienso: ‘Mañana le contesto’ pero luego se me olvida porque tengo la cabeza llena de cosas, y eso Ángel lo llevaba muy mal, de hecho me dejó de hablar durante mucho tiempo, pero ya estamos bien.

¿Cuántos amigos mantiene de su infancia en Vallecas?

Somos un grupo de cinco que entre nosotros nos llamamos «Los chaches» porque nos conocemos desde muy pequeños. Cada uno tenemos un mote, el mío es marciano porque de pequeño tenía las orejas de soplillo y yo para evitarlo me ponía celofán para intentar pegarlas.

Está a punto de estrenarse el musial «Billy Eliot», ¿cómo ha sido la experiencia de trabajar con niños?

Me ha gustado mucho, me considero muy niñero. Incluso tengo una vena paternal. En el fondo tienes que tener claro en todo momento que estás trabajando con niños, que gritarán y darán guerra pero ¿qué vas a hacer? son niños y es normal. Ha sido una experiencia maravillosa.

¿Cómo es su papel en el musical?

Es un papel secundario, pero a mí no me importa. Me gustan todos los papeles que interpreto, ya sea el rey o haga de peón nueve. No existe un personaje pequeño sino un actor mediocre. Da igual que tengas que decir dos frases o mover un vaso, si te han cogido para eso hazlo bien, en eso reside la excelencia.

¿Cómo lleva el fenómeno fan?

Bastante bien, aunque me suelen parar más por la calle cuando estoy en emisión. Pero sin duda lo que no me gusta nada son las faltas de respeto, que esté comiendo con amigos o familia y me pidan una foto justo cuando tengo a mi sobrino de dos años en brazos no me parece apropiado.

¿Algún momento incómodo que haya tenido que interpretar?

Ninguno, siempre me he sentido muy cómodo en todos mis papeles, incluso en las escenas de cama, porque me lo tomo como un juego. Pero he tenido mucha suerte con mis papeles de momento. Entiendo que si haces de ninfómana, por ejemplo, pues un poco incómodo tiene que ser. También es que mi carrera es muy corta, estoy empezando como quien dice.