EFE

«Creo que la hermana de Sara sabe más de lo que dice»

En su declaración ante el juzgado de instrucción que se reproducido en la sala de la Audiencia Provincial de Valladolid imperaban los silencios y las respuestas con monosílabos

M. GAJATE
ValladolidActualizado:

«Sara estaba más triste. Se reía menos». Cuando estaba su padre antes de la llegada de la nueva pareja de su madre lo hacía en «más». Así describió la hermana mayor de Sara a la pequeña fallecida por malos tratos en el verano de 2017. Fueron de las pocas palabras que la psicóloga y la trabajadora social consiguieron arrancarle a la adolescente -entonces de 12 años- en su declaración ante el juzgado de instrucción que este miércoles se reprodujo en la sala de la Audiencia Provincial de Valladolid. Y es que en su testimonio imperaban los silencios. De hasta minuto y medio para contestar a preguntas tales como si vio si el novio de su progenitora o ella misma -acusados por asesinato- pagaban a la niña. Segundos de mutismo a los que contestaba con un tímido «no».

Tampoco esclareció mucho su declaración lo ocurrido en la mañana en la que la pareja de su madre -Roberto- llamó al 112 para pedir asistencia médica para Sara. La hermana mayor explicó que por la noche estuvo «jugando» con la pequeña al «pilla-pilla» y que estaba «bien». Lo siguiente que narra es cómo el acusado la despierta y le dice que la niña «estaba malita». «Estaba como nervioso» y sólo la dijo que «no estaba respirando y que no sabía lo que pasaba». Entre medias, señaló no haber oído ni visto nada.

Sus silencios en este testimonio coinciden con los que ya protagonizaron su declaración ante la policía y los servicios sociales, tal y como los agentes y trabajadoras del la unidad de Protección a la Infancia declararon durante la celebración del juicio, donde explicaron que apenas obtenían respuestas y éstas incurrían en contradicciones.

El tiempo que se tomaba para contestar a todas las preguntas referidas a su madre, el novio de ésta y la pequeña Sara contrasta con la normalidad con la que sí respondía a otras sobre su vida cotidiana. «Creo que sabe más de lo que dice», apuntaban ayer en un receso del juicio uno de los letrados de las acusaciones populares. La adolescente, a preguntas de las trabajadora de servicios sociales, señaló que nadie le había pedido que no hablara.