Una conmemoración en fase de cansancio

La convocatoria de la ANC y Òmnium para recordar el asedio a la comitiva judicial en la Consejería de Economía de hace un año pasa sin pena ni gloria

BarcelonaActualizado:

El ambiente tranquilo y contenido de la manifestación, que desde las siete de la tarde llenó el cruce entre la Gran Vía y la Rambla Cataluña, contrastaba con la tensión que se vivió en este mismo lugar hace un año. Donde hace 365 días había jóvenes con el rostro tapado saltando sobre coches destrozados de la Guardia Civil ayer había hombres y mujeres mayores ataviados con lazos amarillos de todos los tipos y tamaños gritando «libertad presos políticos» con más docilidad que convencimiento. Apenas dos semanas después de la Diada, el independentismo demostró otra vez su afición por sus «jornadas históricas», pero evidenció cierto hartazgo.

El acto también supuso una reivindicación de la figura de Oriol Junqueras, vicepresidente de la Generalitat cuando la Consejería de Economía, alojada en este punto de la ciudad condal, fue registrada en los días previos al 1-O. Tanto los funcionarios del departamento, hoy de nuevo en manos de ERC, como militantes y simpatizantes de este partido llenaron la concentración de grandes pancartas con el rostro de Junqueras.

Más allá de esto, el acto sirvió para reivindicar la causa secesionista por parte de los partidos que respaldan esta opción en el Parlamento autonómico. Y reiterar, en su opinión y en la de los líderes de la Assemblea Nacional Catalana (ANC) y Òmnium Cultural, organizadores de la concentración, que ni Jordi Sànchez ni Jordi Cuixart cometieron delito alguno el 20-S de 2017. No opina lo mismo el juez instructor del Tribunal Supremo. Ayer, orgullosos del 20-S estuvieron Torra, Torrent y la plana mayor del gobierno catalán.