La búsqueda se hace cada vez más difícil
La búsqueda se hace cada vez más difícil - ABC
ARRANQUE DEL CURSO

Los problemas de los universitarios para encontrar una vivienda: «Vimos un piso con un agujero en el techo como campana extractora»

Interminables colas o precios más altos a la hora de buscar alojamiento para el curso

Santiago Actualizado: Guardar
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Como si fuese la cola para entrar a un concierto, aunque el objetivo de esperar un buen rato bajo el sol del verano fuese muy distinto: encontrar un piso donde alojarse durante el curso escolar. Pocos días después de que las clases del año 2018-2019 concluyesen, decenas de jóvenes e incluso familias se arremolinaban alrededor de las inmobiliarias en ciudades como Santiago. La caída del número de pisos de alquiler, con las viviendas turísticas empujando fuerte y reduciendo drásticamente la oferta, ha provocado que los alumnos tengan que hacer auténticas filigranas para encontrar un techo. Y si ya de por sí es tedioso y complicado lanzarse a la búsqueda, estos últimos años se le añade esa caída del «stock», unida a que los propietarios cada vez rechazan más hacer contratos para el curso (unos 9 o 10 meses) y solo permiten los anuales, y a la subida de precios por la alta demanda.

Lo explica Claudia, estudiante de Magisterio, que vivió su particular odisea estival. Precavida, ella y su compañera de piso decidieron no esperar tiempo y ya en junio lanzarse a la búsqueda, pero todavía no había demasiadas opciones para visitar. El primer día de julio comenzó la guerra estudiantil por encontrar piso: cuatro días de intensa búsqueda en los que vieron de todo un poco, aunque muchas veces nada bueno. «Conseguí ver estando en Santiago todo el día dos pisos: eran interiores y con los precios muy caros para dos personas. Fuimos los siguientes días y había algunos que en vez de campana extractora tenían agujeros en el techo y había cosas prácticamente inhabitables. Había otros pisos con agujeros en las ventanas... y por esos nos querían cobrar un alquiler de 500 euros al mes, cuando estaban destrozados».

Al final, esta joven habla de suerte, ya que en el último momento, cuando ya estaban dispuestas a firmar uno de esos pisos, una visita de última hora a otra inmobiliaria permitió que encontrasen una vivienda mejor, aunque pagando un poco más de lo que tenían previsto. La de la suerte es una sensación generalizada entre el estudiantado. Andrea, que estudia Odontología, también habla de «suerte» por encontrar un piso en condiciones, pero remarca que «fue muy difícil».

Que hay más problemas no es solo una sensación, sino que lo acreditan las cifras: desde que se hace seguimiento, la oferta de viviendas en arrendamiento ha caído por primera vez de las 4.000 en Galicia, según recoge la Federación Galega de Empresas Inmobiliarias (Fegein). La bajada se produce sobre todo en Lugo, Santiago, Vigo y La Coruña, precisamente siendo estas tres últimas las que más universitarios acogen. Lo comenta también su presidente, Benito Iglesias, en conversación con ABC: «Antes la vivienda turística, la vivienda vacacional, era residual y ahora no lo es. Ahora las personas viajamos de manera diferente», remarca. Y esto lleva a que los estudiantes se tengan que mudar a lugares alejados de los campus y de los centros de las ciudades para poder vivir donde estudian. En el caso de Santiago, relata Iglesias, la zona dormitorio de Milladoiro, se ha convertido ya en zona estudiantil, mientras el casco histórico ve cada vez menos estudiantes. No es la única ciudad, ya que también sucede en Vigo o La Coruña.

Desde las inmobilarias, muchas de ellas dependientes en gran parte de este tipo de arrendamientos, también sitúan este verano como uno de los más difíciles, sino el que más, en la particular vuelta al cole universitaria. Desde LC Inmobiliaria, en La Coruña, cuentan que «fue una locura» ya que aprecian la bajada del número de ofertas disponibles. «Notamos incluso que los estudiantes acaban cogiendo pisos por un año ya que en los alquileres para estudiantes se incrementa el precio», narran. Esto quiere decir que, en vez de abandonar el piso en junio, también lo mantienen durante los meses estivales, que a excepción de algún examen de recuperación, no tienen actividad académica. «No había mucho solo para estudiantes, y si echas cuentas para todo el año te sale prácticamente igual», explican, pero añaden otras problemáticas subyacentes a este tema: de esa manera dejan de estar disponibles alquileres para familias, además de que los estudiantes de primer año que consiguen plaza a última hora se encuentran con verdaderos problemas para alquilar. En esta inmobiliaria coruñesa sitúan los precios para los rezagados en los 200 euros por habitación.

Esta situación ha llevado a los jóvenes a utilizar nuevas fórmulas para intentar buscar vivienda, como las redes sociales: no es complicado encontrar tuits o mensajes en Instagram de gente pidiendo difusión para encontrar casa, un nuevo quebradero para ellos y su familia.