Carlos Falcó, marqués de Griñón: «Antes éramos juancarlistas, ahora España cada vez es más monárquica»
Carlos Falcó y su hija Xandra - isabel permuy

Carlos Falcó, marqués de Griñón: «Antes éramos juancarlistas, ahora España cada vez es más monárquica»

El marqués de Griñón, uno de los principales abanderados de la Marca España, habla con ABC sobre su amistad con el Rey y la crisis económica

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Los que conocen a Carlos Falcó (Sevilla, 1937), marqués de Griñón, dicen que sabe disfrutar. Puede que el secreto esté en que este empresario ha convertido su pasión en su vida, y lo ha logrado con notable éxito. El ex de Isabel Preysler presentó su nuevo libro, «Oleum: la cultura del aceite de oliva» (Grijalbo), en su finca, donde compartió una comida con periodistas, enseñó sus aceites y charló con ABC.

La mejor decisión de su vida la tomó cuando apenas era un adolescente. Porque a los 15 años visitó la almazara de su familia con su abuelo. Él le explicó que su aceite y su vino se vendían a granel: «Si convences a mi madre para que pueda ser ingeniero agrónomo, haré que tu bodega triunfe», le dijo. Y su abuelo la convenció, y su nieto triunfó. Su palabra la ha hecho valer cuarenta años después: Oleum Artis, el niño mimado de sus aceites extra virgen, es el primero en la guía Flos Oleil 2013, la más prestigiosa del sector.

A sus 76 años, Falcó pasa la mayoría del tiempo en su finca toledana Dominio de Valdepusa. Ahí tiene sus olivos y sus vides. Al entrar por un camino de tierra el visitante recorre varios caminos de encinas sin podar, hasta que llega a una bifurcación: a la izquierda, las instalaciones para el embotellamiento del vino; a la derecha, su casa.

-Dicen que usted es una persona a la que le gusta disfrutar de la vida. ¿De qué cosas disfruta?

-Sí, me gusta vivir. Disfruto de vivir en el campo, de la sensación de libertad que te da. También me encanta viajar, ya sea por trabajo o por placer. La música, leer, el arte y la gastronomía, eso por supuesto.

-El libro comienza contando las dificultades que tuvo para formar una bodega en España.

-Estábamos en una España muy cerrada al exterior, yo quería hacer cosas completamente contrarias a lo que se hacía. Perdí un año de mi vida y me cansé, hasta que, en el club Siglo XXI, un general se cabreó y me dijo: «Lo que quieres hacer está fuera de la ley, pero es por España».

-Entonces trajo uvas escondidas en camiones.

-Sí, eran camiones de manzanas que montábamos en el valle del Tiétar. El conductor estaba asustadísimo cuando metimos las uvas. Le dije: «No va a pasar nada, en España nadie ha ido a la cárcel por hacer buen vino».

-Ha conocido la forma de trabajar de Francia y Estados Unidos. ¿Cree que el emprendedor en España lo tiene más difícil?

-No, desde luego que no. El emprendedor en España tiene todo lo que necesita y vive en el mejor país del mundo para hacer vino y aceite. La crisis es una oportunidad para los emprendedores y hay que aprovecharla.

-Pero el modelo universitario tampoco incentiva a emprender.

-Es que el modelo universitario español no es el mejor del mundo. Yo doy charlas en el Instituto de Empresa (IE) y en el Instituto de Estudios Superiores de la Empresa (IESE), y están en el top ten del mundo. El director del IE decía que él estaba en contra de la regulación de la Universidad, como en Estados Unidos, y ese es el secreto.

-¿Cree que las medidas que está tomando el Gobierno para ayudar a los autónomos son el camino?

-Sí, por supuesto. Yo estoy de acuerdo con la política del Gobierno, menos con la subida de impuestos. Pero bueno, creo que van a corregir eso.

-¿A usted le ha afectado la subida de impuestos?

-Sí, aunque he pagado menos que en años anteriores porque mis ingresos han sido inferiores (risas).

-En tiempos de incertidumbre, ¿cómo se mantiene?

-Yo soy presidente de esta compañía, del Círculo Fortuny y de Grandes Pagos. En esas empresas no hay nadie que exporte menos de dos terceras partes de su producción, ese es el truco. España es el mejor país del mundo, pero nos tenemos que valorar más. ¡Nos valoran más los alemanes que nosotros!

-¿Por qué cree que los españoles tenemos complejo?

-Yo creo que la gente tiene inseguridad; por ejemplo, creían que la Administración era la seguridad. La crisis ha servido para replantear cosas que se daban por hechas, un cargo público fijo toda la vida no es una seguridad. Ahora lo que hay que ser es un poco más valiente, eso está ocurriendo y cada vez va a haber más ayuda a los emprendedores. Esa es la salida de la crisis. Montar empresas.

-En el libro denuncia el etiquetado de aceites virgen extra que no lo son.

-¡Es que eso es una vergüenza! Pero los americanos, que se gastan 6.500 millones de euros al año en aceite de oliva, han dicho que eso no puede ser. Al final no se puede basar ningún negocio en engañar a la gente, eso no es posible.

-¿Y qué opina de la norma que quiere prohibir el relleno de aceiteras en restaurantes?

-Para un país como España, tener en la mesa un producto con la marca es fundamental para valorarlo, además de por cuestiones de higiene.

-¿Cuál es su vino favorito?

-Son como hijos, no contesto (risas). Yo creo que depende del presupuesto y de las circunstancias. No es lo mismo estar con una rubia en los Alpes suizos que con una morena en un chiringuito en Marbella.

-Usted tiene muy buena relación con la Familia Real. ¿Han probado sus aceites y sus vinos?

-Sí, tengo cartas del Rey felicitándome.

-¿Cómo ve la crisis de la Monarquía?

-¡Es todo lo contrario! Yo creo que antes había más juancarlismo y ahora los españoles apoyamos cada vez más a la Monarquía. El Príncipe le saca diez puntos al Rey según la última encuesta del CIS, y eso es bueno para el futuro de la institución.