Concentración de trabajadores en la central de Compostilla
Concentración de trabajadores en la central de Compostilla - ICAL
ECONOMÍA

El cierre de Compostilla en junio de 2020 «acabará con la poca minería que queda»

La propietaria de Endesa descarta «inversiones de puesta al día» y en El Bierzo creen que «dejará un rastro de pobreza»

PONFERRADA Actualizado: Guardar
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Un anuncio llegado desde Roma encendió ayer nuevas alarmas en la comarca del Bierzo (León). La dirección de la empresa italiana Enel, propietaria de Endesa, ratificó su decisión de cerrar la central de Compostilla II en 2020. Incluso, concretó la fecha del último día de junio de ese año para hacer efectiva la clausura de la mayor térmica de Castilla y León, que, curiosamente, propició el nacimiento de Endesa en la localidad de Ponferrada. Esa intención no es nueva. De hecho, las cuentas de Endesa ya tienen consignada, desde el año 2014 una provisión de 96 millones de euros, dinero necesario para sufragar el desmantelamiento conjunto de la central berciana de Compostilla y de la térmica de Andorra, en la provincia aragonesa de Teruel. La novedad es que, ahora, esa decisión quedó ratificada en el transcurso de la Junta General de Accionistas de Enel, que se celebró, este jueves, en Roma. Los dirigentes de la eléctrica italiana insistieron en que «no hay planificadas inversiones ambientales ni de puesta al día» de esos dos complejos de producción de energía, que se abastecen al considerar que ese desembolso las haría inviables en las condiciones actuales.«En consecuencia, en base a la normativa vigente, y teniendo en cuenta las actuales condiciones del mercado, las dos térmicas deberían estar cerradas el 30 de junio de 2020». Enel sólo pretende acometer inversiones para cumplir las normas europeas de reducción de las emisiones de gases de nitrógeno, en sus térmicas de As Pontes (Coruña), Litoral (Almería) y Alcudia (Baleares), que queman carbón de importación.

Aunque no fuera un secreto y el comité de empresa de Endesa en el Bierzo haya venido lanzando voces de alarma desde hace tiempo, el presidente del órgano de representación de los trabajadores, Juan Sobredo (CC.OO.), volvió a expresar ayer sus lamentos contra una decisión «que nadie queremos», por la incidencia que tendrá en una comarca que, hasta ahora, ha basado buena parte de su economía en la extracción de carbón, destinado a quemarse en esa térmica. En todo caso, el sindicalista aún alberga esperanzas en que se pueda dar marcha atrás, con apoyo gubernamental al carbón. «Lo que hace falta es que haya valor político para tomar esas decisiones». Además, Sobredo reclamó que Enel invierta en alternativas económicas para el Bierzo, «como hace en Italia donde actúa de forma ordenada, con inversiones y soluciones, y no a lo bruto, como parece que se quiere hacer aquí». Por su parte, Antonio Cuellas (PSOE), el alcalde de Cubillos del Sil, municipioen el que se asienta la central térmica, auguró que el cierre de esa instalación dejará «un rastro de pobreza» en el Bierzo y «acabará con la poca minería del carbón que queda en la cuenca».

Y es que este nuevo golpe llega en medio de la peor crisis vivida en la historia por el sector carbonero español, que ha visto mermada su actividad hasta índices desconocidos, como consecuencia del acusado descenso de las producciones y las ventas. Esa circunstancia ha provocado, en cascada, el cierre de pozos y una dramática pérdida de empleo y de actividad económica en las cuencas.

Endesa ha sido, desde su nacimiento en Ponferrada en 1944, el principal comprador de los carbones que han salido de las minas del Bierzo y Laciana. Su primera térmica fue Compostilla I, sustituida en el año 1972 por Compostilla II. En la actualidad, cuenta con tres grupos de producción de energía, que suman una potencia superior a los .000 megawatios.