Francisco Parreño, Ramón Álvarez-Valdés y María Teresa Alonso
Francisco Parreño, Ramón Álvarez-Valdés y María Teresa Alonso - ABC

Un algoritmo de premio

Tres matemáticos españoles han sido galardonados con el premio al Mejor Artículo Científico 2018 en un desafío planteado por una sociedad francesa de investigadores

ToledoActualizado:

Estas vacaciones de verano serán distintas para los tres matemáticos españoles que han ganado el premio al Mejor Artículo Científico del «Challenge Roadef 2018», una competición bianual organizada por la Sociedad francesa de Investigación Operativa. A finales de junio, Francisco Parreño Torres y María Teresa Alonso Martínez, profesores de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM), junto con Ramón Álvarez-Valdés Olaguibel, de la Universidad de Valencia, recibieron el galardón en Dublín (Irlanda), durante un congreso con más de 3.000 investigadores de todo el mundo.

«Sentí alegría y satisfacción. Es una manera de saber que todo lo estudiado y trabajado ha valido la pena», afirma María Teresa (43 años). «De lo primero que me acordé fue de mi familia, especialmente de mis padres, que nacieron en un entorno en el que no tuvieron la posibilidad de estudiar, pero que ellos siempre quisieron que sus hijos estudiaran», recuerda Francisco (45). Ramón (66) es pragmático: «Es una gran satisfacción comprobar que nuestra propuesta se considera la mejor para este concurso. Nos gusta la competición, estamos continuamente compitiendo por la concesión de financiación para proyectos y becas».

María Teresa, Francisco y Ramón tenían que realizar el mejor algoritmo para optimizar la producción de corte de una multinacional. Había 60 equipos de más de 20 países luchando por ganar ese desafío. Pero, ¿cómo se prepara el mejor artículo científico para un concurso internacional? «No hay una preparación específica —contesta Francisco—. En cada desafío se trata de resolver un problema complejo relacionado con la industria, y esta vez era un problema de la multinacional francesa de vidrio Saint Gobain. Trabajamos en hacer un buen algoritmo utilizando las ideas que hemos empleado durante estos años».

Nivel solvente

«El artículo es fruto de nuestro bagaje en el tema de la optimización de procesos industriales. Decidimos participar en el concurso para comprobar a qué nivel estábamos, y lo que hicimos fue plasmar lo que habíamos aprendido sobre el problema en investigaciones pasadas... Y resultó que nuestro nivel es solvente», relata María Teresa. «Hay que usar la experiencia, para desarrollar métodos que puedan resolver el problema de forma eficiente, y la imaginación para aportar algo novedoso, que no se haya hecho anteriormente», sugiere Ramón.

María Teresa, valenciana de Bétera, siempre quiso estudiar ingeniería informática. «Me motivaba el reto de programar un ordenador para que hiciera lo que tú quisieses». María Teresa es ahora doctora en Informática y profesora ayudante doctor del departamento de Matemáticas, adscrita a la Facultad de Farmacia de la UCLM. «Uno no deja de aprender nunca, sean matemáticas o cualquier otra materia», asegura.

A Francisco, de Villarrobledo (Albacete), le gustaban las matemáticas desde muy pequeño. «Siempre se me han dado bien y me apasionan —declara—. Me gustan los retos y me gusta la idea de poder ayudar con ellas». Él trabaja en la UCLM desde 2010, donde es titular del departamento de Matemáticas. Profesor de la Escuela Superior de Ingeniería Informática y doctor en Ciencias Matemáticas desde 2004, dice que «nunca dejas de aprender matemáticas ni ninguna otra materia. Siempre hay problemas nuevos y apasionantes para intentar resolverlos. Creo que las personas más felices son las que nunca pierden ese sentimiento de querer aprender y mejorar».

¿Y qué opina Ramón, el más veterano? «Me gustó desde siempre la elegancia y la potencia de las Matemáticas para resolver problemas. En Matemática aplicada continuamente aparecen nuevos problemas y hay que desarrollar nuevo métodos de solución». Lo dice este doctor y catedrático de Matemáticas de la Universidad de Valencia, que está interesado en la resolución de problemas de optimización, como el corte de materiales, la carga de contenedores y camiones, los turnos de trabajadores, los horarios escolares o la planificación. Más o menos, las mismas áreas de conocimiento que sus compañeros.

La mejor solución a problemas complejos

Francisco hace un poco de historia sobre la investigación operativa, su campo de trabajo, a la que se dedican matemáticos e informáticos principalmente. «La investigación de operaciones surge en la Segunda Guerra Mundial para ayudar en la toma de decisiones en la organización de la construcción de material militar. Había que construir grandes cantidades y había que planificar esa construcción de manera eficiente. Pero después de la guerra se empezó a aplicar a otros campos».

«Tratamos de optimizar procesos industriales que las empresas necesitan mejorar para ser más competitivas. Proporcionamos ayuda a la toma de decisiones en sus procesos productivos —explica María Teresa—. Para ello diseñamos algoritmos que buscan soluciones a esos problemas de una manera rápida y de acuerdo a las necesidades de cada proceso a optimizar». «De este modo —añade—, la empresa puede poseer distintas maneras de resolver un problema, eligiendo la que desee en función de sus necesidades».

«Se trata de conseguir la mejor solución posible. Buenos algoritmos y ordenadores cada vez más potentes permiten resolver problemas de gran tamaño y complejidad que no pueden resolverse manualmente», resume Ramón.

«Hoy en día, la investigación operativa se aplica en multitud de empresas —amplía Francisco—. Los principales problemas que se resuelven son la planificación de la producción, la optimización de las rutas de vehículos de empresas de logística o los horarios en todos los ámbitos». «Mi área de investigación trata de ayudar en la toma de decisiones difíciles, no de reemplazar a personas», aclara María Teresa.

Hablemos de futuro. Los dos investigadores creen que el premio en el desafío Roadef les permitirá acercarse más a las empresas. «Será una excelente publicidad para decir que hacemos las cosas bien y que en la UCLM hay muchos y muy buenos profesionales», vaticina Francisco. «Será una manera de ‘publicitarnos’; que nuestras publicaciones tengan más impacto, sean más leídas por otros investigadores y tenidas en cuenta», remarca María Teresa. También Ramón es optimista: «Es un reconocimiento a bastantes años de trabajo y puede facilitar el desarrollo de nuevos proyectos, sobre todo con empresas de nuestro entorno».