Panorámica de la central térmica de As Pontes (La Coruña)
Panorámica de la central térmica de As Pontes (La Coruña) - MMIGUEL MUÑIZ
MEIRAMA EN 2020; AS PONTES, 2030

El Gobierno pone fecha al cierre de las térmicas en otro golpe a la industria

La previsión indigna a la Xunta, que carga contra el riesgo de más subidas de la luz mientras se negocia una salida para Alcoa

SantiagoActualizado:

Corren tiempos convulsos para la industria gallega. A la amenaza de cierre de dos plantas de Alcoa —que pone en la picota a 683 trabajadores—, o al alza del precio de la luz y el combustible, se suma ahora un nuevo jarro de agua fría derramado por el Gobierno. Ayer, el secretario de Estado de Energía, José Domínguez, vaticinó que la central térmica de As Pontes mantendrá su actividad pasado el 2020, pero no después de 2030. Peor suerte le depara a Meirama: su ocaso se anuncia para dentro de poco más de un año. La predicción, expresada en una radiografía general sobre el sector en toda España, despertó la indignación en la Xunta. «As Pontes, Ferrolterra y toda Galicia no se pueden permitir ese cierre», alertó Alberto Núñez Feijóo, que se reunirá el próximo día 26 con Teresa Ribera, ministra para la Transición Ecológica.

Las palabras del Gobierno no podrían llegar en un momento más inoportuno. Ahora que se buscan inversores para salvar la actividad en Alcoa y se trabaja en un marco estable para las electrointensivas, cualquier predicción que haga tambalear el precio de la luz no hace sino añadir más incertidumbre a la operación. Aunque de momento sea solo eso, una predicción. «Lo que nosotros creemos que va a ocurrir, pero no lo estamos imponiendo, es que entre 2020 y 2030 van a cerrar todas», aclaró Domínguez tras participar en un foro organizado por «Expansión» sobre el sector del gas.

En conjunto, el Gobierno presagia que solo cinco térmicas prolongarán su vida útil en la década de 2020, como consecuencia de que han venido adaptando sus instalaciones a la normativa anticontaminación europea. En ese grupo están As Pontes, Litoral (Almería) —ambas de Endesa—, Los Barrios (Cádiz), y Aboño y Soto de Ribera, en Asturias. La otra central gallega, Meirama, se queda fuera. Otro factor más de preocupación para Cerceda, uno de los municipios con mayor renta per cápita de Galicia, que ya viene sospechando desde hace meses que el cierre en 2020 puede ser una realidad.

Irritación en Galicia

En Galicia, por encima de todo, las cábalas del Gobierno han generado irritación. A falta de conocer si las fechas son definitivas, Feijóo calificó de «muy mala noticia» que se ponga «en la cuerda floja» el futuro de las dos térmicas, más aún cuando en el caso de As Pontes, con una plantilla de 700 empleados, se ha puesto encima de la mesa una inversión de 200 millones de euros. «Si dejan de producir energía, Galicia pasaría de ser un territorio excedentario a ser deficitario» sentenció.

No es que la Xunta sea contraria a los protocolos contra el cambio climático, sostuvo el presidente, sino que todos deben implantarse con arreglo a un «periodo de transición» que les permita renovar su tecnología y buscarse un nuevo acomodo en el mercado. Por lo pronto, el popular dejó claro que el cierre tendría una «enorme trascendencia industrial y económica» que impactaría directamente contra el recibo de la luz, y en consecuencia, contra la competitividad de las empresas y el futuro de sus inversiones. «Quedarían paralizadas», añadió.

Alcoa, muy de actualidad, es el paradigma. Feijóo no la citó explícitamente, pero sí dejó caer que mientras las administraciones se fajan en abortar algunos «planteamientos» de las electrointensivas, lo que están recibiendo del lado del Gobierno son «anuncios de forma continuada y constante de encarecimiento de la energía». En el caso de la multinacional americana, por ejemplo, el precio de la luz absorbe en torno al 40 por ciento de los costes de producción del aluminio.

Las inversiones

Por otro lado, la confirmación del cierre de las térmicas dejarían en muy mala posición a las inversiones acometidas en los últimos años. Su objetivo no era otro que cumplir con las exigencias de Bruselas, establecidas en tramos. El primero y más urgente, en 2020, apremia a la central de Meirama, en donde la entonces Gas-Natural Fenosa —ahora Naturgy— proyectó una inversión de entre 100 y 120 millones de euros. Sin embargo, las hojas del calendario pasan, los plazos se acercan y todavía no se han sustanciado las obras.

El segundo plazo, fijado en 2035, vincula directamente a As Pontes. Allí Endesa ya ha empezado a invertir más de 200 millones para amoldarse a los tiempos de la UE. Las reformas posibilitarán, según la empresa, una reducción de 71% de emisiones de dióxido de azufre o de un 80% en la emisión de partículas.

El último paso, no obstante, llegará en 2050: la fecha establecida por Europa para que las térmicas hayan culminado su proceso de descarbonización. El Gobierno no es tan optimista. Antes, como dijo ayer José Domínguez, habrán cerrado todas «de manera natural».