Atentado del Grapo contra la madrileña cafetería California 47. Fue en 1979. La bomba mató a nueve personas e hirió a otras 61
Atentado del Grapo contra la madrileña cafetería California 47. Fue en 1979. La bomba mató a nueve personas e hirió a otras 61 - Luis Ramírez
Terrorismo

Grapo, caso abierto

El secuestro mortal de Publio Cordón vuelve a ser objeto de juicio más de 22 años después de que ocurriera y sin que se haya logrado dar con su cuerpo

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Fundada en los estertores del franquismo, la banda terrorista Grapo sigue siendo caso abierto para las fuerzas de seguridad y para la Justicia. Arrinconada en la marginalidad criminal desde mediados de los años 80, siguieron apareciendo intermitentemente hasta hace una decena de años, y algunos de sus miembros aún tienen que responder por su trayectoria terrorista. Es el caso de José Antonio Ramón Teijelo y María Victoria Gómez, que son juzgados estos días en la Audiencia Nacional por el secuestro mortal del empresario Publio Cordón.

Cuatro terroristas del Grapo fueron condenados hace años por este crimen que sigue siendo un caso sin resolver del todo porque, aunque se tiene la certeza de que Cordón murió durante su cautiverio, no se ha encontrado su cuerpo. Y, sin cadáver, no se pueden certificar las circunstancias exactas de su muerte y, por tanto, tampoco la responsabilidad criminal de sus captores. No es lo mismo que Publio Cordón fuera asesinado a que muriera fortuitamente al intentar huir, como argumentó Fernando Silva Sande. La responsabilidad penal, evidentemente, no es la misma. Y, hasta la fecha, las versiones de los Grapo que han hablado del crimen siempre han optado por la que penalmente resultaba menos perjudicial para los culpables del secuestro.

Tras años de mutismo absoluto respecto al secuestro de Publio Cordón, Silva Sande -uno de los que participó- se lanzó a hablar desde la cárcel en el año 2009. Relató que Publio Cordón, tras ser secuestrado en Zaragoza el 25 de julio de 1995, fue trasladado a una casa alquilada por los Grapo a las afueras de Lyon (Francia). Explicó que le habían encerrado en un armario, pero que el empresario logró escaparse y que se hirió mortalmente al saltar a la calle desde una ventana de la casa. Según Silva Sande, la víctima fue enterrada en un paraje del Mont Ventoux, zona famosa por ser una de las célebres etapas de montaña del Tour de Francia.

Cautiverio mortal

El relato empezó a encajar cuando se dio con la casa y se comprobó que el armario del que había hablado Silva Sande tenía, en su interior, una serie de muescas hechas a mano. La investigación de la Policía científica determinó que habían sido unas señales que había dejado allí Publio Cordón.

Sin embargo, los reiterados rastreos realizados en diversos puntos del Mont Ventoux no dieron fruto alguno. En este particular, el testimonio de Silva Sande no fue concluyente. Y, sn cuerpo, el caso del secuestro de Publio Cordón sigue sin poder cerrarse. La familia hace años que insistió en ello, no solo para dar digna sepultura a su ser querido, sino para que se haga realmente justicia. El cuerpo permitiría realizar estudios forenses que aclararían cómo le llegó la muerte a este empresario que fue secuestrado el 25 de junio de 1995 mientras hacía deporte en los alrededores de su casa de Zaragoza.

A Silva Sande incluso se le hizo el análisis cerebral del P-300, conocido popularmente como «test de la verdad». Pero no dio resultado alguno.

Nuevo juicio en la Audiencia Nacional

Ahora, dos veteranos del Grapo tienen la opción de desvelar detalles decisivos para cerrar la investigación 22 años después de aquel secuestro mortal. Pero se da por hecho que no lo harán si contar la verdad supone desvelar extremos criminales de lo ocurrido que puedan perjudicarles. De no ser así, si confesaran y dieran datos que condujeran al lugar en el que está enterrado Cordón, estos grapo podrían obtener beneficios penales respecto a su actual situación en prisión y a las condenas añadidas a las que se enfrentan ahora en el juicio que tiene lugar estos días en la Audiencia Nacional.

Los veteranos grapo que se sientan en el banquillo son José Antonio Ramón Teijelo, ya septuagenario, y María Victoria Goméz (63 años). Se enfrentan a unas peticiones de condena de más de 37 años de prisión: 17 años y 4 meses por el delito de secuestro; 20 años por el de homicidio por omisión -por no haber asistido a Publio Cordón cuando resultó herido, lo que le abocó a la muerte-; y seis meses por estafa, ya que el caso se saldó con el cobro por parte de los terroristas de 400 millones de pesetas de los de hace 22 años (casi 4 millones de euros de los de ahora). La familia pagó el rescate creyendo que Publio Cordón estaba vivo. Los terroristas les mintieron, les ocultaron la muerte para hacerse con el botín «al servicio» del ultracomunismo revolucionario que proclamaban desde la fundación de esta banda terrorista.

Desde su primer atentado mortal de 1975, los grapo rondaron los 80 asesinatos. El último, en zaragoza, el 6 de febrero de 2006, cuando un secuestro frustrado contra el empresario Francisco Colell le costó la vida a su esposa Ana Isabel Herrero. Para entonces, el Grapo era ya una banda terrorista que llevaba años agonizante.