Los músicos de la Orquesta Joven posan en el patio de butacas del Palacio de la Ópera
Los músicos de la Orquesta Joven posan en el patio de butacas del Palacio de la Ópera - JAVIER VIZOSO/OSG
Cultura

La cantera de la excelencia

La Orquesta Joven de la Sinfónica de Galicia cumple 25 años como impulsora de una hornada de músicos de primer nivel

SantiagoActualizado:

El talento se siembra. Pasado un tiempo, se recoge. Y el resultado gratifica todos los esfuerzos realizados. También en la música. La Sinfónica de Galicia celebra estos días los primeros veinticinco años de su Orquesta Joven (OJSG), una cantera por la que han pasado unos 1.500 músicos de toda España y de la que hoy en día se nutren conjuntos de toda Europa, una fábrica de entusiasmo e ilusión, pero también de excelencia artística.

No es solo un proyecto resultadista que persiga el legítimo objetivo de disponer a medio y largo plazo de recambios para la OSG; «la Joven», como la llaman sus miembros, fue el punto de partida para crear una red que imbricó a toda la ciudad de La Coruña en la actividad de su orquesta, de manera transversal, construyendo un tejido cultural de primera magnitud que, de nuevo, años más tarde recolecta sus frutos en forma de una mejor sociedad.

Estos de Semana Santa son días de ensayo para el casi centenar de músicos de la Orquesta Joven. Son chicos de entre 16 y 24 años, «aunque a veces tenemos gente de mucho talento que entra con 14 y 15», explica Alejandro Sanz, director académico y musical de la OJSG y de su escalón anterior, las Orquestas de Niños. Su puesta de largo será este domingo en el Palacio de la Ópera de La Coruña (19h), dirigidos por Roberto González Monjas y un programa con piezas de Tchaikovsky, Mozart y Mussorgsky. Y quienes asistan se sorprenderán del nivel del conjunto, que explica casi a la perfección cómo muchos de los músicos que pasaron en el pasado por la Joven han acabado con el paso de los años en las Sinfónica de Bruselas, Navarra, Bilbao o Extremadura, la NDR Sinfonieorchester, la Filarmónica de Jalisco o cuartetos de prestigio como el Quiroga o el Vera Quartet.

Rojas y Ross, los culpables

Nada es casualidad en la Joven. Tampoco nació por generación espontánea. El factótum de esta cantera de músicos fue el primer gerente de la OSG, Enrique Rojas, que decidió crear en 1994 unos cursos de práctica orquestal con los que captar a jóvenes músicos de la ciudad y alrededores, un proyecto cuyo primer responsable artístico fue Joan Enric Lluna. «Rojas, que había participado del nacimiento de la Sinfónica un par de años antes, me reconoció un día que de alguna manera se le tenía que devolver a la ciudad el esfuerzo económico que se hacía sosteniendo la orquesta con el presupuesto municipal, y se optó por este proyecto pedagógico», relata Sanz, «hace poco vi las actas de los primeros conciertos y no había gente ni para una orquesta de cámara». La siembra estaba hecha.

Los primeros brotes germinaron con la llegada en 1995 de James Ross, primer coordinador de lo que se pasó a denominar la Escuela de Práctica Orquestal. «Todos aprendimos de él y seguimos viviendo de su idea», reconoce el actual responsable de la OJSG, «él quería que aquello sonara a orquesta profesional, hubiera los músicos que hubiera, y su forma de creer en eso nos la inculcó a todos». El árbol fue creciendo hasta que en 2000 ya se bautiza oficialmente con su denominación actual de Orquesta Joven, y hoy en día ha alcanzado una dimensión «que sin él no se entendería a la propia Sinfónica».

«Hemos pasado de trabajar con los que se presentaban a establecer un nivel de exigencia muy alto para el proyecto», señala Sanz. «Hacemos pruebas durísimas con 400 solicitudes de gente que viene de toda España y Portugal, para que al final entren de 85 a 90 músicos», indica. Con ellos harán cada temporada tres encuentros coincidiendo con las vacaciones de Navidad, Semana Santa y verano, tras los cuales se interpreta un programa sinfónico con público.

Amar la música

«Lo nuestro es un proceso de motivación y enseñanza», ya que muchos de los jóvenes participantes ya están formándose en conservatorios de música. «Intentamos darles un empujón que es muy importante para que abran los ojos y sepan qué quieren hacer con su vida y cómo vincular la música en ella, tenemos que conseguir que esta gente alcance un gran nivel, independientemente a lo que se vayan a dedicar en un futuro». De ese «empujón» participan grandes directores consagrados. Batutas como Alberto Zedda, James Judd o Krzysztof Penderecki han querido trabajar con los jóvenes y compartir su sabiduría. «No hubo salto generacional, fue muy emocionante», evoca Sanz.

Para este responsable de la OJSG, «valoro igual al que está en orquestazas y haciendo una carrera increíble como el que acaba en una escuela de música pequeña, enseñando a niños, y que pasar por aquí le ha valido para amar la música y ahora transmitir ese amor a sus alumnos». Así se crean los públicos del futuro, así se les acerca a la experiencia única de la música clásica sin clichés ni estereotipos vetustos.

Hubo un día en que Alejandro Sanz y su equipo detectaron que había pequeñas deficiencias en la sección de cuerda de la OJSG, y que la mejor manera de solucionarlas era crear una Orquesta de Niños para «educar antes» a los músicos que, llegados a los 16, darían el salto a la Joven. Entre el profesor Jorge Montes y Enrique Iglesias, violinista de la OSG, dieron forma hace unos nueve años a este nuevo grupo, que a su vez se divide en una etapa de 8 a 12 años, y otra de 12 a 15, de la que salen los aspirantes a la OJSG, dado que nadie tiene garantizada su plaza si antes no la gana por méritos propios en los procesos de selección.

«Los niños han sido aire para la Joven, porque vienen a las audiciones con formación, con el objetivo y la ambición de querer entrar, con un trabajo con mucho poso», y una vez que acceden, la mejora del conjunto se nota. «Ahora no necesitamos tantos días de ensayo, porque el nivel es tan alto que el primer trabajo de compás a compás se hace muchísimo más rápido». Del talento de estos chicos hay muestra en YouTube. Los frutos al alcance de todos. La siembra es un éxito.