Cientos de jóvenes, la madrugada del pasado sábado, bebiendo en Malasaña
Cientos de jóvenes, la madrugada del pasado sábado, bebiendo en Malasaña - ABC

Carmena reduce a la mitad los policías contra el botellón en Centro

El grupo de ocio nocturno, además, ve reducida su jornada en dos horas y deja de operar en Las Cavas

MADRIDActualizado:

El Área de Seguridad del Ayuntamiento de Madrid acaba de aplicar un recorte sustancial en el número de efectivos dedicados a la lucha contra el botellón en el centro. Concretamente, los ha dejado a la mitad. Y ello, en plena escalada del consumo de alcohol en la calle, que trae de cabeza a vecinos de barrios que, los fines de semana, se convierten en verdaderos «parques temáticos» del alcohol, como Malasaña, Chueca y La Latina.

Según ha podido saber ABC, la merma de policías del grupo de ocio nocturno comenzó en julio y agosto. Directamente, se suspendió el servicio. Así se explica que en el mes de julio apenas se interpusieran 140 sanciones en el distrito de Centro, que preside Jorge García Castaño, a personas que bebían en la calle, frente a las 1.435 que se extendieron en esa misma época del año pasado. Ya a nivel de los 21 distritos, en los siete primeros meses de 2018 hubo 5.271 actuaciones en ese sentido por parte de la Policía Municipal, mientras que en la misma horquilla de 2017 fueron 8.836 en el mencionado distrito. Una bajada del 40,35%, como desveló ABC esta semana.

Una vez llegado septiembre, la «patrulla antibotellón» ha vuelto a la calle, pero con seis de los doce componentes originales de la Unidad Integral del Distrito Centro Norte, que es donde más se practica este fenómeno. Algo que, en círculos policiales, achacan a la falta de personal en el Cuerpo, que ha pasado de casi 7.000 números a 6.100 en la última década. El servicio en la plaza de los Carros, en Las Cavas, también ha desaparecido.

Por si fuera poco, antes estos policías dedicados a erradicar el consumo de alcohol en la vía pública trabajaban ocho horas cada noche, y ahora su jornada se ha reducido en dos.

Otro asunto es la cuantía de esas multas. El Ayuntamiento que dirige Manuela Carmena, a la hora de sancionar, aplica la Ley Orgánica 2/2015, de Seguridad Ciudadana, en vez la 5/2002 de la Comunidad de Madrid, que regula la drogodependencia y otros trastornos adictivos. Eso significa que el castigo, en vez de ser de 600 euros, es apenas de 100. En el Consistorio consideran que la primera cifra es «desproporcionada» y apuestan por campañas de concienciación que no sirven de nada, como puede comprobarse cada noche de fin de semana en Ciudad Universitaria y la plaza del Dos de Mayo y su entorno; enclaves en los que la «barra libre», nunca mejor dicho, es impune.

Asimismo, el Ayuntamiento de Madrid ahora notifica las pocas multas que pone directamente en el domicilio del afectado, y no en el momento en que son amonestados en la vía pública. Esto ocurre a raíz de las quejas recibidas por el Defensor del Pueblo.

Desde la Asociación de Policía Municipal Unificada (APMU), el hecho de que «en los meses de julio y agosto se eliminara el servicio de botellón y ocio de todos los distritos propició que no se pudiera abordar esta problemática, al estar carentes de efectivos los turnos nocturnos, que se encuentran bajo mínimos»: «Incluso distritos como Tetuán tenían uno o dos patrullas solo para cubrir toda su demarcación e incidencias. Si no se dispone de personal suficiente, es muy difícil intervenir, al igual que ocurre con la venta ambulante, porque existe riesgo para los agentes actuantes».