A.M.

Aparece un mural en apoyo a los condenados de Alsasua en la Semana Grande de Bilbao

El Ayuntamiento declina pronunciarse al respecto, y alega que la pancarta no ha sido colocada en un edificio municipal

Bilbao Actualizado: Guardar
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Allá donde se mire, el Arenal de Bilbao desprende un manifiesto halo reivindicativo durante la Semana Grande, de cuya primera edición se cumplen cuatro décadas. La música y la gastronomía quedan a menudo eclipsadas por el decorado de las «txosnas», las tabernas típicas de las fiestas vascas y navarras, que en ocasiones son convertidas en expositores del ala soberanista y de los simpatizantes de ETA. Al igual que en la pasada Aste Nagusia, rostros de presos de la banda terrorista son exhibidos con total impunidad en el recinto ferial, donde este año también se ha brindado apoyo a los ocho condenados por el «caso Alsasua». Ellos son los protagonistas de la pancarta colocada en el lateral de la caseta Kaskagorri, junto al teatro Arriaga.

Un polémico mural que reclama la libertad de los procesados y que, si nada cambia, permanecerá desplegado durante toda la Semana Grande. Por el momento, nada parece indicar que el Ayuntamiento de la capital vizcaína vaya a retirarlo: «No haremos valoraciones al respecto», sentencian desde el Consistorio, que hace hincapié en que la pancarta no está colocada en un edificio público.

Una imagen equivocada de Bilbao

Una de las primeras en denunciar la aparición del mural fue Amaya Fernández, secretaria general del PP vasco, quien considera «intolerable» que se representen «como héroes» a unos individuos «condenados por agredir a dos guardias civiles y a sus parejas». En declaraciones a este periódico, la mandataria popular aseveró ayer que este tipo de pancartas proyectan una imagen equivocada de la ciudad, pues «no son representativas del sentir mayoritario de los bilbaínos y las bilbaínas»: «Ofende a todas las personas, pero especialmente a las mujeres -puntualizó-. Precisamente, estamos en un momento en el que tenemos que ser enormemente cuidadosos con cualquier cuestión que esté relacionada con la violencia machista».

Al respecto, acusó al alcalde de la Villa, Juan Mari Aburto, de tener una «doble vara medir» ante este tipo de manifestaciones, pues su gabinete fue «implacable» a la hora de retirar «en menos de 24 horas» las más de 60 placas que colocó Covite en lugares en donde fueron asesinadas las víctimas de ETA. «Es el mismo alcalde que, a día de hoy, no ha retirado la imagen de los condenados de Alsasua, que entiendo que es ofensiva para muchos bilbaínos y ciudadanos de otras partes de España», alegó. En este sentido, subrayó que si no «reacciona», el regidor nacionalista estará permitiendo que la imagen de la ciudad «se una a la radicalización y al machismo».

«Hacen falta alcaldes que tengan clara cuál es la política de convivencia que hay que impulsar, que nunca se puede construir desde la permisivdad hacia personas condenadas por usar la violencia», sentenció Fernández.

Pancarta contra las FSE

También lamentó la permisividad del Consistorio bilbaíno la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC), que el pasado fin de semana denunció la aparición de una pancarta contra la Guardia Civil en el balcón de un edificio oficial del Ayuntamiento: «¡Ni os queremos ni os necesitamos!», rezaba un rótulo que, a juicio de la institución, solo logra «fomentar el odio» hacia los agentes.