Vídeo: El engaño del estrangulador de Tetuán: «Quiero verte, juro que no te haré daño»

A prisión el asesino confeso que estranguló a su pareja tras darle una monumental paliza

El homicida tenía un orden de alejamiento sobre la víctima, que quería dejarle pero no denunciarle «para que no fuera a prisión»

MadridActualizado:

Prisión provisional sin fianza. Eso es lo que ha decretado el juez para el autor confeso de la muerte de su pareja la madrugada del viernes pasado en Tetuán. Se trata de Noel Blanco, de 43 años, que estranguló a Marta Arzamendía, de 47, con sus propias manos y luego la rodeó el cuello con el cable del teléfono. Previamente, le propinó una paliza.

El homicida, que dejó una nota inculpatoria, tenía una orden de alejamiento en vigor y había sido denunciado por malos tratos por la víctima, que quería terminar la tóxica relación. El agresor había sido detenido en dos ocasiones por violencia de género y por quebrantamiento de condena.

La mujer, natural de Paraguay, tiene dos hijos mayores de edad en su país, en donde será enterrada. Llevaba 14 años en España y trabajaba cuidando a una anciana en Ciudad Lineal.

Por su parte, su novio, con el que mantenía una relación tormentosa desde hacía unos dos años, es cubano y está en situación irregular. Trabajaba como albañil y estaba empeñado en que ella «le comprara» la documentación para arreglar su situación.

Como ya informó ABC, fue una amiga de Marta la que, en vista de los gritos y la pelea que escuchó al otro lado del teléfono cuando hablaba con la víctima, la que avisó al 091.

Era más de la medianoche del viernes. El problema es que la mujer no recordaba la dirección de la pareja: el número 11 de la calle de Goiri. Por eso tuvo que acompañar a los agentes de la Policía Nacional hasta la vivienda, una pequeña zapatería reconvertida en vivienda. Ahí los agentes tuvieron que romper la persiana y forzar la puerta que dejó cerrada el autor confeso del crimen. Tras ello, se encontraron con la dantesca escena. Emergencias 112 no pudo hacer nada más que certificar la muerte.

Noel, que huyó tras el asesinato, se entregó horas después, convencido por amigos y agentes de la Policía.

«Sueños», fotos, flores...

Los vecinos decían que las peleas eran frecuentes entre ellos y que les gustaba mucho ir a bailar a la discoteca Sueños. Se hacían fotos y él solía regalarle flores cuando hacían las paces.

Marta se había marchado de casa hacía unos días y el jueves regresó al pedirle Noel que quería verla, que luego se marcharía de casa como ella quería. «No te haré daño, te lo juro», le hijo él. Ella le hizo caso y eso le costó la vida. Solo el domingo anterior la fallecida había contado a su círculo más cercano el infierno por el que atravesaba. No podía soportarlo.