La presidenta regional, Cristina Cifuentes, durante su comparecencia en la comisión de investigación de la Asamblea
La presidenta regional, Cristina Cifuentes, durante su comparecencia en la comisión de investigación de la Asamblea - DE SAN BERNARDO

Cifuentes sopesa dejar la comisión que investiga la corrupción, que durará hasta fin de 2018

Por ella han pasado ya los cuatro presidentes regionales del PP. La jefa del Ejecutivo cree que se ha convertido en una «comisión de la Inquisición»

MADRIDActualizado:

Cifuentes sopesa que el PP abandone la comisión de investigación sobre la corrupción que existe en la Asamblea de Madrid. En el PP consideran que «se ha convertido en una comisión de la Inquisición cuyo único objeto es el linchamiento del adversario político». Precisamente este lunes, la Mesa de la Asamblea decidió, por los votos de PSOE, Podemos y Ciudadanos, alargar los trabajos de esta comisión con una nueva prórroga, la segunda, hasta finales del año 2018.

La comisión de investigación sobre la corrupción e la Asamblea fue creada por acuerdo de la mesa, a propuesta del líder de Ciudadanos Ignacio Aguado y con el apoyo de Podemos y el PSOE, en julio de 2015. Desde entonces, pese a ser una comisión no permanente ha venido funcionando sin interrupción, y lo hará hasta que acabe el año 2018, lo que supone que prácticamente habrá estado en marcha toda la legislatura.

Por ella han pasado muchos altos cargos del PP, empezando por los cuatro presidentes regionales populares: Esperanza Aguirre, Ignacio González, Alberto Ruiz-Gallardón y Cristina Cifuentes. También acudió en su día a esta comisión -donde la asistencia es obligatoria por ley- ex algos cargos como Salvador Victoria, consejeros en activo como Engracia Hidalgo o -entonces era responsable de Medio Ambiente- Jaime González Taboada.

Los temas que se han tratado han sido variopintos, pero con un elemento común: estar relacionados con escándalos en los que está involucrado el PP: el caso Gürtel, la Púnica, el caso Lezo ... El PP pidió en su día informes jurídicos que avalaran su idoneidad -tras ser anulada por sentencia de lcontencioso-administrativo una similar en el Ayuntamiento de Madrid- y la respuesta jurídica fue que era correcta la comisión, aunque recordando que había que fijar su duración.

La comisión ha vivido momentos de enorme tensión, como los cruces de reproches entre algunos de los intervinientes y los diputados de la oposición que les interrogan. Estos son, habitualmente, Encarnación Moya por el PSOE, César Zafra por Ciudadanos y Miguel Ongil por Podemos, aunque en ocasiones otros compañeros les sustituyen.

Tensión

Especialmente tensas fueron la sesión en que Francisco Granados intervino desde la cárcel en que se encontraba recluido, o el tono de Ignacio González -«le estoy llamando mentiroso a usted», le dijo al diputado Ongil, de Podemos-. Y fue también muy intenso el intercambio de opiniones entre la presidenta Cifuentes y el diputado de la formación naranja César Zafra, que logró sacar de sus casillas a la jefa del Ejecutivo. Ésta no le perdonó, ni a él ni a su grupo, el trato que la dispensó, y de hecho esta intervención en la comisión marcó el inicio de la separación entre los líderes de ambos partidos, tremendamente distanciados en lo personal desde entonces.

La presidenta Cifuentes repetía este martes lo que ha había comentado antes: se plantea abandonar la comisión porque «una cosa es investigar y otra es el insulto sistemático a cualquier persona por el hecho de militar en el PP, que es lo que ha ocurrido en la última sesión de la comisión, por parte específicamente de la portavoz de Podemos -en referencia a María Espinosa-, con un comportamiento más que cuestionable del portavoz de Ciudadanos y la connivencia absoluta de la presidenta de la comisión».

Sin precedente

También está en contra la presidenta de que vuelva a prolongarse la duración de la comisión: «Es un hecho insólito; no se conoce precedente alguno en ningún Parlamento nacional ni autonómico», en el cual una comisión de investigación haya estado investigando un asunto durante dos años y, ahora, tres porque se quiere que dure un año más.

En Madrid, a su juicio, se quiere que la comisión de investigación prolongue sus trabajos «para que lleguemos a las elecciones de 2019 hablando de lo único que le interesa hablar a la oposición, que es de corrupción y de casos que no pertenecen a este Gobierno, sino a cuestiones de Ejecutivos y legislaturas anteriores».

Una tesis que rebate la diputada autonómica de Podemos María Espinosa -también presente en la citada comisión que investiga la corrupción- asegurando que a la presidenta le molesta que la formación morada denuncie casos de corrupción y ha añadido que dejará de hacerlo cuando «pidan perdón y devuelvan todo lo robado».