La detección precoz es de suma importancia para su tratamiento. - JCCM

Tres de cada mil recién nacidos sufre sordera servera o profunda

104.000 bebés de la región se beneficiaron del programa de detección precoz

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ABC

TOLEDO

Un total de 104.122 bebés nacidos en la red de hospitales públicos de Castilla-La Mancha en los últimos seis años se han beneficiado del programa de Detección Precoz de la Hipoacusia Neonatal, cuya finalidad es detectar posibles déficits auditivos en los recién nacidos e iniciar el tratamiento y la rehabilitación lo antes posible.

Este programa preventivo, impulsado por la Consejería de Salud y Bienestar Social dentro del programa de Salud Materno-Infantil, se implantó en el año 2004 y se desarrolla en todos los hospitales del Sistema Sanitario Público de Castilla-La Mancha. El año pasado, el porcentaje de cobertura alcanzó casi el 98 por ciento.

Detectar precozmente la sordera es de suma importancia para su tratamiento. Cuanto antes se sepa si el bebé tiene algún problema de audición, antes se le podrá ayudar en su rehabilitación y conseguir que se desarrolle normalmente, evitando la progresión de la sordera y las secuelas que acarrea: dificultades en la adquisición del lenguaje, retraso en el aprendizaje, la comunicación y la relación social.

Para ello, y de forma protocolaria, el programa se aplica a todos los bebés que nacen en los hospitales castellano-manchegos con el objetivo de realizar un diagnóstico en edades tempranas y, de este modo, favorecer su abordaje inmediato con un tratamiento precoz que minimice sus repercusiones en el desarrollo del niño.

Los resultados obtenidos en los estudios realizados durante estos años reflejan una incidencia de detección de hipoacusia severa o profunda que oscila en torno a tres de cada 1.000 recién nacidos.

La prueba, que se realiza de forma coordinada entre los servicios de Pediatría y Otorrinolaringología a partir de las 48 horas de vida, es un procedimiento sencillo e indoloro que no ocasiona ningún tipo de molestia al niño. Consiste en la emisión de un sonido determinado (otoemisiones acústicas) a través de un auricular que se coloca en el oído del bebé. En caso de audición normal, la prueba registra la presencia de una señal.

Repetición de la prueba

Si en esta exploración inicial la valoración no es normal, la prueba vuelve a repetirse y, para ello, en el plazo de un mes se vuelve a citar a los padres para que acudan de nuevo a consulta con el bebé. En caso de que el resultado continúe siendo anormal, el pequeño deberá pasar por una tercera consulta antes del sexto mes de vida. Si tras esta última exploración se confirma la existencia de hipoacusia, inmediatamente se aplican las pautas de tratamiento adecuado para paliar el déficit auditivo (audífono, implantes cocleares, rehabilitación…).

Los déficits de audición, hipoacusia o sordera, afectan a 5 de cada 1.000 nacidos vivos. Los principales factores de riesgo están relacionados con la herencia genética, las malformaciones congénitas, presentar bajo peso al nacer y las infecciones perinatales, entre otras.

Desde la Consejería se recuerda a los padres que existen otras formas de sordera que pueden iniciarse en la infancia y que por este motivo es recomendable acudir a los controles periódicos de salud que el pediatra o el médico de familia realiza a los niños a lo largo de la etapa infantil.