Un esquiador camina entre nieve y barro en Valdesquí
Un esquiador camina entre nieve y barro en Valdesquí - DE SAN BERNARDO

«Annus horribilis» para el esquí madrileño

Las estaciones de La Pinilla y de Valdesquí han echado el cierre este fin de semana por la escasez de nieve

MadridActualizado:

Las temperaturas en la sierra madrileña han oscilado entre los 10 y los 17 grados durante el último mes y así continuará la próxima semana, una condición letal para la nieve y el negocio del esquí en la región. El deshielo se ha adelantado y este fin de semana han echado el cierre la estación madrileña de Valdesquí y la segoviana de La Pinilla. La primera informa en su página web que esperan «que nuevas nevadas» les permitan «reanudar la actividad»; la segunda advierte de que la clausura se debe «a la escasez de nieve». «Esto no significa que demos por terminada la temporada», añaden. Pero las previsiones no son muy favorables y la imagen del manto blanco en sus pistas es escasa. Hay esquiadores que tienen que caminar por el barro, subir y bajar en telesilla.

Navacerrada mantendrá en funcionamiento las pistas que puedan hasta el 31 de marzo. «Vamos a intentar aguantar, pero está siendo horrible. El peor año que recuerdo de la última década. A Semana Santa no llegamos. Si ahora nos mantenemos abiertos es por lo cursos completos que ya tenemos comprometidos; si no, cerraríamos como las otras estaciones», confiesa Aurora Guerrero, directora financiera de la estación de Puerto de Navacerrada. Los ingresos han descendido, como los clientes, y los gastos para el mantenimiento se mantienen. De las seis pistas que tiene la estación que gestiona Guerrero, sólo están operativas cuatro, una de ellas verde (de iniciación). Todavía, afirma esta profesional, no ha hecho los cálculos de las pérdidas.

Sólo mes y medio abiertos

Para el director de Valdesquí, Agustín Ramírez, no es el peor año, pero sí se incorpora al de los más nefastos. A diferencia del negocio de Navacerrada, que funciona esta temporada desde diciembre, ellos abrieron sus puertas el pasado 6 de febrero. El público no ha podido disfrutar de este centro de deporte de invierno ni mes y medio. «Ha habido años en los que hemos abierto sólo un fin de semana, así que ni tan mal», comenta Ramírez. Pese a las negras previsiones meteorológicas que se presentan en el horizonte, no quiere hablar del término de la temporada. «Vamos a esperar a ver si hay precipitaciones o nieva y podemos reabrir», sentencia.

Uno de los mejores años para esta práctica y sus instalaciones fue el invierno pasado, y no sólo en Madrid, sino en todo el país, donde la cifra de visitantes a las estaciones de esquí españolas ascendió a 5,8 millones, un 7,32% más que en el período anterior.

En la región, el grosor de la nieve era consistente en todas las instalaciones, aunque se toparon con días de temporal en los que era imposible esquiar. «No suele coincidir nunca el buen tiempo con la nieve, si no, 2017-2018 habría sido excepcional», manifiesta Guerrero.

Necesidad de emigrar

Desde la Federación Española de Deportes de Invierno informan de que la temporada no está siendo mala en El Pirineo y en Sierra Nevada, «aunque tampoco para tirar cohetes» debido a las temperaturas anómalas de los últimos veinte días. En cualquier caso, no han tenido que suspender ninguno de sus campeonatos. Uno de los clubes de esquí de referencia en Madrid es Tecalp. Lleva entrenando desde hace 16 años y siempre ha elegido la pista «indoor» de Xanadú para ello. Su director técnico, Juanjo de la Torre, explica que necesitan un estadio «con unas condiciones» que las estaciones de esquí madrileñas no les garantizan.

«Nosotros subimos poco a la sierra madrileña. Entrenamos en Xanadú y tenemos la base en Andorra. Priorizamos la seguridad y la calidad del entrenamiento», señala De la Torre desde el Principado para disputar la fase final del campeonato de España.

Según el último informe de Asociación Turística de Estaciones de Esquí y Montaña (Atudem), las estaciones pirenaicas concentran el 63% de visitantes de las pistas españolas, con un total de 3.717.433 de esquiadores. Le sigue la cordillera Penibética (al sur).