Stéphane Hessel, inspirador de los «indignados», se quita la máscara
Stéphane Hessel - AFP

Stéphane Hessel, inspirador de los «indignados», se quita la máscara

El autor del libro de cabecera del 15-M ha confesado que es «admirador» de Rodríguez Zapatero

MADRID Actualizado:

Stéphane Hessel terminó de quitarse la máscara ayer en Madrid. El pensador francés que inspiró con su opúsculo «¡Indignaos!» al movimiento 15-M, aprovechó su visita a nuestro país (en teoría venía a presentar «¡Comprometeos!», su nuevo libro), para dar lecciones de política y aclarar dudas. Tantas aclaró que no dejó ninguna sobre el sentido de su campaña. Para los pocos despistados entre sus cientos de miles de lectores, este escritor de 94 años se declaró ayer «admirador» de José Luis Rodríguez Zapatero, afirmó que «tal vez Rubalcaba sea otro gran español» y acabó confesando que vota al Partido Socialista francés.

La foto con José Blanco

Además, poco antes de la rueda de prensa, Hessel tuvo ocasión de expresar directamente sus sentimientos al Gobierno, en la persona de José Blanco, con quien se encontró en los estudios de la Cadena Ser.

A Hessel no le importa la posible responsabilidad de Zapatero, a traves de sus políticas, en el 40% de paro juvenil que asola tanto a los «indignados» que le siguen como al resto de los mortales. El escritor les enseñó ayer hacia dónde dirigir sus invectivas. No contra los arquitectos de una política económica que desemboca en la amenaza de ruina, sino contra quienes se opusieron a ella. Hessel llegó a decir a sus seguidores que, ante la posibilidad de que el PP gane las elecciones del 20 de noviembre, que no hay que votar a los partidos que estén en contra de los principios en los que se basa el 15-M.

Eso sí, para que nadie piense mal, Hessel también afirmó que no iba a decir qué partido cree que hay que votar. El pensador, verdadero «apóstol» de los «indignados» de España y otros países, ha asegurado sentirse «sorprendido» porque este movimiento haya utilizado su libro para «reclamar una sincera y verdadera democracia».

«Tened paciencia porque las fuerzas económicas son muy listas y al final terminan enredándote», dijo. Tras el conjuro a los opacos mercados, recordó que defiende siempre la desobediencia civil pacífica, siempre que «la legalidad esté enfrentada con la legitimidad».