El presidente de la Comunidad de Madrid, Ángel Garrido
El presidente de la Comunidad de Madrid, Ángel Garrido - EFE

La ilusión europea de Ángel Garrido

El presidente regional deshoja la margarita sobre su futuro político, convencido de que tiene aún mucho que aportar

MadridActualizado:

El 11 de enero, Pablo Casado decidió «tirar de la manta» y, con nocturnidad –eran las ocho de la noche– y no se sabe si premeditación, eligió a Isabel Díaz Ayuso como candidata a la Presidencia de la Comunidad de Madrid. Ahí terminaba el camino del actual presidente, Ángel Garrido, un hombre acostumbrado al segundo plano al que una concatenación de circunstancias –escándalo del máster, dimisión de Cifuentes, necesidad de un sustituto para el año de legislatura que quedaba– pusieron al frente del Gobierno regional. Pero si alguien pensaba que eso podía suponer el final de su carrera política, está claro que se equivocaba.

En su entorno dicen que le ilusiona la idea de dar el salto a Europa. Incorporarse a la lista del PP a las elecciones europeas podía ser una buena salida para él, un europeista convencido. Además, sus circunstancias personales también le permitirían adaptarse a los ritmos de los eurodiputados.

Pero no sólo está abierto ese camino, reconocen. Hay listas por conformar tanto al Congreso de los Diputados como al Senado, y quién sabe si no habrá también que formar un Gobierno en un par de meses, recuerdan.

«Vendettas»

Garrido está acostumbrado a pasar por los puestos que ocupa sin hacer mucho ruido. Fue durante muchos años concejal de varios distritos madrileños, entre ellos Villa de Vallecas, Latina, Chamberí, Usera y Retiro, siempre trabajando desde la discreción. Luego ocupó la presidencia del Pleno del Ayuntamiento de Madrid, entre 2011 y 2015, y de ahí dio el salto a la Comunidad como número dos de Cifuentes.

Sus muchos años en política le han puesto en la tesitura de tener que elegir entre bandos más de una vez. Siempre lo hizo sin disimulos; por eso algunos le recuerdan como aguirrista, en una época –cuando eso suponía plantarle cara a Ruiz-Gallardón–, y como cifuentista, en otra –la que le tuvo como mano derecha de la presidenta–. De alguna de estas rencillas internas hay quien guarda aún recuerdos, y eso es lo que, al decir de algunos compañeros de partido, pueden haber acabado con sus posibilidades como candidato en Madrid.

Pero aunque intentó serlo, postulándose primero desde la sombra y más tarde bajo los focos –expresó su deseo en diferentes intervenciones públicas–, lo cierto es que cuando supo que no era el elegido volvió a demostrar su elegancia. Dio un claro paso atrás y cerró capítulo, poniéndose en posición de saludo ante las directrices de Pablo Casado. Éste ha reconocido, en público y en privado, que le ha gustado su respuesta. Y le ha prometido, cuentan en su entorno, que será «lo que quiera» en el futuro.

Pero, ¿qué es lo que quiere el todavía presidente regional? Él era la persona que, cuando Cifuentes se marchó, tenía en su mano todos los resortes del funcionamiento de la Comunidad de Madrid. Y eso se ha notado: la región no se paró ni un segundo tras la dimisión de la política. Este año, el balance de actuaciones ha sido bueno y se han recogido muchos de los frutos sembrados durante los tres anteriores. En lo económico, la región ha marchado bien y Garrido ha salido airoso de una de las peores crisis en la región: la larga y dura huelga del taxi.

Mejor imagen

En el partido están contentos con él y valoran su imagen pública. De hecho, la valoran ahora incluso más que hace sólo unos meses, cuando le descabalgaron de la candidatura. Él habló personalmente con Casado unas semanas después de que éste nombrara a Ayuso como cabeza de cartel y quedaron en que Garrido se tomaría un tiempo para pensar en su futuro. Ese tiempo aún no ha concluido y el presidente aún deshoja la margarita, con el horizonte en los diferentes escenarios que se le plantean y convencido de que en política los tiempos no se miden en minutos, sino en oportunidades, y que la suya tal vez aún no ha llegado.

Lo único claro es que Ángel Garrido quiere continuar en política; se siente con fuerzas y con experiencia, y considera que es mucho aún lo que puede aportar al Partido Popular, la formación en la que lleva militando desde 1991. Su futuro es una incógnita que no tardará en desvelarse.