Covite | Vídeo: Escuche la lectura del manifiesto

Víctimas de ETA e intelectuales exigen el final sin impunidad de la banda

Los promotores del manifiesto «ETA quiere poner el contador a cero» piden el esclarecimiento de los crímenes sin resolver

San SebastiánActualizado:

Un sentido aplauso ha puesto fin a la lectura del manifiesto «ETA quiere poner el contador a cero», mediante el cual intelectuales y damnificados por la banda han exigido a los terroristas que esclarezcan los 358 asesinatos que quedan sin resolver y condenen su cruenta historia. El documento, al cual se han adherido más de 40.000 personas en apenas tres días, constituye una respuesta al anuncio de disolución de la organización criminal, a la que acusan de querer blanquear su pasado para «quedar impune».

El texto ha sido presentado este miércoles en San Sebastián en un acto que ha contado con la presencia de sus principales impulsores. Entre ellos, el filósofo Fernando Savater, quien ha subrayado que el principal enemigo de la banda fue la propia democracia: «ETA no solamente no quería la paz, sino que fue el obstáculo para la paz y la libertad», ha manifestado el donostiarra, que ha añadido que, si alguien quiero arrepentirse, «tiene que ayudar al esclarecimiento de los casos pendientes».

Los impulsores del manifiesto han coincidido en que el único de fin de los criminales de cara al acto de Kanbo es el de manipular su historia de violencia, cuyo inicio remontan en su carta de disolución al bombardeo de Guernica. A juicio del filósofo Martín Alonso, la organización convirtió la localidad vizcaína en el «emblema de un conflicto» imaginario que utiliza como «impermeable» para eludir su responsabilidad: «El comunicado y todo el repertorio de trucos para conseguir titulares no serán más que acompañamiento musical para el autolavado que necesita el personal del nacionalismo radical para hacer como que no son lo que eran sino renunciar a lo que fueron», ha alegado.

«No es el fin que queríamos»

Especialmente crítica se ha mostrado la presidenta de Covite, Consuelo Ordóñez, quien ha lamentado la «impasibilidad» de las instituciones ante los movimientos de la banda: «Este no es el final de ETA que queríamos ni merecíamos la sociedad y las víctimas», ha sentenciado. En este sentido, ha denunciado que el Gobierno no cuestionó el desarme de los terroristas e hizo «oídos sordos a las mentiras» de la izquierda radical.

«El Gobierno nos ha arrebatado la foto de la derrota de ETA», ha sentenciado Ordóñez, quien ha recordado que en los herederos políticos de la banda «están sentados» en las instituciones. De hecho, ha denunciado el hecho de que representantes de la administraciones española y francesa vayan a acudir a la teatralización de su disolución, la cual tendrá lugar en Kanbo.

Finalmente, la eurodiputada por UpyD Maite Pagazaurtundúa ha alegado que la «hoja de ruta» de las víctimas «ha tenido, tiene tendrá», a diferencia de la de los terroristas y sus herederos políticos, el fin de alcanzar «la dignidad humana, la verdad y la justicia»: «Quieren trucar el contador de su responsabilidad –ha destacado–. De la mentira, violencia y el engaño de antes solo han abandonado la violencia».

Arropando a los portavoces del Manifiesto ETA quiere poner el contador a cero han estado más de una veintena de víctimas del terrorismo procedentes del País Vasco, Navarra y Madrid. Entre ellas, Cristina Cuesta –hija del delegado de Telefónica Enrique Cuesta-, Josu Puelles –hermano del inspector de Policía Eduardo Puelles-, Ana Iribar –viuda de Gregorio Ordóñez-, María Jesús González –madre de Irene Villa y superviviente de un atentado-, Iñigo Pascual –hijo del ingeniero de Lemóniz Ángel Pascual-, María Caballero –hija del concejal de UPN Tomás Caballero- o Paz Prieto –hija del jefe de la Policía Foral de Navarra José Luis Prieto-.