José Gabriel Antuñano - El callejón del gato

Cs da aire al PP

«No estaría de más la renuncia de Ciudadanos a presidir las diputaciones provinciales que, en su día y cargados de lógica, proponían suprimir»

José Gabriel Antuñano
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Cierto que cuatro años en política son una eternidad; cierto que manejar presupuestos facilitan el futuro; pero no menos cierto que las decisiones erráticas de Rivera y el equipo negociador de Cs desmotivan y enfadan a los militantes. Si difícil de explicar fueron las campañas de Rivera en las dos elecciones, inescrutables por incoherentes son las políticas de pactos en los tres niveles: nacional, autonómico y local. Parece que el deslumbramiento por espejuelos, alcaldías de relativo fuste, les haya obnubilado. En las negociaciones, ni táctica, jugar a pactar con derecha e izquierda; ni medir tiempos, la ansiedad traducida en precipitación; ni objetivos, ¿dónde queda la regeneración y la centralidad, cuando han apoyado sin mirar al PP y se han apoyado en Vox? Con estos pactos, y más si los calcan en las autonomías en juego, han conseguido tres efectos: que Rivera insufle aire a Casado; que el ex votante socialista recele y se vaya; y que el del PP prefiera no votar por partido interpuesto. Cs en chasis y Rivera muy desgastado.

Pendientes están los acuerdos en algunas comunidades autónomas, Castilla y León entre ellas, con Madrid al fondo. Las tragaderas de Igea en esta región sorprenden, aunque las imposiciones vengan de Rivera y sean lentejas. Sin embargo, por dignidad, no estaría de más la renuncia a presidir las diputaciones, que en su día y cargados de lógica proponían suprimir.

Por no parecer el tonto útil, debería negociar programas (y no solo cromos como hasta ahora), para el gobierno de esta comunidad: que acepte apoyar al PP, porque Mañueco haya prometido que un cargo no repetirá en el puesto si lleva más de ocho años, es una estulticia: si un secretario general pasa a director general en la misma o distinta consejería ¿problema resuelto? Sin programas de regeneración, transformación de políticas, auditoria de chiringuitos y renovación de cargos, Igea bien haría en levantarse de la negociación a no ser que quiera ser el costalero de Mañueco y contribuir a desmantelar un partido, ya tocado.

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