De la universidad a la yihad
Uno de los 14 detenidos en Málaga en 2005 - efe

De la universidad a la yihad

Un marroquí de 19 años, prometedor estudiante de Telecomunicaciones en Málaga, se convirtió a la rama más radical del islam tras ser captado en una mezquita

PABLO D. ALMOGUERA
MÁLAGA Actualizado:

La «operación Unión» ha sido uno de los principales golpes que la Policía ha asestado al yihadismo en terreno español. Aunque su repercusión mediática fue limitada, su consecución en 2005 con 18 detenidos fue el cierre de una apasionante investigación que se inició dos años antes y que tuvo su epicentro en Málaga y en la figura de un joven estudiante de Telecomunicaciones que abrazó la condición de mártir hasta el punto de estar dispuesto a inmolarse en Irak. Un caso que evidenció el reclutamiento de aspirantes a terroristas en nuestro país.

Las pesquisas se aceleraron cuando los agentes de la Brigada de Información de la Comisaría de Málaga localizaron en la mezquita de La Unión, en la capital malagueña, a un grupo de musulmanes de composición muy heterogénea y que entre sus filas contaba con un marroquí, un saudí y un ghanés.

Se reunían tras los rezos en el templo y tenían una actividad religiosa por encima de lo normal. La atención policial se intensificó sobre ellos tras la aparición de un hombre procedente de Ibiza con el que mantuvieron varias conversaciones. Esta nueva pieza del puzle también realizaba visitas a la mezquita de Fuengirola y las pesquisas acabaron determinando que era quien debía marcar un posible objetivo que se uniera a la causa. Su primer intento fue un joven bielorruso de unos 20 años que se había convertido al islam a los 12. Había participado en la guerra de Chechenia y afirmaba ser un experto en armas químicas, a quien finalmente no convenció.

Desplazamientos frenéticos

El enigmático hombre inició entonces una frenética serie de desplazamientos. Estuvo en Cataluña, la zona de Levante y regresó a Andalucía, donde acudió a Huelva para finalmente instalarse de nuevo en Málaga. Entre los asistentes a la mezquita se encontraba un joven marroquí de 19 años que estudiaba segundo de Telecomunicaciones en la Universidad de Málaga.

El misterioso individuo comenzó a acercarse a él. Conforme pasó el tiempo se hicieron inseparables, y el joven comenzó a cambiar. Dejó la casa que compartía con los otros estudiantes y los españoles nos convertimos en «los infieles». Pasó un año y medio y las clases en la facultad dieron pasos a los rituales nocturnos con el pintoresco grupo. Estaba atrapado. Fue en esos momentos cuando hizo su aparición un nuevo protagonista, un ciudadano iraquí.

Se fue directamente hacia el grupo y centró su atención en el universitario. Tras una serie de charlas logró convencerlo para que viajara a Irak a inmolarse e iniciaron el ritual previo. El aspirante a mártir fue trasladado a otra mezquita en Benalmádena, donde permaneció encerrado durante una semana rezando y preparándose para su destino. La Policía, que había recopilado pruebas suficientes contra el grupo, abortó los planes cuando el joven iba a embarcar en un avión. En los registros de la «operación Unión», desarrollada en Málaga, Sevilla, Lérida, Palma de Mallorca y Granada se hallaron pruebas claras de una organización perfectamente coordinada y estructurada.

Este estudiante, que sigue profesando la rama más radical del Islam, se encuentra en la actualidad en Marruecos. Existen muchas dudas sobre cuál será su destino final, aunque hay quien está convencido que su «desprogramación» es imposible: «Su misión es convertirse en mártir».

Andrei Misha, el bielorruso al que los reclutadores intentaron seducir antes que a él, corrió peor suerte: experto en armas químicas, murió de una puñalada en La Línea de la Concepción en septiembre de 2009.