Rafael Candela

Una senda peligrosa

«El PSOE de Pedro Sánchez y Ximo Puig intentan caldear la calle por encima de las necesidades del país»

Rafael Candela
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El Congreso de los Diputados debatió el martes de la semana pasada a petición del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, nuestro sistema de pensiones y este jueves comenzó la derogación de la prisión permanente revisable con el voto a favor de PSOE, Podemos y Compromís, entre otros grupos políticos. Después de repasar con cierto sosiego las intervenciones de todos los portavoces en la Cámara de representación de los españoles en estos debates, las conclusiones no pueden ser, por desgracia, más decepcionantes.

Veo con preocupación que el periodo democrático que comenzó con la Constitución Española de 1978, que ha sobrevivido a intentos de golpes de Estado o de la sublevación en Cataluña, pueda estar ahora en riesgo. Hasta ahora, se había sustentado en dos partidos políticos de centro, PP y PSOE, en relevo en el poder del Gobierno y la mayoría de las Comunidades Autónomas. Con diferencias, ambos lucharon juntos por llevar España hacia la modernidad y, sinceramente, creo que lo hemos conseguido. Siempre con aciertos y errores, por supuesto.

Todo comenzó a romperse hace una década, con la terrible crisis de 2008 que profundizó el Gobierno de Rodríguez Zapatero. Al calor del paro, la pobreza y, por qué no decirlo, también los casos de corrupción de los partidos políticos comenzaron a alimentarse fuerzas populistas como Podemos o Ciudadanos. Ambos mantienen los mismos sesgos: un ansía desmesurada por el poder y la promesa de acciones imposibles para conseguir votos sin pensar en la responsabilidad de la gestión presente y futura. Y, a tenor de lo que hemos visto esta semana, me inquieta el contagio que esta estrategia pueda deparar en el PSOE mientras el PP parece que es el único que no mira las encuestas.

El PSOE de Pedro Sánchez y Ximo Puig comienzan a andar una senda muy peligrosa al intentar caldear la calle por encima de las necesidades del país. Abrir el debate de las pensiones en términos de una subasta seguro que no dañará a los actuales jubilados, aunque sí que a los llegaremos. Aumentar el IPC de manera indefinida como pretenden los socialistas es inasumible, no para el Gobierno, sino para el Estado. Una cifra: la entrada de nuevos pensionistas en el sistema supondrá en 2018 un aumento de más de 3.800 millones de euros, eso sin revalorización. Y cada año habrá más, por lo que el déficit de 18.000 millones de euros que ahora tiene la Seguridad Social se incrementará hasta hacerlo insostenible en un futuro.

Las cuentas del Estado no aguantarán definitivamente, por mucho empleo que cree el Partido Popular. Pero a Pedro Sánchez parece que le da igual. Piensa que tendrá tiempo suficiente para llegar a la Presidencia del Gobierno con esas promesas y salirse después de dos legislaturas. Y después, como vulgarmente se dice, ‘el que venga detrás, que arreé’. Esos, recuerdo, somos los que ahora tenemos entre 30 y 40 años, no los actuales jubilados.

Por eso, el debate de las pensiones no se circunscribe solo al hoy, sino también al mañana. La responsabilidad del Gobierno, entiendo, es preservar y proteger para el futuro un sistema de pensiones para tener en cuenta que viviremos más años. Eso es lo que se conoce como factor de sostenibilidad.

Pedro Sánchez y Ximo Puig, en Valencia
Pedro Sánchez y Ximo Puig, en Valencia - MIKEL PONCE

Poner en cuestión esto puede provocar en el futuro una mayor crisis que la reciente, lo que conllevaría ciertamente poner en riesgo nuestra democracia. La fórmula, ya saben: a más pobreza, mayor populismo. Debemos reflexionar, pues, cuando tocamos ciertos temas sensibles en emociones y sentimientos.

Entramos aquí en la prisión permanente revisable, un modelo adoptado por casi toda Europa y que no tiene lógicos elementos de discusión. No sé con qué motivo habrá querido el PSOE derogarla, salvo por el hecho que haya sido una medida del PP, pero es otro síntoma de infección populista de Pedro Sánchez. Y ya son dos en la misma semana. Preocupante, y triste, por el hecho de que se haya unido a grupos de los que antes se distanciaba en política penitenciaria como Bildu, que ya sabemos a quiénes representan. No quiero dejar de señalar la irresponsabilidad de Ciudadanos en sus cálculos demoscópicos, que es su brújula de acción política. Cuando se dieron cuenta del error que fue permitir la votación (maldita coincidencia también con el asesinato de Gabriel Cruz cuando el debate estaba programado desde hacía semanas) ya fue tarde.

El ejemplo de Ciudadanos es, precisamente, el que no debe cometer el PSOE. Las encuestas no dan ni quitan razones, solo los ciudadanos, y a ellos nos debemos al ejecutar las políticas necesarias para mejorar sus vidas. Dejar solo al Partido Popular con frentismos populistas no es evidenciar el aislamiento del Gobierno; al contrario, solo demostrar que los socialistas ya han comenzar a recorrer la misma senda de Podemos y Ciudadanos. A unos los tienen unos pasos más allá, otros ya echados al monte. Nosotros les esperamos, no solo al PSOE sino al resto de partidos políticos, en la responsabilidad y el sentido de Estado. Serán todos bienvenidos.

Rafael Candelaes coordinador general del Partido Popular Provincia de Alicante

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