Edificio que alberga la sede de EiTB en Bilbao
Edificio que alberga la sede de EiTB en Bilbao - P. P.

ETB toca fondo de la mano del PNV

A la caída en picado de la audiencia se suma una línea editorial marcada por los intereses del Gobierno nacionalista

PABLO PAZOS
BILBAOActualizado:

Coincidencia o no, los peores resultados de la historia de ETB se han solapado con la intensa polémica que generó la emisión de un documental, «Ventanas al interior», el pasado 25 de octubre, que retrata las vivencias de cinco presos de ETA desde un enfoque «humano», mostrándoles como «personas normales». La televisión pública vasca languidece, ofende a quienes no comulgan con el credo nacionalista y exprime las arcas autonómicas: decidido a insuflar vida a un ente comatoso, el gabinete de Urkullu aumentará su dotación en casi un 4%, hasta rozar los 130 millones de euros, muy por encima del 1,1% de media que se incrementa el gasto en los distintos departamentos.

«No es cierto que no haya suficiente recursos, lo que están es pésimamente gestionados. Benefician a determinadas productoras con altos costes, al margen de sus resultados. No hay una planificación estratégica, solo improvisación», censura la secretaria general del PP vasco, Nerea Llanos, en declaraciones a ABC.

«Ese incremento [en el presupuesto] no corrige los graves déficits de gestión y de modelo de EiTB que la actual dirección renuncia a corregir, a pesar de no contar ni con respaldo político ni sindical, ni con la confianza de la audiencia», criticaba el PSE la pasada semana, tras una reunión de la junta directiva del ente en la que no quedaba aprobada la nueva dotación. Mínimo revés, dado que la decisión no es vinculante.

Polémica y excusas

No supondrá un contratiempo como tampoco parece que lo vaya a representar, visto cómo Gobierno y dirección del ente se han lavado las manos, la polvareda del mencionado documental elaborado por cinco directores vascos sobre otros tantos presos de ETA: el que fue jefe de la banda, Mikel Albisu, «Antza»; Jon Ugarte, condenado por tenencia de armas y explosivos; Gotzone López, condenada por el asesinato de dos policías nacionales y por el atentado mortal contra un militar; de Irati Tobar, condenada por pertenencia a Segi; y Jesús María Zalacaín, condenado por colaboración con ETA.

Todos ellos calificados de «presos políticos» y «personas normales», sin alusión en momento alguno a sus crímenes. El colectivo de víctimas del terrorismo, Covite, reclamó la dimisión de la directora de EiTB, Maite Iturbe. Del otro lado, excusas: la emisión de «Ventanas al interior» se enmarcó en el «territorio de la libre opinión y de los juicios de valor», y «en absoluto presupone que la dirección de EiTB comparta acríticamente todos sus contenidos».

En la oleada de críticas, el PP cargó contra la decisión de emitir un largometraje que «blanquea la historia criminal de ETA», el PSE lo tachó de «inadmisible» y UPyD sentenció: «Una vez más, ETB se pone al servicio de los etarras». En el recuerdo, el fichaje el pasado mes de enero del exdirigente de ETA Mikel Zubimendi como contertulio en el programa «Debatea», donde elogió a otro dirigente terrorista, «Santi Potros».

Audiencia récord... negativo

Decisiones editoriales que apuntan a una escora. «ETB es una televisión cuya programación está totalmente determinada por su línea editorial. Una televisión hecha por nacionalistas y para nacionalistas», indica Llanos. Otro ejemplo: la exhaustiva cobertura en directo, el pasado 21 de junio, de los actos independentistas alentados por la plataforma Gure Esku Dago.

Una línea, la editorial que convive con otra, la que dibuja el gráfico de audiencias, en números cada vez más rojos. El pasado mes de septiembre sus dos principales canales tocaron fondo: 7,3% de media ETB2, que emite en castellano, y 1,6% ETB1 (en euskera), según datos de Kantar Media.

El seguimiento de la principal cadena, la segunda, ha ido menguando paulatinamente desde 2012 (9,9%) y cerró 2014 con un 9%. Este año, desde febrero, no pasa del 8,3, en cualquier caso un punto por encima de la debacle de septiembre. Octubre, por ahora, se salda con polémica y la inyección de más dinero público. La única solución que encuentra el Gobierno vasco a los males de ETB.