El baile de debutantes de 1966, en el que aparecen los Príncipes de Mónaco, duques de Medinaceli, Jacqueline Kennedy y los duques de Alba
El baile de debutantes de 1966, en el que aparecen los Príncipes de Mónaco, duques de Medinaceli, Jacqueline Kennedy y los duques de Alba - archivo ABC

La duquesa de Medinaceli, una vida de cine

Su casa de Sevilla fue el escenario de grandes bailes, entre los que asistían las dos «rivales» Jacqueline Kennedy y Grace Kelly

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Con la muerte de la Victoria Eugenia Fernández de Córdoba, duquesa de Medinaceli, o lo que es lo mismo, Mimi Medinaceli, se cierra una etapa en una de las familias aristocráticas más importantes de España. Sevilla, la ciudad donde residió gran parte de su vida, no olvidará la labor que la duquesa ha realizado a través de la Fundación Casa Ducal de Medinaceli que constituyó en el año 1980, y que ha permitido la conservación del patrimonio que posee. Una iniciativa para mantener en pleno siglo XXI todo lo conseguido durante siglos de historia familiar de uno de los títulos más antiguos de España, que se remonta al año 1479 y fue creado por la Reina Isabel la Católica.

Su palacio fue escenario de «Lawrence de Arabia» y de grandes fiestas Su hijo Ignacio, duque de Segorbe es quien hasta ahora ha llevado las riendas de la familia, con gran esfuerzo y trabajo. El símbolo del ducado es el palacio donde residía, la Casa de Pilatos, una residencia privada con varios siglos de historia y que es la más importante de Sevilla, por su arquitectura y las obras que en ella se conservan. En su claustro se germinó la Semana Santa de Sevilla en el siglo XVI, cuando un Vía Crucis se fundó y empezó a celebrarse allí, derivando así en la fiesta mayor de Sevilla. Su fe católica le ayudó a llevar con lúcida resignación la muerte de tres de sus cuatro hijos.

Pertenecía a numerosas organizaciones religiosas, sobresaliendo entre ellas su condición de Hermana Mayor de la Archicofradía de Jesús de Medinaceli de Madrid y de la Pía Unión del Vía Crucis a la Cruz del Campo o la de Camarera Mayor de la Macarena de Sevilla. También era especialmente una gran devota del Cristo de la Salud y Buen Viaje, de la Hermandad de San Esteban, muy relacionada tradicionalmente con la casa Medinaceli, situada en el barrio donde la duquesa vivía. En el mismo palacio de Pilatos se rodó parte de la película «Lawrence de Arabia» y fue el escenario de grandes fiestas y bailes de la jet set internacional.

Se casó con Rafael de Medina, alcalde de Sevilla entre 1943 y 1947 y tuvo cuatro hijos: Ana, condesa de Ofalia, Luis, Duque de Santisteban, Rafael, duque de Feria e Ignacio, Duque de Segorbe, de los cuales los tres mayores le premurieron. Ha tenido nueve nietos y ha conocido a otros nueve bisnietos.

La propia duquesa era una gran interesada en las nuevas tecnologías y avances en móviles, iPads e iPods. Afición que ha tenido hasta los últimos años de su vida. Y en la que le ayudaron sus nietos, entre ellos Rafael y Luis Medina Abascal, hijos de Rafael Medina y Naty Abascal. El hijo mayor de la famosa modelo es el que hoy en día lleva el título de duque de Feria.

Ha fallecido con 96 años, una salud de hierro hasta el último momento y la dignidad de haber llevado hasta el final con elegancia el título que ha ostentado desde el año 1956, cuando pasó a ser la titular de la casa Medinaceli al morir su padre, Luis Jesús Fernández de Córdoba. El que suceda a la duquesa será su nieto Marco von Hohenlohe-Langerburg, hijo mayor de la primogénita Ana Medina, condesa de Ofalia, fallecida el año pasado. A él le corresponde legalmente el título.

La duquesa de Medinaceli era en Sevilla una institución, aunque con un perfil muy privado y discreto. No quería aparecer en prensa y llevaba una vida tan discreta que tenía una hora concreta al día para recibir, aunque internacionalmente estaba bien relacionada. Gozaba de un gran reconocimiento social en la capital andaluza, donde ha impulsado numerosas obras culturales y sociales, aunque dada su avanzada edad se había retirado ya de la vida social. Era una duquesa de las de antes, a la antigua usanza, por la exquisita educación que recibió en diversos países de europa. Durante los últimos años se levantaba tarde y leía cuatro periódicos al día: uno en francés, uno en inglés y dos en español.

Cuando en 2009 el actor norteamericano Tom Cruise rodaba la película «Noche y día», en Sevilla y en la Casa de Pilatos, pidió ver a la duquesa, ya que estaba en el salón conjunto donde él se encontraba. Cuando el servicio avisó a Mimi, ella dijo: «No, no puedo porque estoy haciendo un crucigrama». Cuando se lo dijeron a Tom, le pareció tan genial y con una personalidad tan grande, que después de eso fue a visitarla todos los días que estuvo rodando.

Amiga de la duquesa de Alba, ya que ambas vivían en Sevilla y son las dos aristócratas más importantes de España, aunque eran muy diferentes en su modo de vivir, no obstante tenían grandes cosas en común, como sus padrinos de bautizo, los Reyes de España Alfonso XIII y Victoria Eugenia. Con esta última, hizo el camino del exilio en el mismo tren cuando tenía 14 años, mientras su padre acompañaba al Rey Alfonso XII desde Cartagena. La duquesa no volvió a España hasta el año 1937, instalándose en Sevilla definitivamente tras haber pasado su infancia y parte de su adolescencia en Madrid en el impresionante palacio Medinaceli. Su entonces hogar, estaba situado en lo que hoy en día es la Plaza de Colón, y que era uno de los más grandes y ostentosos de cuantos habían en la Castellana de Madrid a principios del siglo XX, destruido en los años 60.

Amiga de Hollywood y las grandes fiestas

Una de las mayores fiestas que ha habido en España ha sido el baile de debutantes que la duquesa organizó en su residencia de la casa de Pilatos en Sevilla, el 1 de abril de 1966. Un evento que solía repetir cada año coincidiendo con fechas próximas a la Feria de Abril y al que asistieron los Príncipes de Mónaco, Rainiero y Gracia y Jacqueline Kennedy, entre otros muchos invitados ilustres y representativos de la alta sociedad española e internacional. Las crónicas de la época hablan de la rivalidad que existía entre ambas «celebrities» americanas, ya que estaban en uno de los momentos de mayor popularidad y fama mundial. Una rivalidad que les llevó a ingnorarse y no saludarse en toda la velada a pesar de estar sentadas entre los duques de Medinaceli y Alba.

Esta es una de esas anécdotas recordadas con gracia, ya que pertenecen a una época y a una sociedad que ya no existen. La duquesa era muy amiga de numerosas personas distinguidas de la jet set internacional como la Condesa de Romanones, los Principes de Liechtenstein, el Príncipe Mulay Abdullah , hermano del Rey de Marruecos y su esposa Lamia, Audrey Hepburn, Mel Ferrer...etc. Una lista interminable que contiene nombres variados que van desde la realeza hasta el mundo de Hollywood.

Su último adiós será el escenario donde se encuentre parte de la sociedad más distinguida y conocida de España.