El voto «perdido» de Vox hunde al PP y dispara al PSOE en el Senado

El partido que lidera Santiago Abascal no consiguió ningún senador el 28-A

MadridActualizado:

En Génova se multiplican estos días los informes, los análisis y los mapas comparativos para tratar de explicar con números y colores la realidad del desastre del 28 de abril. La conclusión evidente es que la división del centro-derecha ha favorecido a Pedro Sánchez y ha perjudicado, sobre todo, al Partido Popular. El caso del Senado es especialmente sangrante para la formación de Pablo Casado, que ha perdido su mayoría absoluta en esta Cámara y se ha quedado con 57 senadores de los 208 que se elegían. Vox no ha logrado ni un solo senador, pero si sus votos se hubieran unido a los del PP, los de Casado mantendrían la mayoría, con 134 senadores.

La circunscripción de Toledo sirve como ejemplo. De los cuatro senadores elegibles, tres fueron para el PSOE y uno para el PP. Vox se quedó sin representación en la Cámara Alta, pero sus candidatos obtuvieron 65.347 votos el primero, 43.216 el segundo y 40.627 el tercero. Fueron votos «perdidos», sin ningún resultado positivo para la formación de Santiago Abascal.

Pero si esos votos de Vox se hubieran sumado a los del PP, se habría dado un vuelco en la circunscripción. El PP habría sumado tres senadores, y el PSOE solo uno. Este hecho llevado al conjunto de España habría dado un resultado totalmente distinto en las elecciones al Senado, la Cámara que tiene un peso fundamental en estos últimos años porque es la que aprueba las medidas excepcionales al amparo del artículo 155 de la Constitución.

El sistema mayoritario en la elección del Senado castiga de forma especial la fragmentación del voto en un espacio político, más incluso que en el Congreso. El PP ha pasado de contar con 130 senadores de los 208 elegibles a sumar solo 57. En las urnas llegó a los 59, pero tras el recuento del voto de los residentes ausentes perdió dos en Segovia y Zamora, y se los llevó el PSOE.

Los socialistas son los principales beneficiados de la fractura en la derecha. Sus 43 senadores de 2016 han pasado a ser 123, con lo que tiene una mayoría holgada en la Cámara Alta.

La foto fija del Senado puede llevar a engaño, porque la realidad es que el centro-derecha sigue teniendo más votos, pero sufre el castigo de un sistema electoral que solo premia al que se mantiene unido.

Es un dato frío y objetivo, que estos días circula en la dirección nacional del PP, donde les duele solo verlo. Si se hace la simulación de un voto unido del PP y de Vox, o dicho de otra manera, si no se hubiera producido esa fuga brutal de votos de un partido a otro en muy pocos meses, el panorama político sería totalmente distinto.

En un escenario de voto unido entre el PP y Vox, el PSOE se habría quedado con 51 senadores, frente a los 123 reales del 28 de abril. La suma de esos dos partidos les habría dado un resultado de 134 senadores, mayoría absoluta. Ciudadanos perdería los cuatro obtenidos, pero el bloque de centro-derecha controlaría la Cámara del 155.

Listas conjuntas

Otra hipótesis que tampoco se quitan de la cabeza en Génova estos días: ¿Qué habría pasado si en el Senado se hubieran presentado listas conjuntas de PP y Ciudadanos? Fue un posibilidad que se puso sobre la mesa, que Pablo Casado manejó y se planteó al partido de Albert Rivera. La respuesta de Ciudadanos fue un «no» rotundo, sin matices, y sin necesidad de diálogo. Un portazo en toda regla. El resultado del 28 de abril está ahí: el centro-derecha se hunde y pierde el control de la Cámara.

Unas listas conjuntas del Partido Popular y Ciudadanos habrían dejado al PSOE con 51 senadores, mientras que las formaciones de Casado y Rivera habrían alcanzado los 134 senadores, de los 208 que se elegían en la papeleta de color salmón. Vox seguiría con su cuenta a cero. Y el PNV perdería uno de los nueve senadores que logró en la realidad.

El tercer escenario que se ha estudiado en la sede del PP es el de una reunificación total del centro-derecha en el Senado. Es decir, cuál habría sido el resultado si se hubieran presentado unidos con Ciudadanos y Vox. El dato es exactamente el mismo: las «tres derechas» habrían obtenido 134 senadores, y el PSOE solo 51.

Esos 134 senadores son un resultado muy parecido al que obtuvo el Partido Popular en las elecciones generales de noviembre de 2011, con Mariano Rajoy al frente, cuando sumó 136 senadores, frente a los 48 del PSOE. Fue el momento más expansivo del PP, cuando también consiguió la mayoría absoluta en el Congreso de los Diputados, con 186 escaños, y cuando obtuvo el mayor poder territorial, en Comunidades Autónomas y ayuntamientos, de la democracia. Ese fue el techo de un centro-derecha unido, que casi ocho años después se desploma víctima de la división.