Villares y Oltra, en el acto de En Marea por el 25-J
Villares y Oltra, en el acto de En Marea por el 25-J - EFE
POLÍTICA

En Marea convierte los actos del 25-J en una muestra de su fractura

El Bloque atiza al rupturismo:«Tienen enormes energías para pelear entre ellos»

SantiagoActualizado:

La distancia política convertida en distancia física. Eso fue lo que ocurrió ayer con los partidos que se aglutinan bajo la debilitada carcasa de En Marea. Separados por una línea recta de no más de trescientos metros, la confluencia y una de sus principales patas —Anova— visibilizaron que la tensión existente en el seno del partido instrumental les impide festejar juntos un acto tradicionalmente reivindicativo y unitario como el 25 de julio.

A nadie se le escapa el díficil momento que atraviesa el rupturismo. La imagen tomada hace semanas, la de todos los dirigentes de la izquierda unidos en la fiesta de Compostela Aberta, fue un espejismo comparado con lo vivido ayer en Santiago. En un extremo del barrio compostelano de Vistalegre, mientras Luís Villares reconocía que la repetición de aquella instantánea habría sido «formidable», al otro lado Xosé Manuel Beiras abroncaba a En Marea por sus deslealtades con el proyecto político que él mismo contribuyó a fundar.

Al lado de esa escena, los intentos de Villares de reivindicar el carácter «abierto» y diverso de su formación fueron poco menos que en vano, aun a pesar de recordar que cuando el populismo sumó sus fuerzas, Galicia lo «gratificó social y electoralmente». El magistrado en excedencia ejerció de maestro de ceremonias en un acto al que acudió la vicepresidenta valenciana y líder de Compromís, Mónica Oltra, y algunos de los aliados de Villares en sus últimas cuitas internas, Un grupo este último en el que destacaron el diputado autonómico Pancho Casal —recientemente salido de Podemos—, la europarlamentaria Lidia Senra —polémica hace meses por sus manifestaciones antivacunas— o los cabecillas de Cerna, una antigua escisión de Anova que se descubrió fundamental para el ascenso de Villares a la cúspide de En Marea.

Beiras pide lealtad

En contraposición, Anova sigue siendo uno de los polos de resistencia más activos contra el papel de Villares. La tensión viene precedida por muchos motivos, pero el último es el seguidismo del partido nacionalista hacia la propuesta de Compostela Aberta —la plataforma de Martiño Noriega, otro de sus dirigentes— de reimpulsar En Marea mediante una mesa de partidos; iniciativa que tendría como consecuencia el fin de Villares como líder.

Ayer, Beiras ejerció su doble papel de fundador de Anova y de oráculo de la unidad popular para exigir una «fidelidad absoluta» a los principios fundacionales de la confluencia y para defender la autonomía de los grupos parlamentarios de En Marea, sometidos en la práctica a las decisiones de Podemos. «Hay que reclamarlo rotundamente, hay que rectificar y establecer pasos para que el grupo de En Marea sea reconducido», proclamó el histórico político.

Por su parte, el portavoz de Anova y compañero de escaño de Villares, AntónSánchez, pidió un respeto escrupuloso a las mareas municipales y defendió su heterogeneidad, frente a la concentración interna de En Marea. «Tenemos un problema en Galicia si la pluralidad de En Marea es menor que la pluralidad de las mareas municipales. Ninguna marca vale más que la unidad popular», apostilló.

El mensaje de Sánchez también está dirigido a otras formaciones aliadas del universo rupturista, caso de Esquerda Unida y muy especialmente Podemos. Ambas convocaron ayer actos por el 25-J, y ambas vienen deslizando desde hace meses la necesidad de confluir, sí, pero manteniendo la marca intacta la marca de cada partido.

Así, desde Mugardos (La Coruña), la líder de EU, Eva Solla, destacó la capacidad de los «ayuntamientos rebeldes» para dar «salida a los problemas de la ciudadanía», ante la presencia de uno de sus rostros visibles, el alcalde de Ferrol, Jorge Suárez. Por otro lado, la secretaria general de Podemos Galicia, Carmen Santos, apostó desde Sarria (Lugo) por tejer «alianzas» entre la izquierda y por impulsar una «Galicia fuerte» en un estado «plurinacional».

El BNG más soberanista

El de ayer suele ser uno de los días grandes para el nacionalismo gallego, y por ende, para quien presume ser su «casa común». El BNG volvió a convocar a cientos de personas en la Plaza da Quintana de Santiago para mostrar su versión más soberanista, con continuas alusiones al«derecho de autodeterminación» de Galicia y a la necesidad de un frente «fuerte, cohesionado, expansivo y optimista». Sobre todo, en vista de las dificultades que atenazan a En Marea, su principal rival, y el destino de muchos de sus militantes tras las traumáticas escisiones de Amio de 2012.

A ellos dedicó Ana Pontón una parte de su discurso. La portavoz nacional del Bloque arengó a los simpatizantes a que vieran «el espectáculo» que los rupturistas ofrecen «un día sí, y otro también».«Tienen enormes energías para pelear entre ellos en Galicia, pero se quedan sin ánimos para hacerse oír en sus centrales madrileñas», sentenció Pontón, en un discurso durísimo contra antiguos compañeros de carnet. «Una vez más, los que le veían poco futuro al BNG se llevaron un chasco como una Catedral»

Además, Pontón puso de relieve el «esperanzador» futuro que le aguarda al Bloque, cuya prueba final. como en los demás partidos, vendrá con las municipales de 2019.