Y el Ángel quitó el luto a la Virgen

Miles de personas asisten en Aranda de Duero y Peñafiel a su particular celebración de la Resurrección

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La pequeña Irene Arnáiz, de cinco años, protagonizó hoy en Aranda de Duero (Burgos) la tradicional ‘Bajada del Ángel’, un evento por el cual cada Domingo de Resurrección una niña sobrevuela el cielo de la localidad burgalesa para anunciar a la Virgen de la Misericordia que su hijo ha resucitado.

Bajada del Ángel en Aranda de Duero
Bajada del Ángel en Aranda de Duero - ICAL

Las inmediaciones de la iglesia de Santa María volvieron un año más a ser las protagonistas de este día, que reunió a cientos de arandinos y curiosos que no quisieron perderse este acto que quita el luto a la madre de Dios con su alegre noticia. Todos aquellos niños que aspiran a cumplir el papel de Ángel deben cumplir cuatro requisitos: tener cinco años, ser miembros de una de las cofradías de la localidad, ser capaces de emular un vuelo y carecer de miedo a las alturas.

Un acto similar tuvo lugar en la localidad vallisoletana de Peñafiel, donde miles de personas contemplaron este mediodía en la plaza del Coso, en la localidad vallisoletana de Peñafiel, la Bajada del Ángel, una tradición que se remonta a la Edad Media con la que los vecinos de la villa celebran al término de cada Semana Santa la resurrección de Jesús. Este año, la niña de ocho años Amaya Ojosnegros, integrante de la Cofradía de La Pasión, fue la encargada de poner rostro al ángel para surcar los cielos y protagonizar un evento que cuenta con la declaración de Fiesta de Interés Turístico Nacional.

Algunas nubes tomaban el cielo, con una temperatura fresca de en torno a 13 grados cuando comenzó la representación cerca de la una de la tarde, con la plaza del Coso medio llena y Amaya saliendo de su ‘huevo’ para descender pataleando de felicidad hasta alcanzar a la Virgen y revelarle que su hijo ha resucitado tres días después de su muerte.