Alfonso Rueda y Alberto Núñez Feijóo, este lunes en el Parlamento gallego
Alfonso Rueda y Alberto Núñez Feijóo, este lunes en el Parlamento gallego - MIGUEL MUÑIZ
Reacciones al 28-A

El PP gallego discrepa de Génova: «No toda la culpa ha sido de Vox»

Ni Feijóo ni su entorno cuestionarán en público a Casado ni su campaña, pero ni la compartían ni la entendían. La izquierda se apresura a leer los resultados como el principio del fin de la etapa de Feijóo al frente de la Xunta

J. L. Jiménez/P. Pazos
SantiagoActualizado:

No va a salir nadie públicamente de la dirección del PPdeG ni ningún notable del entorno de Alberto Núñez Feijóo a cuestionar los mensajes de Pablo Casado en esta campaña, muchos de ellos incómodos para el común de los populares gallegos. Tampoco ahora que Génova intenta justificar la debacle histórica del partido a nivel nacional, hundido en 66 diputados. La consigna que lleva a gala el presidente del PPdeG es la lealtad con el líder nacional del partido, y cualquier crítica que deba hacerse se planteará en los órganos del partido y no en los medios. Internamente, la desazón entre los populares gallegos es descomunal. Y muchos lo tienen claro: «La culpa no es solo de Vox», es decir, el problema no fue solo la división del voto en el electorado de derechas.

De hecho, ni siquiera Feijóo acudirá este martes a la ejecutiva nacional del PP en Génova a dar su opinión. Desde hace semanas, Pablo Casado sabe que el presidente gallego tiene sesión en el Parlamento y que la agenda institucional está por encima de la del partido. Tampoco irá el resto de la cuota gallega de la ejecutiva, obligada también por la actividad parlamentaria. Una idea corre transversalmente en el PP gallego: endurecer el discurso y acercarse a Vox expulsó a muchos electores gallegos moderados que en el pasado confiaron en Feijóo y le permitieron gobernar.

«Le dimos al PSOE el centro y lo ha ocupado», reconocen. Muchos populares comulgaron sin protestar con el argumentario de campaña remitido por Génova a pesar de que cuestiones como la lengua, las políticas recentralizadoras, las aproximaciones a Vox o debates innecesarios como el aborto o el 155 «no preocupaban nada a los nuestros ni en general al electorado gallego». El temor ahora es que en las municipales los socialistas se asienten en esa posición central y escoren al PP, que de ser así vería muy mermadas sus oportunidades de alcanzar alcaldías relevantes en Galicia.

El PPdeG calla prudentemente pero tiene claro que necesita revertir el ánimo de sus bases con una recuperación en las municipales de dentro de un mes. Sin un plan trazado por el momento, esta próxima campaña tendrá sello propio, en un intento por explotar la figura moderada de Feijóo y hacer olvidar lo sucedido en la noche del domingo.

El mutis popular solo lo rompió el secretario general del PPdeG, Miguel Tellado, para buscar algún aspecto positivo de los resultados. Y lo encontró: Galicia tuvo un «plus de resistencia» a la hecatombe de Casado y por eso superó en 11 puntos la media estatal.

Fin de ciclo

La izquierda repitió este lunes la lectura de la noche electoral: el 28-A es el primer paso para destronar a Feijóo de la Presidencia de la Xunta. El socialista Gonzalo Caballero apenas disimuló la euforia del domingo, y tras dormir solo unas horas aseguró que estos comicios «marcan un nuevo tiempo político en Galicia, que cierra el ciclo del PP como primera fuerza del país» y «se empezó a escribir el final de la etapa de Feijóo en Galicia».

Caballero, sonriente e imbuido por una «enorme satisfacción», compareció en la sede de los socialistas gallegos en Santiago, se felicitó por el balance socialista en la Comunidad —cuatro puntos por encima de la media en España, un «plus» al triunfo de Sánchez, subrayó— y celebró que «el PP pinchó en España y en Galicia». Anivel autonómico, aseguró, se ha registrado un «cambio estructural de tendencias políticas». Un «nuevo tiempo» que, a sus ojos, solo puede traducirse en un relevo en San Caetano.

A Feijóo, aseguró, se le había visto el domingo «noqueado ante un escenario electoral inédito». «Jugó a ser el relevo del PP y acaba de ver, después de 10 años de Feijóo en la Xunta, que la mayoría apoya al PSOE y dice no al PPque preside», incidió. «Todo el PP sabe que Feijóo pinchó. El PP no está contento en ninguna de las cuatro provincias gallegas».

«Autopista a la Xunta»

Desde En Común-Unidas Podemos llegó una lectura similar, con palabras casi calcaldas. «Estamos en la autopista de salida para gobernar la Xunta de Galicia», proclamó Yolanda Díaz, feliz con su inminente acta de diputada por Pontevedra. «Los ciudadanos de Galicia quieren un cambio profundo a nivel autonómico», pregonó Antón Gómez-Reino, con escaño por La Coruña. Para Díaz, «cambian los tiempos» y se «abre una ventana» que posibilita «derrotar ahora a Alberto Núñez Feijóo, ganando las próximas elecciones que son la autonómicas». «Toca», amplió, «tener un Gobierno gallego de acción pública, volcada en Galicia». En lo inmediato, las municipales, y si bien «los procesos electorales son diferentes», creen en En Común-Unidas Podemos que el 28-A les sitúa en un «buen escenario» para «ensanchar el gobierno del cambio», convencidos de que van a «revalidar» mandatos en las ciudades, pero también en municipios de menor tamaño.

La otra cara rupturista fue la de Luís Villares. El portavoz de En Marea, que mostró en el Parlamento un tono casi fúnebre, guarda silencio sobre su futuro. El domingo había trazado un discurso derrotista, acorde con el saldo de En Marea, que achacó a la «confusión» generada por la escisión con Podemos, que se llevó «toda la representatividad» de los comicios anteriores. El proceso de reflexión interna en el partido del magistrado en excedencia está todavía pendiente. Él insiste en seguir adelante y agotar la legislatura, cumpliendo su compromiso con los electores. Está por ver que Podemos y EU se lo permitan y no fuercen su salida.